Capítulo 11. El viaje

1158 Palabras
Antes de partir a nuestra misión, tomamos algo de ropa y comida, enseguida caminamos en dirección a la orilla del mar esperando encontrar la nave marítima que nos llevaría hasta el bosque pero... genial era una balsa de madera donde obviamente solo entraba el pequeño, Neferet alzó una ceja y no tardó en hablar. -Nos tomas el pelo? talvez quepas tu y un elfo más, pero 4 de nosotros?- -Lo siento mucho pero son las únicas que teníamos, como podrán ver nunca ha sido necesario fabricar otras de mayor tamaño- Neferet solo cruzó los brazos y dio un gran suspiro, miré a Benjamín buscando alguna idea para solucionar ese PEQUEÑO inconveniente. -Romina, aquellos barcos les pertenecen verdad?- Preguntó mientras señalaba las embarcaciones de nuestro clan. -Pues si, pero ninguno de nosotros sabe conducirlos- -Romina...- Benjamín me miró algo decepcionado obligándome a recordar que así es como había llegado hasta aquí. -Esperen aquí, enseguida vuelvo- Fue lo último que Benjamín dijo antes de salir corriendo. -Tu novio es muy raro- Mis ojos se abrieron de inmediato acompañados de unas mejillas sonrojadas ante las palabras de Neferet. -No es mi novio- Intenté sonar relajada mientras cruzaba mis brazos y no tenía contacto visual pero solo la escuché reír burlonamente; sin embargo decidí no prestarle atención. De inmediato sentí la mirada del elfo desde mi cabeza a mi pies. -Cómo te puede gustar un humano? no tiene nada que ofrecerte, tienen un mundo muy desordenado, lleno de odio y maldad- Hice una expresión de asombro con mi boca y lo tomé por sus ropas. -Mira enano...- -elfo- -si lo que sea, no te metas en mis asuntos o la próxima víctima serás tu- Le froté la cabeza con mi puño y lo solté, él se acomodó y limpió sus ropas ignorando lo que había pasado, miré hacia el horizonte pero mis oídos captaron los gritos de Benjamín. -Chicas!!! la reina nos a otorgado el permiso para tomar una de sus embarcaciones- llegó algo agitado por haber corrido y de inmediato nos dirigimos a una de ellas. -pues... de nada- No lo volteé a ver por tal comentario pero me logró sacar una pequeña sonrisa. Así empezamos este viaje y espero que lo sobrellevemos bien o alguien de nosotros saldrá muerto y no precisamente por los orcos. ***9 horas después*** Genial como odiábamos viajar, el elfo y el humano muy tranquilos y nosotras que? acostadas cual lobos marinos con nauseas y hartas de todo. -No pensé que una de sus debilidades era viajar en barco- Lanzó sus palabras con una risa que me estresaba. -Cierra la boca o te mato- -Romina, dile a tu novio que se calle o seré yo quien lo decapite- -Nunca te lo permitiría, si alguien lo ha de matar he de ser yo- Escuché a Benjamín reír. -Me halaga que se peleen por matarme; por cierto Eider es la que menos habla, el elfo te comió la lengua?- El elfo lo miro con algo de asco ante tal acusación. -Romina, que opinas si le corto lo que lo hace un hombre?- Preguntó Eider mientras miraba al cielo con los brazos abiertos acostada en el piso. -Por mi está bien- Benjamín lazó carcajadas. -No te conviene, si ella hace eso como se supone que tu y yo...- -Muy bien cambié de opinión, Neferet acaba con este cerdo- Benjamín, Neferet y Eider comenzaron a reír. -Si tan solo me pudiera parar, te aseguro que ya estaría muerto- -Maldición, enano...- -elfo, señorita, elfo- -si si lo que digas, cuanto falta para llegar- -mucho, el bosque se encuentra a un día de viaje desde sus tierras- Fuerte y claro se escucharon los quejidos de las chicas al escuchar esa mala noticia. -Muy bien, en ese caso nosotras iremos a dormir en lo que el humano hace su trabajo; vamos Eider, hay que descansar- -Está bien...- Ambas se pararon y se retiraron al camarote mientras yo me quedé en el suelo preguntándome cómo un viaje me puede golpear tan duro. Narra Benjamín. Vi a Romina en el piso muy pensativa así que le susurré al elfo. -Podrías ir a otro lado? quiero conversar con Romi- Solo me miró y sin decir nada desapareció de mi vista, aclaré mi garganta. -emmh, Romi- -ahora que quieres?- -ven un momento- La escuché gruñir pero accedió, se levantó y se colocó frente a mi. -que quieres?- con una sonrisa le respondí. -Nada en especial, solo que te quedes junto a mi mientras navego- Dio un pequeño suspiro mientras se sujetaba del pasamanos. -Está bien, igual no tengo nada más que hacer- Quería bromear un poco con ella pero sabía que si lo hacía se iría, así que guardé silencio y me conformé con mirarla mientras avanzamos en nuestro camino. Narra Eider. -Creo que me empiezo a acostumbrar a este montón de madera- Empecé a asentar mis cosas y a quitar mis zapatos mientras Neferet sonreía por lo que acababa de decir. -Neferet, tienes hambre?- Tomé algo de comida de mi bolsa para ofrecerle. -Tranquila, si como algo se me puede regresar- sonrió mientras se acostaba a dormir, así que tomé el banco que había y me senté dispuesta a dormir sobre él. -Eider, no vendrás a la cama?- La miré algo preocupada. -Estaría bien si lo hago?- -por qué no? ya hemos dormido juntas y nunca me has puesto un dedo encima- sonrió mientras me hacía espacio. -Pero eso fue antes...- -Antes de que te confesaras?- Mi cara se tornó de un tono rosa intenso por sus palabras tan descaradas. -No lo digas tan a la ligera... me avergüenzas- Sonrió mientras frotaba su frente. -Ven a acostarte- Se dio vuelta dándome la espalda, me levanté, me recosté junto a ella intentando dejarle el mayor espacio posible. -No seas tonta, te caerás de la cama- Me sorprendieron sus palabras, lo pensé un rato y decidí moverme un poco más cerca. -Sabes... Eider no me disgustas, solo... dame algo de tiempo- Sentí que mi corazón se salía, enserio Neferet estaba diciendo esas palabras? o tal vez era un sueño, cerré mis ojos con fuerza pero efectivamente estaba pasando. -Tranquila... lo que menos quiero es presionarte, si algún día me correspondes seré muy feliz y si no pues, me basta con tenerte cerca- Se quedó muda por un momento, pensé que se había dormido, pero me sorprendió que se volteara de golpe, me abrazó y metió su cara entre mis pechos, maldición no hagas eso, soy débil... por favor. -No me abrazarás para dormir?- Reaccioné, dándome cuenta que tenía mis manos alzadas, evitando tocarla. -No, no es eso, solo... me sorprendí un poco- Así que uno de mis brazos la rodeó mientras con el otro acariciaba su cabello, Estaba a punto de gritar de felicidad, empecé a sonreír como una estúpida, era solo un abrazo, pero sentía como si fuera solo mía en ese momento, te odio tanto, te odio por hacer que te ame más de lo debido.
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