Capítulo 9: Un bebé en la puerta.
18 de febrero del 2012
Hoy es un día muy estresante para mi, estoy muy nerviosa, hoy es el día que he temido que llegará desde hace mucho. Me encuentro en el establo real, todos las personas se encuentran afuera esperando que pase la princesa.
La presentación formal será después, pero esta es ante el público y algunos ministros, miro mi atuendo y paso mis manos por el. Él pantalón blanco es tan ceñido que no me deja ni moverme bien, las botas son cómodas pero el saco n***o con botones no lo es tanto. Amarro mis cabello en una cola baja, no quiero que mechones me interrumpan mi vista.
– Está bien cariño– la abuela se acerca a mi.
– Puedo decir que no– la miro con suplica, ella me mira resignada.
– Sabes que si no lo haces tu padre se pondrá muy molesto. Solo será una pasada– me dice.
– Si solo pasare una vez– me lo repito varias veces en mi cabeza.
– Esta lista, su alteza– el capataz real se acerca a mi y asiento con la cabeza para que prosiga, me despido de mi abuela y me desea suerte.
Me acerco al cabello marrón, realmente es hermoso. Solo que no me siento muy segura que digamos, tal vez le tenga fobia a los caballos y recién me vengo enterando.
– Por favor, no me botes– le digo al caballo, me ayudan a subir y miró a lo lejos a mis padres sentados juntos a unos parlamentarios y a un lado están mis amigas, ellas alzan su pulgar y decido avanzar.
Al principio lo hago lento pero me piden que avance un poco más rápido, en la parte de atrás están el ejército también acompañándome. Tomo fuertemente en arnés que me une al caballo, mis palmas se sienten muy sudadas, pero igual intento mostrar una sonrisa.
– Y con ustedes la princesa Krystal de Lenchister– todos comienzan a aplaudir y me pongo un poco más nerviosa. Intentó controlar al caballo pero él me supera.
– Tranquilo coral– comienzo a decirle su nombre. Intento controlarlo, pero el caballo se desespera y intento agarrarme pero mis palmas al estar mojadas me hace soltarme.
– ¡Princesa!– escuchó el grito de las personas, pero lo único que siento es el golpe de mi espalda y cabeza. No recuerdo qué pasó después ya que perdí la conciencia.
Krystal
El timbre suena y no deja de sonar. Es un ruido muy molesto, ayer me acosté algo tarde por estudiar y lo único que quería hacer en mi día libre es descansar, hoy día no tengo clases.
Al levantarme mis pies tocan la alfombra. Lo bueno es que no tocan el piso frío si no estaría de mal humor. Busco mis pantuflas.
Al salir del apartamento veo salir a Ally, ella no está tan despeinada como de seguro lo estoy yo. Se ve mas dormida que despierta, ni quiera se que hora es, el timbre deja de sonar.
– ¿Quien toca?– le pregunto si me acerco hacia la puerta.
– Ni idea– ella está bostezando y robándose un ojo.
Me doy cuenta que por ninguna parte está Sam, y eso es raro ya que ahora parece una sanguijuela pegada a mi piel. Desde el día de la fiesta no me deja sola ni un instante.
Abro la puerta, pero no hay nadie, estoy dispuesta a cerrarla cuando el grito de Ally, me hace sobresaltar.
– ¡Hay una caja, mira! – no me había percatado de la caja.
– ¡Y si es una bomba! – quizá me encontraron y me enviaron una bomba, el reino tiene enemigos. Me alejo de la caja, no se que se debería hacer en estos casos.
– No seas paranoica, quien te mandaría una bomba– se acerca a la caja pero esta se mueve–: ¡Ahora creo que sí es una bomba!
Me acerco a la caja, me agacho y la abro con cuidado. La miedosa de Ally se aleja mucho más hasta cierra los ojos. Lo que encuentro es la cosa más linda que he visto.
Su llanto, me sobresalta y Ally igual ya que para de hablar, y se acerca a la caja.
– ¡ES UN BEBÉ!– grita sobresaliendo más al bebé, miró por todas partes para ver quien lo dejó. Pero las calles esta muy vacias no hay absolutamente nadie.
Si un bebe, que no deja de llorar. Nunca en mi vida me había pasado esto, solo en películas pasa esto.
Porque dejarían un bebé, con dos chicas que no pueden ni cocinarse ellas mismas. Se deberá llamar a la policía o donde se supone que se reporta una bebé desaparecido.
– Creo que deberíamos entrar, tómalo – le digo mirándola, el rostro de ella se pone pálido, ella comienza a negar con la cabeza.
– Y-yo... Nunca he cargado un bebé– alza las manos.
– Pues esta será tu primera vez, cárgalo. Si sigue llorando pensaran que lo robamos y nos meteremos en problemas– le digo, veo al bebe. su rostro está carmesí por el llanto.
– No, no puedo lo siento– me apiado de su rostro, tomó al bebé que no dejaba de llorar. No disminuye su llanto, su rostro sigue estando carmesí y sus labios hacen un tierno puchero.
– Gracias– dice ella aliviada, el bebé comienza a llorar nuevamente. Intento cargarlo de otra forma, esta es la primera vez que tomo un bebe y me siento muy rara. Tengo miedo de tirarlo o hacerle daño, por lo que caminó lentamente.
– Toma la caja – me dirijo al sofá y colocó al bebé en mis brazos.
Ella trae la caja y ahí hay una carta y su pañalera, ella la abre y solo vemos poca ropa y solo queda un pañal.
– Hay una carta– dice ella, me pasa el biberón que está algo frío. Se lo doy al bebe y el comienza a comer desesperado.
– Pues ábrela– le digo, veo como sus manos tiemblan, que bueno que ella no carga al bebe si no se le hubiera caído.
– Dice mi nombre– sube la mirada, parece que en cualquier momento se va a desmayar.
– ¡Tenías un bebe! ¿Por qué no me dijiste?– le preguntó desconcertada.
– No, yo no tuve un bebé– dice con su voz en un susurro.
– Entonces abre la carta– ella la abre y comienza a leerla, cuando bajó la mirada al ver al bebe. Él está observando mi cabello, aunque no se si lo ve con claridad pero sus ojos grises como todos los bebés, se comienzan a cerrar.
– No, no, no, ¡Maldición!– comienza a negar y decir incoherencias, el bebe se sobresalta y comienzo a mecerlo.
– ¿Qué pasa? ¿Qué dice la carta?
Ella no responde solo comienza a negar, pongo al bebé en el sofá y lo rodeo de cojines, se supone que tendría que sacarle los gases pero no se como se hacen. Me acerco a ella, me tiende la carta, su mano tiembla. La tomo y comienzo a leer.
Hola Ally, soy tu madre, lo siento mucho por lo que voy a hacer. Pero no me puedo ocupar de Elijah, te busque y se que tu vas a cuidarlo. Él es muy tranquilo, no llora mucho.
Cuídalo es tu hermano, lo siento si no soy buena madre, pero desde que Williams, murió no puedo cuidar de otra vida. No me siento bien y se que tu eres la única en ocuparte de él.
Cuídate, te ama, tu mamá.
– Es tu hermano – digo en un susurro, ella me mira y luego al bebe en el sofá y comienza a llorar.
– Porque lo hizo, no la juzgue cuando me abandonó, sino porque me dejó con un bebe. Aunque bueno no me sorprende abandonó a su hija ¡Pero es un bebe! porque lo abandonó, ella es la peor madre que puede existir pero maldita sea no puedo odiarla y menos a ese bebe que está ahí – la abrazó y ella sigue sollozando.
– Él no está solo, tiene a una increíble hermana, que cuidara de él– le digo, ella asiente antes de seguir llorando. Se que para ella debe ser una sorpresa, enterarse que tiene un hermano y cuidarlo de un día al otro debe ser realmente chocante.
– Él no está solo me tiene a mí, aunque yo soy una hermana de mierda. Soy un desastre como se supone que lo haga– ella se separa y lo mira, por varios minutos no dice nada–: Es hermoso, ¿verdad?
– Es más que hermoso, perdona que no sepa, ¿Pero quién es Williams?– Ella suspira fuertemente y me mira.
– Esto nunca se lo conté a nadie.
– Lo entiendo, no quiero obli...
– Eres la primera persona que se lo cuento, fuiste la única, que me ayudó cuando lo necesite, y siempre estaré agradecida– ella se sienta en la sofá vacío y yo a su lado.
– No tienes que agradecerme nada, lo haría mil veces, encontré una buena amiga– y es enserio, ella es una buena chica me cuenta ser amigos pero con ella fue super fácil.
– Que cursi sonamos – me hace reír, ella ríe y se limpia sus lágrimas secas.
– Mi mamá nos abandonó a mi padre y a mí hace tres años, según ella mi papá ya no la hacía feliz, así que se fue con Williams. Su jefe, me invitaba a su casa, pero yo me rehusaba – toma aire, prosigue – Mi padre ya no era el mismo, él me controlaba para que sea la mujer que él quería que fuera. Alguien de la elite, olvide decirte mi padre tiene mucho dinero, quería que estudiara Economía y Negocios Internacionales, a mí no me gustaba eso me gustaba el teatro.
– La chica loca apasionada de su carrera– le digo con una sonrisa ella asintió con la cabeza.
– Me rebelé contra mi padre y le dije que no quería estudiar eso, él me dijo que si no hacía lo que él quería, no me daría dinero. Yo acepté pero no solo eso, me fui de su casa y alquilé un pequeño departamento, trabajé muy duro por conseguir mi beca, y lo logré.
>Hace un año me enteré que Williams murió en un accidente de tránsito, busqué a mi mamá, la encontré pero ella estaba tan destrozada, que ni me reconoció. Volví a buscarla, pero la casa donde vivía con Williams, fue vendida.
– ¿No has vuelto a saber de tu madre, hasta ahora?
– No, mi padre me llamó, porque está buscándola.
– ¿Por qué?
– Quiere ayudarla, aunque tu pienses lo contrario a lo que te acabo de contar, él es bueno. Solo está enojado con el mundo y conmigo, por no seguir sus órdenes.
– Y el bebé es hijo de Williams, supongo.
– Si, pero si mi padre se entera, quizá lo aleja de mí. Él no se puede enterar. No le alegrara la idea de un bebe bastardo hijo del amante de mi madre.
– Él no se enterara, tranquila– le digo y ella asiente.
– Ahora debo buscar a mi madre, ella tiene problemas.
– Si, pero ahora que hacemos con el bebé, las dos tenemos que ir a estudiar– justo cuando termino de hablar Sam entra, se detiene al ver al bebe. Lleva ropa de deporte y una bolsa de tela.
– ¿A quién se lo robaron?– pregunta asombrado.
– A nadie, y no puedes contar de esto a nadie ni a mi papá, en especial a él– me acerco a él rápidamente.
– ¿De qué hablas? ¿Y de quién es él bebe?
– Es mi hermano y lo acaban de dejar en la puerta– dice Ally, su entrecejo está fruncido. Le explicamos todo a Sam aunque él intentaba entender solo se quedo callado y después de varios minutos hablo.
– Voy a comprar pan y ustedes en ese lapso de tiempo consiguieron un bebé– dice el por fin, el bebe se comienza a mover y hacer sonidos. – Y que van a hacer con él, ustedes tienen que ir a estudiar.
Lo tomo en brazos con mucho cuidado y se lo doy a Sam, él lo toma como si fuera el pan que cargaba hace unos minutos. Al terminar de hablar se me ocurrió una idea.
– Tú lo cuidarás – sus ojos se abren ante la sorpresa.
– No claro que no, soy guardaespaldas, no niñera.
– Que eso no es lo mismo – Ally se encoge de hombros, para este entonces ya le había dicho a Ally que Sam era mi guardaespaldas y no mi primo, ella lo aceptó y no pregunto nada más.
– Bueno Sam te lo dejamos, cuando volvamos te traemos lo más necesario.
– ¡Yo nunca he cuidado un bebe!– él dice en el medio de la sala, necesito ir a buscar unos libros a la universidad.
– Pues práctica con él, ya que en unos años más también serás padre– Ally se va a su habitación a cambiarse y yo igual, Sam se queda mirando al bebe.
Comienzo a buscar guías de que darle de comer como cargarlo y como hacerlo eructar, se lo digo rápidamente a Sam y él no sabe ni que decir.
Unos jeans, una camiseta blanca y mis zapatillas, agarro cualquier sudadera ya que hace un poco de frío.
Me voy a la universidad junto con Ally necesito recoger unos libros y por ahí iremos a comprar las cosas más esenciales para el bebé. Tampoco podemos demorarnos mucho ya que el bebe no tenía pañales y leche. Creo que en todo el camino recibo más de veinte llamadas de Sam pidiéndome que regresáramos.