Capítulo 10: Sentencias de muerte.
23 de febrero de 2012
El dolor es lo que más siento, solo escucho un pitido en mi cabeza que cada vez se vuelve más insoportable. Quiero moverme pero siento algo sobre mi mano y una presión en mi cuerpo. El dolor punzante en mi cabeza y en el oído es muy fuerte.
Intento abrir mis ojos pero la luz lo ciega y por varios minutos intentó hacerlo nuevamente pero el dolor de cabeza es insoportable. Mis dedos sienten las sábanas e intento buscar algo que me diga en dónde estoy. Me encuentro muy desorientada.
– ¿Krystal?– escucho la voz de mi madre a lo lejos, apenas y si la escucho, solo suelto un quejido en respuesta.
– Llamaré al doctor– creo escuchar la voz de mi padre. Intento abrir mis ojos nuevamente y esta vez logro ver poco a poco.
Lo primero que veo es la cara de mi madre, su rostro que normalmente está tranquilo se ve preocupado y sus ojos están un poco rojos, lo que me indica que ha estado llorando. Veo a un lado a mi abuela Elizabeth, su rostro parece cansado.
Intento mover mi cabeza pero veo que tengo una especie de collarín en mi cuello, miro mi brazo en donde hay un yeso. Intento mover mis piernas y su funcionamiento, suspiro aliviada al sentirlo. Vi que una caída en el caballo es muy peligrosa, una mala caída en la columna y no vuelves a caminar.
Ahora recuerdo el accidente, yo me caí del caballo. Todos me vieron caerme, mi padre debe de estar muy enojado conmigo, arruine la presentación. Intento levantarme de la cama, pero me quejo por el tirón que siento en la cabeza.
– No te muevas, el doctor ya vendrá– escucho la voz de mi madre. No se si tengo el oído tapado pero apenas y la escucho. Intento mover mi cabeza, pero siento que la presión en mi odio aumenta. No se si me están dando medicamentos, normalmente soy muy fuerte para soportar el dolor pero ahora siento mucho más dolor.
La puerta se abre y veo a mi padre con muchos doctores detrás de él, recién caigo en cuenta que me encuentro en el hospital. La habitación es muy grande y veo que la ventana está abierta y el aire entra y se mueven las persianas levemente.
Miro todo a mi alrededor y noto una máquina que controla mi corazón y una vías conectadas a mi cuerpo. Veo como los labios de mi papa se mueven pero no logro escuchar nada, el doctor se acerca y me comienza hablar.
– Porque no escucho– le digo, él se acerca y me muestra unos aparatos asiento levemente y comienza a revisar mi odio, luego mis ojos con la luz. Mis padres ven los movimientos.
– ¿Escuchas por aquí?– el doctor se acerca y me habla por el otro oído, asiento y el se voltea a hablar con mis padres. Ellos solo asienten con la cabeza a lo que dicen.
– ¿Qué pasa?– pregunto algo asustada. La abuela se acerca a mí y toma mi mano que no está con el yeso.
– Te caiste muy fuerte del caballo y te golpeaste la cabeza y se te rompió un tímpano. Tu cerebro estaba inflamado por lo que te tuvieron que inducir a un coma, lo que le preocupa a los doctores es tu brazo ya que caíste sobre él y el oído está muy comprometido– la abuela lo dice por el odio que apenas escucho, miro mis padres.
– ¿No voy a volver a escuchar?– pregunto asustada, las lágrimas comienzan a escapar de mi rostro, comienzo a moverme mucho y siento como la respiración me hace falta.
– Krystal, te harán una operación por tu brazo y también para el odio– dice mi padre, él tomó mi rostro con sus dos manos. Me enfoco en verlo, él tiene algunas lágrimas contenidas.
No se si está arrepentido pero no quiero verlo, tengo tanta rabia, el me llevo a esto. Él me obligó a que yo practicara equitación, yo me rehuse por miedo pero igual quería que lo hiciera. Ahora estoy lesionada y tal vez no pueda volver a oír nunca más.
– ¡Esto es tu culpa! ¡Yo no quería subir al caballo!– gritó con las pocas fuerzas que me quedan, intentó quitarme la via aunque solo noto detrás de mis lágrimas sangre. Él me suelta y las enfermeras se acercan, me ponen unas cosas y mi cuerpo se comienza a sentir más relajado.
– Lo mejor es que este dormida hasta su operación– escucho a lo lejos.
– Es tu culpa…– logró susurrar antes de caer en un sueño profundo.
Krystal
Creó que he llegado a la dimensión de bebés, y por la cara de Ally piensa lo mismo. Veo con un poco de horror, desde carriolas de gemelos a las de uno, cada una es diferente.
Tenemos que apurarnos en comprar todas las cosas ya que Sam me ha estado llamando cada rato, el bebé necesita muchas cosas. Mientras esperaba que Ally saliera de sus clases, investigué sobre las necesidades de los bebés.
Nos dirigimos a la sección de biberones a coger unos cuantos. Me quedo mirando cual escoger, depende mucho de cuantos meses tenga el bebe y la cantidad de las onzas, escojo tres tipos de biberones. Bueno voy yo, ya que Ally se quedó escogiendo una cuna.
Lo bueno es que tenía otra habitación libre, aunque segun lei en internet que es peligroso que los bebés duerman solos, ya que podrían morir asfixiados por su propia leche y eso me asustó un poco.
– ¿Tan joven y ya vas a hacer mamá?– Una señora con la barriga de embarazada más grande que he visto se acerca a mi.
– ¿Qué?– le pregunto algo asustada– Creo que se equivoca.
– Ya encontré la cuna. porque hay cunas tan grandes, por cierto la llevaran a la casa después – Ally viene hacia mí, mirando un libro sobre maternidad.
– Oh, entiendo. Son lesbianas – miro a la señora con la cara más horrorizada que he mirado a alguien.
No porque nos diga lesbianas, si no porque ella no tiene derecho a opinar acerca del embarazo adolescente. Y si fuera el caso y Ally y yo fuéramos parejas, ella no tendría por qué meterse.
– Lesbianas ¿qué?– dice Ally con cara de incredulidad– mire señora métase en sus problemas cómo va a sacar a su hijo, que aquí nadie tiene un hijo ni tendrá uno en mucho tiempo– Ally me tomó de la mano y las señora comienza a decir groserías.
Eso es lo que me gusta de Ally, que no se calla nada, la señora se va de la tienda y me siento un poco más aliviada.
Llegamos a la parte de ropa, lo bueno es que metí el par de biberones en la canasta y también chupetes.
Creo que ahí si nos volvemos algo locas, hay tantas prendas que queremos llevarlas todas, pero lo que me encantó más era un enterizo de Batman, y había todas las tallas escogimos la que pensábamos le quedaría.
Compramos lo necesario, aunque algunas cosas no. se que nos falta mucho más pero llevamos lo que utilizará hoy día y mañana. No pude dejar que Ally pagará, por lo que lo hice yo.
Lo bueno es que mi papá tampoco se enterara que gaste dinero ya que le pedí a Bonnie prestado antes de venir. Hasta ahora no he utilizado la tarjeta que me dio, se que si hago un movimiento en esa tarjeta tendré a mi padre detrás de mí.
Llegamos al departamento y está todo desordenado. Desde el sofá hasta la cocina, se escucha un llanto agudo.
De la puerta sale Sam con el bebé que no deja de llorar, está usando la misma ropa con la que llegó, pero casi toda salida está mal abotonada.
Dejo la bolsa con la fórmula y los pañales en el sofá, escoger la fórmula fue todo un problema y más lo pañales, creo que trajimos de tres tallas diferentes.
Sam está todo despeinado, en mi vida lo había visto así. Me acerco a él y me entrega al bebé, debe tener mucha hambre. Solo nos fuimos una hora y el causo un desastre.
– ¡Oh gracias a dios llegaron!
Acercó al bebé a mi pecho que no deja de llorar, mientras Ally deja las cosas del bebé, mañana llevarán la cuna y el coche. Lo principal es que ya tiene tina, lei que el bebe debe bañarse todos los días y fue lo primero que cogimos.
– ¿Qué pasó, solo nos fuimos dos horas? casi destruyes mi apartamento– meso al bebé, en serio este niño tiene buenos pulmones ya que tiene un llanto bien agudo. Pongo mi dedo en su boca y él comienza a succionar con fuerza.
– Esto paso, apenas se fueron comenzó a llorar, y no ha dejado de hacerlo, ese niño me quitó las esperanzas de algún día ser padre.
– Quizá no le caías, por eso llora– Ally se encoge de hombros, el rostro de Sam se transforma en un ceño fruncido.
– Ally pásame las cosas voy a cambiarlo– antes de irme le digo a Ally que prepare un biberón, el bebe deja de succionar mi dedo y se cabrea más.
Me voy a mi habitación y comienzo a cambiarlo, hasta su pañal está mal puesto, con razón lloraba se debe de sentir incómodo.
Yo no tengo problema en cambiarle el pañal a un bebe, mientras que este del uno, pero si es el dos. Ahí sí ni me miren, los bebés parecen unos ángeles pero lo que votan no es de ángel.
– No te cae Sam verdad, por eso llorabas mucho– él bebe me mira y hace una mueca, cuando le coloco la crema antipañalitis se queja y vuelve a llorar. Él bebé no debe de tener más de dos meses, o eso creo.
Lo terminó de cambiar, le colocó una gorra porque hace un poco de frío. Tocan la puerta y es Ally con su biberón se lo doy rápidamente y comienza a succionar como si su vida dependiera de ello. Ally sale de la habitación y yo me quedo alimentando al bebé.
Él se me queda viendo, sus ojos son unos grises, pero parecen que tienen algo de azul. Son increíbles, no sé si llegaran a cambiar pero es hermoso de ver.
Salgo con él en brazos pero me acuerdo algo que vi en google, que no lo debemos mal acostumbrar en brazos si no cuando le traigamos su cuna no va a querer dormir en ella. Pero como no hay otro lugar en donde ponerlo tendrá que estar en los brazos.
Camino por la sala y le doy palmadas delicadas en su espalda para sacarle los gases. En el camino eructa fuertemente que me hace sorprenderme. Me fijo que al menos ya arreglaron el departamento, los lugares están donde deben estar.
Me siento en el sofá grande y pongo en otra posición al bebe, él mira el techo, lo bueno es que ya no llora. Ally se sienta a mi lado y le toca la mano y él bebe se la sujeta.
– Si algún día vas a tener un bebé serás una buena mamá, sabes más de bebes que nadie– me dice, nunca había pensado en tener hijos, principalmente porque yo tambien soy un desastre, ella continúa hablando– Yo no sé nada, hasta hace unas horas solo pensaba en que me iba a poner y ahora tengo que hacerme responsable de un bebe.
> Tengo miedo, no sé si seré una buena hermana, o seré una hermana de mierda que ni siquiera sabe cómo cargarlo. Mi vida es un desastre constante, pero no quiero arruinarlo.
– Nadie nace sabiendo, nuestros padres también tuvieron que aprender. Algunos lo hacen bien y otros mal, pero no por eso no nos quieren. Y lo harás bien, para eso estoy yo, para ayudarte.
– Gracias eres una excelente amiga, y buena tía – ella me sonríe.
Él bebe comienza a removerse, cansado de una solo posición, lo acomodo mucho mejor, antes de que llore.
– Tómalo – ella abre sus ojos y comienza a negar, le explico cómo debo tomarlo–: Tómalo desde su trasero y su cabeza.
Ella lo toma con miedo y el bebé parece notar su nerviosismos ya que se comienza a mover. Le digo que se lo pegue al pecho y ella lo hace, él se encoge como queriendo desaparecer.
– ¡Oh, por dios!– su alegría me hace reír.
Me voy a la habitación a traer mi celular, necesito tomar una foto del bello momento. Cuando regreso veo que el bebé se quedó dormido y Ally no se quiere mover, hasta respira suavemente para no despertarlo. le tomo una foto y ella me mira asustada.
Le indico que lo coloque en mi habitación y de costado para que no se ahogue. Ella se levanta y se dirige a mi habitación, y porque mi habitación, la mía está ordenada y la de ella está hecha un desastre.
En estos momento amo más a google por enseñarme de los bebés y algunas cosas de cocina, lo que soy realmente mala es en la limpieza, pero se que con unos tutoriales de limpieza lo lograré.
Regreso a la sala y Ally fui a traer sus cuadernos ya que la próxima semana tiene exámenes. A un lado esta el monitor del bebe, para saber si se despierta.
Veo que tengo un mensaje, y es Cole.
De Romeo:
¿Salimos?
julietta:
No te cansas verdad
De Romeo:
Nunca, soy un hombre con metas. Vamos Julietta di, que si. Solo será una vez.
julietta:
Si digo que sí, me dejaras de acosar.
De Romeo:
Sí, pero si te encanta mi acoso. ;)
julietta:
¡Asco no! está bien, voy a salir contigo. Solo una vez.
De Romeo:
No sabes que de la felicidad tengo una erección. No mentira, pero si estoy feliz ¿Te sonrojaste?
julietta:
No seas pervertido, y no, no me sonroje.
De Romeo:
Si, claro.
julietta:
Que no
De Romeo:
Que sí.
julietta:
Si sigues no saldremos.
De Romeo:
Está bien, mañana en la noche. A las ocho.
Julietta:
Esta bien
– ¿Por qué estás sonrojada?– Ally me saca de mis pensamientos, me mira con una ceja arqueada.
– No estoy sonrojada– respondo rápidamente.
– Pues como lo veo yo, si lo estás– lo dice con una sonrisa.
– No, lo estoy– tocó mi rostro y noto que está caliente.
– ¿Qué estabas haciendo? ¿estabas viendo porno?– se comienza a reír mis ojos se abren de la impresión de sus palabras.
– Solo acabo de crear mi sentencia de muerte.
– ¿Con quién? A Satanás les gustan las pelirrojas– dice con una sonrisa.
– No con satanás, pero si con Cole Miller.
– ¿¡Que!? – su grito me alerta y veo el monitor si no despierto al bebe– Perra desgraciada por eso estas así, se estaban sexteando.
– No diré nada.
Me voy a mi habitación dejándola hablando sola. Escucho que comienza hablar de sexo caliente y comienza a reirse. Al entrar veo al bebé a un lado de mi cama, se ve tan pacifico dormido.
– Bueno creo que hoy día serás mi compañero de habitación– digo para mi ya que él ni me entiende.
[...]
Antes de acostarme, decidí llamar a mis chicas. Allá debe de ser muy temprano, llamó a addison y bonnie, pero la única que contesta es bonnie.
Veo su rostro maquillado y un peinado muy ordenado, ella sonríe como si se hubiera ganado la lotería.
– ¡Krystal!– dice bonnie feliz.
– Hola Bon, ¿Cómo estás? Siento que no te he visto en décadas– le digo rápidamente, ella se ríe con esa risa musical que tiene.
– Tu ya casi nunca llamas– se queja, veo que desactiva el audio y comienza hablar con otra persona atrás– Lo siento, me tuve que escapar del desayuno.
– No quiero interrumpirte, despues tu mama se enojara conmigo– le digo, ella niega con la cabeza.
– Mi mamá no está, se fue a Estados Unidos. Me dejo a cargo de este desayuno y es un desastre. Te agradezco que me sacaras– dice aliviada, rio al ver su rostro.
– Las extraño mucho– le digo, ella hace un puchero.
– Yo también, addison vino la semana pasada a visitarme y a quejarse de sus clases de esgrima. Por cierto me dijo que si hablabamos te preguntara si hay chicos guapos– inmediatamente pienso en Cole, él es más que atractivo.
– Bueno…
– Oh si hay, mira como te estas sonrojando– me acusa, intento taparme el rostro.
– Te llame, para que me ayudes a entrar en razón. Dime que esta mal involucrarme con alguien de aqui– le suplico.
– Sabes que no puedo decirte eso, si lo haces por el trato de tu padre entonces debes alejarte de todos los que te distraigan, pero si lo haces porque quieres, solo hazlo.
– Se supone que tu eres mi conciencia– le digo con un puchero.
– Últimamente me debato si seré una buena conciencia, pero te dire que haz lo que debas hacer para hacerte feliz, te lo mereces Krystal– me dice con una sonrisa, le sonrió. Escucho que alguien abre su puerta y comienza hablar con ella.
– Si tienes que irte esta bien– le digo, ella me mira apenada.
– Lo siento, prometo llamar después– dice antes de colgar.
Tal vez debería de hacerle caso a Bonnie, necesito ser un poco más libre y dejar que todo fluya. Pero en mi cabeza se sigue repitiendo que todo será como Paul y nuevamente tengo temor.