Capítulo 11: Preparación.
27 de febrero del 2012
Ya pasaron dos días de mi operación, según el doctor dice que la operación salió bien. Sigo sin escuchar y mi brazo está casi inmovilizado, todavía sigo teniendo el collarín así que necesito ayuda para moverme.
Mi madre y mi padre han estado aquí casi todo el día. El se trajo el trabajo aquí, por más que le dije que no era necesario que se quedaran igual lo hicieron. La abuela tuvo que regresar al palacio para un evento de beneficencia. No sé por cuántas horas he visto la ventana moviéndose con la brisa.
Ni siquiera sé en qué momento entraron Bonnie y Addison, ella se pone al frente de mi campo de visión y comienza a hablar, aunque no entiendo nada de lo que dicen.
Veo que mamá se acerca con una pizarra y un plumón, ellas asienten a lo que mamá dice. Bonnie coge mi mano que no tiene vías y me da un leve apretón, intenta sonreír pero se le ve muy triste. Veo que addison escribe algo y me lo muestra.
– ¿Cómo estás?– leo lo que escribe.
– Estoy bien– respondo en un murmuro bajo.
– Tienes que mejorarte para poder divertirnos– escribe Addison.
– Solo quiero descansar– les digo, ellas se miran. Esta vez Bonnie escribe.
– Sabes que te queremos mucho y siempre nos preocupamos por ti– leo lo que dice bonnie, no puedo evitar que las lágrimas salgan de mi rostro. Nunca había estado tanto tiempo en la cama y se siente cada vez más triste, siento que me marchito de a poco.
– Yo las quiero mucho, pero por favor pueden irse– les pido, no quiero ver a nadie. Ellas se miran y asienten con la cabeza algo triste. Se despiden de mis padres y se van.
Mi madre se acerca y escribe en el pizarrón, como puedo me limpio las lagrimas.
– Ellas solo quieren estar para ti– leo lo que dice, niego con la cabeza pero el tirón en el cuello me hace cerrar los ojos fuertemente.
– Quiero estar sola, salgan de la habitación– les digo, abro los ojos pero ellos no se mueven.
– Krystal…– dice en un susurro.
– ¡Vayanse!– prácticamente grito, mi madre sale de la habitación. Mi padre se acerca y toca mi mano, intenté liberarme pero no me deja.
– Krystal, lo siento mucho. Se que no escuchas por mi culpa, te sientes frustrada y creeme que me arrepentire el resto de mi vida– el dice, lo miro y él se me queda mirando
– ¡Odio sentirme así!– le digo, las lágrimas siguen saliendo de mi rostro. sus ojos se abren de la impresión.
– Espera, ¿Escuchaste lo que dije?– él me pregunta.
– ¡Si!– le respondo, comienzo a llorar más fuerte, ya puedo oír.
– Ya puedes escuchar– se acerca y pone su frente junto a la mía.
– Creí que nunca más podría volver a oír– le digo, poco a poco los sonidos se intensifican.
– Lo siento mucho, Krystal– él comienza a repetir muchas veces, veo como lágrimas salen de sus ojos. Es la primera vez que veo llorar a papá.
Cole
Conseguir el número de krystal fue muy complicado, tuve que buscar muchos contactos para poder conseguirlo. Lo bueno es que un amigo mío es amigo de la secretaria del decano y pudo localizar su número en los registros. Le prometí que le presentaría a una chica linda y él accedió rápidamente.
Pensé que al escribirle me bloquearía rápidamente pero lo bueno es que no lo hizo. Me costó mucho que aceptara la salida, no se que me pasa con esta chica, pero quiero averiguarlo.
Se que es solo por que me rechazo a la primera pero cuando la bese o ella se derrita por mi el gusto se me habrá ido. Aunque esta vez es un poco diferente, mi obsesión ha llegado un poco lejos pero estoy seguro que solo es por el tema de la cacería lo que me atrae de ella.
La cita será más tarde pero todavía no tengo idea a donde llevarla. He buscado ideas en internet pero todas son comunes. Termino de correr y me dirijo a mi casa, siempre he preferido correr que cargar pesas en un gimnasio. Me gusta recibir la brisa de la mañana y sentir el sol pegarse en mi rostro.
Al llegar a la casa todo está en silencio, es muy temprano para los chicos. Ellos prefieren hacer deportes en el gimnasio de la universidad, aparte es sábado por lo que les cuesta despertarse temprano. Algo de lo que me gusta es que siempre me ha gustado despertarme temprano.
Me voy al baño porque necesito retirar el sudor de mi cuerpo, algo que agradezco es tener baño propio, en cambio los demás tienen que compartir. Una vez terminó de ducharme decidí afeitarme, la barba apenas se nota al ser muy clara pero no me gusta, me causa mucha picazón.
Cuando salgo me pongo una camiseta limpia y unos pants grises. Bajo en pantuflas y me hago cargo del desayuno, preparo café y huevos revueltos a los chicos, me preparo mi proteína porque el entrenador nos obliga a tomarla.
Pasan unos minutos y veo al primero bajar, Connor baja tocándose los ojos. Su cabello es un desastre, pasa sus manos sobre él pero termina de desordenarlo mucho más.
– Buenos días– dice después de bostezar.
– Buenos días– le digo, le sirvo un poco de café y comenzamos a tomar desayuno, ya que el resto parece no querer despertar.
– Hoy día iré a ver a mis padres, ¿quieres venir?– me pregunta, sus padres viven al frente de los míos a una hora de aquí.
– No puedo, tendre una cita– le digo, él frunce el ceño.
– Pensé que los ensayos comenzaban el lunes– Connor es el único del grupo que no practica ningún deporte. Segun el es malo en los deportes pero lo he visto jugar futbol y es un puto genio.
– No es una cita de deporte– le respondo, escucho ruido entrando y matt entra bostezando y rascando su abdomen desnudo.
– Buenos días bella durmiente– le digo evitando la pregunta de Connor.
– Que me preparó mi cenicienta– dice él con una sonrisa, se sienta a mi lado y comienza a ver la comida con un loco.
– ¿Y con quien tienes la cita?– pregunta Connor nuevamente.
– ¿Tienes una cita?– Matt alza su cabeza rápidamente a verme.
– No es nada de especial– les digo tomando mi batido.
– Es una chica, tu nunca tienes citas– dice Matt, connor asiente a lo que él dice.
– ¿Quién es?– pregunta connor.
– No sean viejas chismosas– les digo, Matt va hablar pero le meto a la boca un pedazo de huevo.
– Así que no nos dirás quien es– dice Connor con una sonrisa socarrona.
– Espera es con la pelirroja ¿Mandy?– mi ceño se frunce.
– Nunca esperé verte salir con una chica llamada así– dice Connor.
– No se llama Mandy, se llama Krystal. Y si es con ella– le digo a Matt.
– ¿Y a dónde irán?– pregunta Connor.
– para mi que la llevará a Risto´s a comer y luego querrá follársela. Pero ella lo dejara con las bolas azules– dice matt antes de reír con fuerza.
– A quien lo dejaran con las bolas azules– dice Will entrando, él viene vestido como para salir. Últimamente ha estado saliendo mucho, se va muy temprano y regresa muy tarde. No se si tendra una chica por ahi pero si ha estado más misterioso de lo común.
– A Cole– dice Connor, mi ceño se frunce mucho más. Matt vuelve a reírse fuertemente.
– No me dejaran con las bolas azules Matt. ¿Pero tú crees que sea mala idea llevarla a Risto´s?– les preguntó, ellos ríen. Los ignoro y me acerco a lavar lo que termine de comer.
Pensaba llevarla ahí, no es la primera vez que me sirve ese lugar. Aparte las papas que preparan ahi me encanta.
– No la lleves ahí. Si Ally le contó que llevas ahí a todas las chicas, te cortara las bolas– dice Matt.
– ¿Tendrás una cita?– pregunta Will, su mirada es de confusión.
– Nuestro cole está creciendo– dice Matt, llevándose una mano al corazón, pongo los ojos en blanco pero igual tengo una sonrisa.
– Que idiota eres– le digo, paso por atras de el y palmeo su cabeza. Cuando voy saliendo de la cocina escucho lo que dicen.
– ¿Creen que le vaya bien?– pregunta connor.
– Si sale bien tendra mucho mas sexo de lo que ya tiene– dice Matt, subo a mi habitacion riendo.
[...]
Estoy listo para la cita, aunque estoy un poco nervioso. Creo que la última vez que tuve una cita fue a los dieciséis y fue dentro de todo bien. Lo bueno es que Krystal me paso la dirección a donde debo recogerla, así que ya no tengo problema porque se donde queda.
Me miró por última vez en el espejo, acomodo una vez más mi cabello y me doy dos puntos más por cómo voy. Elegí algo casual, unos jeans negros ajustados y una camiseta blanca. Me pongo mi chaqueta jeans y me amarro las zapatillas blancas, cojo mi billetera y las llaves de mi auto.
Los únicos que manejamos son Connor y yo. Matt tiene licencia pero no le gusta manejar, y eso que tiene un carro en casa de sus padres que ni siquiera utiliza, dice que prefiere la comodidad del copiloto. Y bueno William no sabe conducir, él tiene una moto y para él es suficiente.
No se si es buena idea llevarla a comer hamburguesas, ella es inglesa por lo que no come comida tan grasienta. Pero estamos en Estados Unidos y aquí se le conoce por su comida chatarra. Espero que realmente no se sienta incómoda, seguí los consejos de Matt y no la llevare a mi restaurante favorito, no quiero arruinarlo a la primera.
Cuando estoy cerca de su casa, respiro muchas veces si estoy dispuesto a llevarla a una cita. Normalmente no soy de las personas de noviazgo y no quiero que se sienta presionada a tenerlo conmigo. Solo quiero ver como van las cosas, quiero ver si tenemos química.
Cuando veo el barrio donde vivo, noto que son casas muy caras. Nosotros queríamos mudarnos por aquí pero queríamos que todos podamos pagarlo y William no tenía tanto dinero así que nos ajustamos a su presupuesto. Tampoco es que vivamos en un lugar feo, a nosotros nos gusta porque es tranquilo.
Cuando toco la puerta nadie me abre, escucho un ruido de un llanto de un bebe y luego es silencioso. Creo que me equivoque de casa, miro bien la dirección en mi celular y luego la fachada de la puerta para asegurarme que es la misma dirección y efectivamente es la misma.
Me voy a dar la vuelta para seguir buscando pero la puerta se abre y veo a Allyson, la mujer que ha traído loco a mi amigo por muchos años. Ella me sonríe y me saluda. Detrás de ella aparece el chico que recogió a Krystal ese dia, no sabia que vivían juntos.
Voy a hablar pero escucho la voz de Krystal y ella se asoma, se ve realmente hermosa, aunque claro que ya lo es pero esta vez es mucho más bonita. Parece que no hizo mucho esfuerzo en verse bonita pero ante mis ojos ella luce hermosa. Creo que me quede sin palabras ante su belleza. Creo que Matt tenía razón hoy me quedaré con mis bolas azules todo el día.