Ahora entendía mucho a Julia, las dos habíamos detenido nuestros relojes, para poder curar nuestras heridas. Pero a pesar de que Meredith aún sigue siendo extrañada, siento que la gente ya pudo aceptar que ella ya no esté aquí. Mientras que, por mi parte, tengo una pequeña frazada azul que compré un día cualquiera, en donde fui al centro comercial, que aún me sigue recordando a esa pequeña persona que pudo haber sido mi hijo. Recuerdo muy bien ese día en el que estaba en el centro comercial, para poder imprimir mi diploma de la preparatoria, que se me había hecho llegar vía internet. Ese día trataba de encontrar un lugar en donde imprimirlo, pero de la nada, entre a una tienda en donde había muchas cosas de bebés. Yo de inmediato me sentí como si fuera una madre. Recuerdo que tomé una can

