Entre una niebla espesa se ve a lo lejos se ve el bosque, tiene un aspecto algo siniestro.
-No se cuanto más pueda resistir la barrera que los elfos pusieron en una parte del bosque para protegerse, han peleado por días...-
El elfo se veía realmente preocupado, llegamos a nuestro destino y tocamos tierra después de un día de viaje, a lo lejos escuchamos unos gruñidos, pero algo me perturbaba, era un olor nauseabundo, tapé mi nariz en señal de desagrado.
-Que es ese olor?-
El elfo respondió.
-deben ser cadáveres en descomposición y el olor característico de ellos.-
Extrañamente Neferet se agarró la cabeza, era evidente que sentía dolor, cerró fuertemente los ojos y una vez abiertos sus pupilas resplandecían de un color violeta e inmediatamente gritó.
-AGACHENSE!!!!!-
Nos asustó pero de inmediato hicimos lo que prácticamente ordenó y no tardó en aparecer por los aires un hacha, así es, nos estaban atacando. Empezamos a correr adentrándonos al bosque pero no me pensaba quedar con la duda.
-Neferet, como supiste?-
-No lo se, sentí un fuerte dolor en la cabeza y cuando abrí los ojos vi un hacha lastimando a Benjamín y de inmediato me di cuenta que solo era una visión-
Miré algo confundida al elfo, esperando respuestas.
-El poder que le otorgué a ella es el de la adivinación, pero el futuro que ve puede cambiar o en otras palabras lo puede evitar-
Seguimos avanzando y no tardamos en encontrarnos con el primer anillo de orcos, no estábamos seguros de cuántos seríamos pero sin dudar nos abríamos paso entre ellos, saqué mi alabarda y con un salto decapité a uno de ellos, de la misma manera seguí hacia adelante mientras Benjamín con sus manos creaba cárceles de barro encerrando a los que más podía, inmediatamente con su arco se deshacía de ellos, por otro lado se encontraba Neferet y Eider luchaban a espadas, se escuchaba el rechinar del metal en combate mientras acabábamos con ellos, Eider sacó la espada de uno de ellos.
-hay más?-
Pregunté al elfo, algo agitada.
-Por supuesto, más adelante deben haber muchos más, al final se encuentra el líder, es el que está intentando romper la barrera, si es que no lo ha logrado ya...-
Benjamín se acercó y tomándolo de su hombro le habló.
-No te preocupes que los ayudaremos-
Avanzamos en la misma dirección repitiendo lo mismo por 6 o 7 ocasiones,.
-Neferet puedes ver algo?-
Enseguida cerró sus ojos, y al rededor de 5 minutos los abrió.
-Lo he visto, es... es como de nuestro tamaño, tiene un arma realmente grande, lo vi masacrando a todos los elfos...-
Miré a Benjamín algo angustiada, empezamos a correr lo más rápido posible, necesitábamos evitar esa masacre, entre árboles y plantas silvestres se pudo ver a dicho personaje, acababa de romper la barrera, tomó a un elfo del cuello, efectivamente lo mató, lo lazó fuertemente al piso y con su arma lo dividió en 2, cortó un pedazo de este y sin problema alguno se lo comió, ya casi llegábamos pero no pude evitar gritar ante tal suceso.
-Ey!!! métete con alguien de tu tamaño-
Todos teníamos la respiración muy agitada, nos encontrábamos a su costado, lo vimos levantarse, dirigió su mirada hacia nosotros y de inmediato gruñó.
-Humano-
Esta vez sus gruñidos eran de satisfacción, no dudó en intentar clavar su hacha gigantesca en Benjamín pero de inmediato crucé la mía evitando que lo golpee, Neferet incrustó su espada en el brazo del ogro mientras Eider lo hacía en la pierna de este sujeto; sin embargo nos llevamos la sorpresa de que este ni se inmutó ante tal daño, era más fuerte que los otros, mucho más fuerte, tomó con su mano libre las espadas, las dobló y se deshizo de ellas, de inmediato agarró con la misma mano a Eider, la levantó desde su cuello, y la apretaba con su mano, era impresionante como con una mano me tenía ocupada intentando salvar a Benjamín y con otra prácticamente asesinando a Eider, escuché un grito de Neferet mientras corría y se subía sobre el y con ambos brazos intentaba ahorcarlo.
-Benjamín!!! reacciona de una vez!!!-
Grité a ver si se dignaba en ayudarnos.
-Neferet, bájate-
Obedeció sin reproches y enseguida sacó un muro de tierra a gran velocidad frente al orco, golpeándolo en su barbilla empujándolo hacia atrás y haciéndolo caer sobre su espalda, aun con ese golpe no soltaba de Eider, así que con mi alabarda y gran fuerza corté su brazo escuchando un gran grito ronco salir desde el pecho de esta bestia; Neferet tomó en sus brazos a Eider y la colocó en sus piernas.
Narra Neferet.
-Eider no no no, no puedes hacerme esto, reacciona!!!-
La puse en el suelo e intenté reanimarla con respiración boca a boca, mis lágrimas no tardaron en salir al ver que no reaccionaba.
-Romina!!! haz algo, ayúdala!!!-
La miré con mis ojos llenos de desesperación y angustia en forma de lágrimas.
-Si, Benjamín cúbreme la espalda-
Romina corrió de inmediato hacia ella, colocó sus manos sobre su cuello, cerró sus ojos y emanó una luz verde de sus manos.
-Cuanto vas a tardar?-
Pregunté al ver que el orco se estaba levantando mucho más enfurecido que al principio.
-no, no lo sé, debe ser hasta que despierte, espero que sea pronto...-
No dije nada, respiré profundo y tomé el arco de benjamín.
-Usa tus poderes, yo me encargaré del arco-
Benjamín volvió a crear la cárcel de tierra e intenté dispararle en la cabeza, pero no pude atinarle, mis manos temblaban del miedo que Eider muera; el orco con algo de fuerza rompió el lugar que lo había encerrado y empezó a lanzar hachazos a benjamín, él los esquivaba e intentaba defenderse con muros pero estos eran cortados, tomé mi última flecha, esta vez no fallaría, la coloqué en mi arco y apunté a su cabeza, con un disparo perfecto incrusté la flecha en su sien, vi su arma caer al suelo y mi cara no tardó en mostrar felicidad.
-Benjamín lo conseguimos!!!-
Benjamín de inmediato corrió hacia Romina, dejé caer el arco y vi a Eider abrir sus ojos muy despacio, no tardó en desaparecer esa imagen de mis ojos para aparecer una escena en la que era golpeada por el gran orco, me di vuelta pero era demasiado tarde, escuché a Eider gritar mi nombre mientras un golpe en mi estómago obligándome a caer al suelo y golpear mi cabeza contra un piedra, ya casi no escuchaba los sonidos a mi alrededor, con mis ojos entrecerrados vi a Romina y Benjamín pelear contra él mientras Eider corría hacia mi entre gritos, sonreí al verla viva, mis labios ya no se movían, suspiré y finalmente cerré mis ojos, supongo que es un hasta siempre.
Narra Romina.
Luego de ver la atroz escena de Neferet tomé mi alabarda y peleé arma con arma contra el orco, Benjamín ayudaba golpeándolo con sus poderes, parecía invencible, recibía un golpe tras otro y seguía en pie, logré clavar el filo de mi alabarda en su hombro mientras detenía su hacha con mi otra mano, sentía la sangre correr por mi brazo pero era la única manera de inmovilizarlo, mientras Benjamín creaba picos de tierra y se los clavaba por la espalda, se escuchó su grito rasposo tan fuerte que las aves del bosque empezaron a volar del susto, su mano soltó su arma y esta cayó al piso, me acerque con mi mano adolorida y muy cansada, curar a Eider me había agotado mis energías, halé su cabeza hacia.
-Este es tu fin-
Sentí como su saliva rodaba por mi cara, el muy imbécil me escupió, que ascoooo!!!!, quería vomitar pero eso me enfureció aun más.
-Benjamín, agárrale la cabeza-
-Si señora, como usted ordene-
Lo dijo en un tono sarcástico, respiré hondo, tomé mi alabarda con ambas manos y de un solo golpe separé la cabeza de su cuerpo.
-Asqueroso-
Limpié el resto de porquería que dejó en mi cara, y sentí a Benjamín tomar mi mano herida, tan lindo daño su camisa para vendar mi mano.
-Muchas gracias-
Agradecí con una sonrisa.
-Creo que deberías ir a ver a Neferet...-
-Si, creo que debo ayudar a Eider-
Me acerqué y vi a Eider curando a Neferet.
-Romina, por qué? por qué no despierta?-
La miré, su voz sonaba muy triste y con algo de desesperación, sus lágrimas corrían por su rostro sucio.
-Supongo que todavía tengo algo de energía-
Coloqué mis manos cerca a las de Eider y entre las dos empezamos a curarla, sentía que no despertaría, no daba señales de vida, ni siquiera respiraba; ya no tenía fuerzas, me sentía muy débil así que alejé mis manos de ella.
-Lo siento Eider, es todo lo que puedo hacer, no me quedan fuerzas-
Eider también alejó sus manos y la abrazó muy fuerte, me levanté y me paré cerca de Benjamín.
-Creo que hay que dejarla que llore un momento-
Lo miré y asentí con mi cabeza, pasaron unos minutos y vi la mano de Neferet levantarse y tocar la espalda de Eider, mis ojos se abrieron de sorpresa.
-Tonta, por qué lloras?, aun estoy viva...-
Eider se alejó un poco, se veía muy sorprendida, no expresaba ni una sola palabra, Neferet se sentó con mucho cuidado y oh sorpresa, besó a Eider, nos quedamos atónitos, hubo un silencio un tanto incómodo hasta que escuché la voz de Benjamín.
-Crees que también deberíamos besarnos?-
Mi cara se puso como un tomate y escuché lo escuché reír.
-Tontita, es broma-
Me abrazó muy fuerte colocando su barbilla en mi cabeza.
-Me alegra que todos estemos vivos-
-A mi también-
Le devolví el abrazo y escondí mi cara en su pecho.
Narra Eider.
Me sorprendí mucho al sentir los labios de Neferet en los míos, todos nos quedamos en silencio, después de un rato me decidí a hablar.
-Qué... qué fue eso?-
Pregunté mientras tocaba mis labios con mi pulgar.
-Mi manera de agradecerte por haberme salvado-
Neferet me regaló una sonrisa y no dudé en abrazarla muy fuerte.
-No sabes cuando me preocupé-
-Lo se Eider, lo se...mi Eider-