(3) Las dos tuvimos que ir a una de nuestra cafetería favorita, en donde siempre nos contábamos nuestros secretos. Pero esta vez era diferente, ya que a pesar de que teníamos muchas ganas de decirnos cosas hirientes, nadie dijo nada, hasta que llego la camarera con nuestros cafés. -Buen provecho. -Dice la camarera, dejando nuestros cafés en medio la mesa, mientras las dos permanecemos calladas. -Lea, lo siento mucho. -Se disculpa mientras toma mi mano de la nada. -Sé que no debí de haberte dado la espalda, cuando más necesitabas. -Me comenta mientras derrama algunas lágrimas. -Pero me sentía confundida, aún no me cabía en la cabeza que Jasper y tú habían tenido un romance. Y menos que estabas embarazada de él. -Yo misma la miró con algo de indiferencia. Me había costado muchas lágrimas

