Nagisa en un rápido movimiento se dio la vuelta y abrazo a Karma susurrándole algo al oído, de la manera mas dulce y suave que podía aparentar, los presentes estaban afónicos de la impresión, pero el hombre que había dado el golpe estaba aterrado, abrumado, sudaba frío y sentía como la vida se le salía del pecho.
Unos pasos, ese era el único sonido en la habitación, pasos que subían las escaleras con lentitud, pero con fuerza, la mayoría de los invitados dirigieron su mirada a la persona que provocaba tal ruido agobiante para le hombre. Ninguno fue capaz de evitar sentir pena por el señor que había golpeado a Nagisa, la mujer que subía con lentitud las escaleras y que emanaba un aura oscura de odio y sed de sangre.
- Señor Takanabe, ¿Sabe usted lo que ha hecho? - pregunto al llegar frente al hombre, impidiéndole la vista para ver a Nagisa o a Karma
- Y-yo.. - susurro sin poder articular una oración completa o al menos una coherente
- Usted no sólo ha golpeado a la hija de Hiromi Shiota... dijo, anticipándose a cualquier respuesta equivocada, para ella, por parte del hombre - Sino que ha golpeado a MI hija y futura heredera del grupo Shinobu - su voz fue tan demandante, que el hombre no pudo evitar dar un paso atrás, decisión equivocada, estuvo a punto de caer por los escalones, de no ser porque cierta figura pequeña lo tomo de la mano y lo ayudo a recobrar el poco equilibrio que tenía en esos momentos. Sin excepción alguna, los presentes abrieron la boca en busca del aire que habían perdido sus pulmones, sorprendidos.
- No me molesta que me haya golpeado... - susurro la pequeña figura, y sinceramente, todos lo comprobaron, ella era hija de Akane Shinobu, su misma representación pero en un cálido color azulino cielo. La sed de sangre que dejo salir la joven heló la sangre de más de una persona, exceptuando a Karma y a Akane - Pero... - comenzó a decir mientras levantaba la mirada, Karma la veía muy pocas veces en ese estado, no esta preocupado y mucho menos le temía, pero... Había algo en su interior que se removía al ver esa faceta suya - Has levantado la mano en contra de Karma, eso no te lo perdonaré - si el hombre estaba asustado con la mínima cantidad de sed desangre que empleaba Nagisa, ahora lo estaba el doble al ver esos finos ojos azulados mirarle con odio, represión, como una serpiente que cazaba a su presa, y para que el hombre se expiara de todos sus pecados, sonrió.
- ¿Nagisa... Shinobu? - exclamo confundida y atareada una pelinegra, Nagisa se dio al vuelta volvió a susurrar algo cerca de Akabane, cosa que también escucho Akane. Minami fue tomada de la muñeca por la misma peliceleste y fue jalada al interior de los pasillos de la mansión. Llegando a una habitación azul como la noche, con detalles de rosas rojas como el rubí, y lirios blancos. La habitación era muy acogedora y la presentación de las rosas rojas y blancas al igual que los lirios era muy reconfortante.
- ¿Qué pasa? - pregunto Nagisa, algo nerviosa por la mirada que le daba Manami
- ¿Qué paso allá? pregunto la pelinegra señalando la puerta, refiriéndose a lo que antes había pasado
- Bueno... No me gusta que toquen a Karma - susurro lo suficientemente bajo como para que Manami no la escuchase - Solamente quería proteger a Karma - dijo ladeando un poco su cabeza
-¿No se supone que la chica es la protegida? - pregunto Manami, Nagisa pudo identificar en su voz algo de Asco?, ¿Repulsión? No lo identificaba por completo, pero sin duda era disgusto hacía su persona
- ¿Tienes algo contra eso? - pregunto Nagisa mientras indagaba en su ropero, buscando algo para Manami
- No.... mintió la chica, cosa que Nagisa detectó al instante
- ¿Entonces tienes algo en contra de mi? volvió a preguntar mientras sacaba vestido tras vestido que tal vez le quedarían a Manami y que ella nunca uso
- Si, te odio con todo mi ser. - susurro mientras pasaba su mano por sus negros cabellos
- Esta bien… - dijo Nagisa mientras le daba un vestido morado largo - Puedes odiarme, golpearme, hacerme la vida imposible... - agregó, Manami la miro extrañada, esperando alguna explicación de sus palabras - Pero si te atreves a dañar a Karma, no importará en donde este... Te haré sufrir - su mirada se volvió como el cristal rompiéndose en miles de pedazos para clavarlos en alguna parte del cuerpo de la asustada pelinegra -¿Quedo claro? - preguntó con su tono de voz frío y cortante, mientras que en la puerta de la habitación de la pequeña Nagisa, se hallaba una figura, sintiéndose preocupado, algo abrumado, triste, pero en el fondo, feliz.
-S-si - respondió la contraria aterrada
- ¡Perfecto! Te dejaré estos vestidos mientras yo estaré arreglando algunos conflictos -dijo Nagisa y se marchó de la habitación, Manami inspeccionó cada rincón de la misma, hasta que llego a un broche para cabello. Lo tomo mientras sonreía con complicidad, se cambió de ropa y se puso aquel broche de cabello, salió de la habitación y se presento junto a los demás, pero cuando fue con Karma.
- ¿Qué es eso? - pregunto el molesto
-¿El broche? - pregunto ella con una ligera sonrisa
- Yo se lo di a Nagisa, en nuestra primera navidad juntos - Karma se sintió ligeramente traicionado
-¿En serio? Ella me dijo que no lo necesitaba y me lo dio - mintió la chica.
Karma tomo todo el contenido de la copa de vino en un solo trago, Manami lo miro extrañada, impresionada. Mientras que él, él recordaba aquel día en que Nagisa tenía en sus manos al caja de terciopelo n***o con lágrimas en sus ojos
> recordó aquella pregunta tan inocente que hizo que se le estremeciera el corazón >, Karma cerro sus ojos mientras se preguntaba "¿Era una mentira?"
- įKARMA! escuchó un grito a la lejanía, su mirada se poso en una preocupada peliceleste, estaba a punto de ignorarla pero vio como corría con desesperación y sus sonrojadas mejillas hacían parecer que ella ya estaba cansada por correr - ¡N-no lo encuentro! - grito cuando llego a su lado - ¡Mi broche! No lo encuentro - agregó mientras Hiroto llegaba a su lado
- Vino conmigo para que la ayudara a buscarlo, pero... - comenzó el rubio y Karma miro expectante a Nagisa
- Dije que no lo dejaría, y lo he perdido - susurro dolida
-No... - susurro Karma mientras le acariciaba gentilmente la mejilla - Yo creí que necesitaba una pulida y lo lleve con un joyero, para que lo usaras como un collar - mintió mientras una sensación de rencor le reinaba el pecho
- ¿Un collar? - pregunto ella mientras miraba sonrojada a Karma
- Por supuesto, incluso yo me haré uno para que lo usemos a par - dijo con una sonrisa y Nagisa se sintió aliviada
- La próxima vez, podrías decirme lo que tienes planeado hacer - susurro mientras cerraba su puño y golpeaba débilmente el hombro de Karma - ¡Estaba preocupada, idiota! - dijo con un puchero y Karma rió sonoramente, Hiroto por otro lado, estaba mirando con los ojos abiertos a Manami, quien estaba temblando.
- ¡Cariño! - escucharon voz masculina de un chico, la cual era un poco chillona, Karma y Nagisa la reconocieron al instante, ambos se levantaron mientras que un chico aparecía y abrazaba con fuerza a Nagisa
- ¡¿Yuuji-kun?! - pregunto ella sumamente avergonzada, el pelinegro fue retirado casi al momento de abrazarla por un rubio molesto, con una mirada sangrienta
- ¿A quién le dices cariño? - pregunto de manera amenazante