Capítulo 14: Karaoke y visitas no deseadas.
09 de abril del 2012
Hoy me encuentro lejos de mis padres, estoy tan feliz de al fin hacer lo que se me plazca, bueno dentro del límite, claro. En parte estoy escapando de los paparazzis, ni se como es que se metieron al palacio y tomaron unas fotos mías y en el peor momento.
Leo nuevamente el encabezado “princesa intenta escapar”, eso junto a un resumen en el que dicen que estoy intentando escapar después de mi terrible accidente. Son dos fotos las que salen, una bajando la soga de sabana y mi perfil luce bien, de eso no me puedo quejar.
Mi queja está en la segunda foto, estoy de cabeza y pierna enredada, mi cabello está tapando mi rostro y mis manos y piernas están colgadas. luego de que salieran las fotos la seguridad ha aumentado.
Mi padre prácticamente me tiró el periódico encima del desayuno y me gritó que todo era mi culpa. Luego de eso mi madre dijo que lo mejor es que ambos nos tomemos un descanso y mi mayor idea fue irme al palacio vecino, que es la casa de Bonnie. Ella vive a cinco horas de donde yo vivo.
Nos hemos visto poco ya que a ella le estresa viajar y a mi no me dejaban, hasta ahora. Addison no puedo venir conmigo por sus clases, yo estoy de vacaciones pero luego cuando regrese me espera mi tortura.
Al llegar el auto a la entrada, me abren rápidamente las puertas. Cuando llegamos a la puerta principal me abren la puerta y veo en la puerta a Bonnie, ella sonríe de oreja a oreja, prácticamente corro abrazarla.
– Con ustedes la princesa Krystal Lenchister, de Lenchister– escucho que dice el presentador, abrazo tan fuerte a Bonnie que tengo miedo de romperla aunque ella no parece importarle.
– No puedo creer que estés aquí– dice Bonnie, me separo un poco para verla.
– Yo no puedo creer que estoy aquí, te extrañe mucho Bon– le digo, beso su mejilla sonoramente.
– Ven entra– dice ella, nos separamos del abrazo pero entrelazamos nuestros brazos.
Noto algo raro en la forma de entrelazarlos que me alejo y miro sus brazos y la examinó a ella. Se ve muy delgada, más delgada de lo que ya es. Su rostro se ve muy pálido aunque sus ojos brillan mucho, la veo con leve ojeras que tapo con maquillaje.
– ¿Qué pasa?– me pregunta al verme viéndola fijamente.
– Has bajado de peso– le digo, ella evita mirarme.
– Solo son ideas tuyas– dice, intenta sonreír aunque veo que se encuentra algo tensa.
– ¿Pasa algo?– le pregunto, ella solo me mira algo triste aunque intenta sonreír. Va hablar pero escucho el sonido de un zapato de tacón resonar contra el piso.
Volteamos a ver quien es la persona del ruido y veo a la madre de Bonnie, Samantha Oxford. Quien luce un traje a la medida y su rostro está maquillado discretamente pero algo luce diferente en ella.
– Krystal Lenchister– dice ella, su voz es algo ronca pero muy femenina.
– Su majestad– hago una pequeña reverencia. Me pongo recta cuando dice lo siguiente.
– Espero que aquí no causes desorden como en tu reino, yo nos una persona muy paciente– su mirada es algo fría. Nunca me ha agradado la madre de Bonnie, algo en ella la hace ver mala.
– Madre…– dice Bonnie, ella la mira y alza una ceja en su dirección. Veo como Bonnie se hace pequeña ante la mirada de su madre, Bonnie le tiene miedo y se supone que una hija no tendría que tener temor al ver a su madre.
– Descuide majestad, se comportarme fuera de mi reino– le respondo, ella me mira de pies a cabeza y asiente. Yo no me dejó doblegar por su mirada y ella lo nota, su sonrisa de medio lado solo me hace ponerme en guardia.
– Iré a una reunión del parlamento– dice antes de salir.
Miró a Bonnie y ella ve el lugar por donde se fue su madre, sus hombros bajan relajándose. Ella voltea y me sonríe, intentó sonreír para ella, no quiero que vuelva a ponerse tensa. Necesito saber porque mi amiga se ve tan triste y tan delgada.
Krystal
Siento una vibración en mi brazo, no le tomo mucha importancia pero ya va 3 veces vibrando. Abro los ojos y los vuelvo a cerrar rápidamente por la luz, se me olvida cerrar las cortinas y la luz es espantosa abro poco a poco y restriego mis ojos.
Me doy cuenta que es mi celular el que vibra sin parar, lo tomo y es una vídeo llamada de Addison. Justo se les antoja llamarme a esta hora. Es un pecado en domingo y son las diez de la mañana, allí debe ser de noche.
Ayer me acosté temprano, pero como un día antes no había dormido por el bebé, me siento cansada. Respondo la llamada.
Veo a mis dos mejores amigas con cara de enérgicas, están un poco alborotadas, su cabello y su ropa me dicen que van a una fiesta. Se ven guapísimas y en cambio yo me veo horrible.
– ¡Krys! – Bonnie está con una sonrisa ridícula pero tiene un cara tan angelical, parece que no rompió ni un plato, cuando ella se puede romper la vajilla completa.
– Hola chicas, ¿por qué tan temprano llaman?
– No seas perezosa, allá deben de ser las diez o quizá once – Cuando no Addison.
– Le preguntó por ustedes, aunque mejor ni pregunto que por sus caras y como están vestidas van a una fiesta.
– Es que estamos tristes que no estés aquí, así que tenemos que salir para no deprimirnos – Bonnie hace un puchero ridículo, que en ella la hace ver realmente sexi.
– Así que se van de fiesta sin mí– ellas ríen, me salgo de la cama rumbo a la cocina, tengo hambre.
Ellas comienzan a hablar de cómo me extrañan. Hacen falsos lloriqueos, creo que están algo ebrias, antes de ir a alguna fiesta tomamos un poco antes de comenzar lo bueno. Así que yo me veía como ellas, con razón mis padres se enojaron conmigo.
Al llegar a la cocina todos están ahí, hasta Esperanza. Él bebé está en su coche, está un poco inquieto, mueve sus brazos y sus piernas frenéticamente, un chupete está en su boca. Rio al ver el chupete de unos labios pero con dos dientes enormes, esa fue idea de Ally traerle uno para el.
– Y no vas a creer a quien vimos era...
– ¡Arthur Hinault!– Bonnie grita, lo que llama mi atención.
– Yo lo iba a decir – Addison la mira molesta, ella solo ríe.
– Te demorabas mucho.
– ¿Cómo lo vieron?– les pregunto, no escuchaba ese nombre desde que estoy aquí.
– Si y pregunto por ti, lo mande a la mierda. Por su culpa estás allá y no aquí– dice Addison.
– No creo que le rompiera su pierna, fuera su culpa– dice Bonnie con la ceja arqueada.
Ellas se quedan calladas y después ríen, también lo hace Ally, la miró y ella me guiña un ojo en aprobación. Bonnie y Addison escuchan la risa de Ally y se quedan calladas.
– ¿Con quién estás?– preguntan al unísono.
– Espero que con un hombre, que te haga ver las estrellas – Addison como siempre de pervertida.
– No, mal pensada es mi amiga– me pongo al lado de Ally y ellas la miran–: Ella es Ally, Ally ellas son Bonnie y Addison.
– Hola mucho gusto, y no tengo un pene que haga que Krystal vea las estrellas– Ellas se ríen a carcajadas, les encanta que le hablen sucio.
– Ella es de las mías– Addison señala ella misma.
El bebé comienza a llorar y las chicas agrandan sus ojos.
– ¿Tienes un bebé?– pregunta Addison realmente sorprendida.
– ¿Por eso te fuiste? tu papá te llevó lejos porque estabas embarazada– Todas miramos a Bonnie. Ally se levanta a cargar a Elijah.
Lo trae a donde estaba sentada, mientras Esperanza prepara su leche. Miro a Ally como pidiéndole permiso y ella asiente con la cabeza. Enfoco la cámara del celular y ellas prácticamente se derriten de amor.
– ¡Aw! – exclaman.
– Qué bebé tan lindo– parece que a Bonnie tiene sus ojos en forma de corazón.
– ¿De quién es?– Addison me mira.
– Es mi hermano, Elijah– Ally responde mientras recibe el biberón qué Esperanza le tiende.
– Es muy bonito, yo quiero tener uno – Habla Bonnie sin dejar de ver al bebe, Addison y yo la miramos con el ceño fruncido.
– Primero consigue un novio, para que lo puedas tener. De otra forma sería imposible– señaló.
– En otras palabras dices que consigas un pene– dice Ally, Addison se ríe fuertemente. Lo que causa que Bonnie también se ríe y la empuje, veo como Addison se cae pero sigue riendo. Yo río al ver a mis chicas felices.
– Bueno, nos vamos mi chófer está esperándome– Bonnie habla, entonces supongo que están en el palacio de Bonnie.
Nos despedimos, y mientras tomo mi desayuno le cuento todo de la cita a Ally, su emoción es tan fuerte que grita un poco y el bebé se sobresalta y llora.
Lo bueno es que Sam no está aquí, ya que hace rato se fue a ponerle combustible al carro. Me dice que ella me va a arreglar, pero es muy temprano así que hacemos un maratón de películas.
[...]
Cuando dan las ocho de la noche decido cambiarme. Después de ducharme con agua caliente y cuando digo caliente está prácticamente hirviendo. Cuando salgo con la piel ya casi roja me seco y me pongo mi crema favorita. Huele a chocolate y coco. Cuando lo uso me siento un chocolate andante.
Ally me dejó la ropa en la cama y salió a ver al bebé ya que antes de irse Esperanza lo dejó bañado, cambiado y alimentado; por lo que él bebé solo se durmió.
Me pongo un pantalón blanco y una remera pegada de manga larga color beige, mis zapatillas blancas y un abrigo ya que hace un poco de frío. Esta vez decido plancharme el cabello, hoy es esos días en el que mi cabello no se deja domar por nada. Una vez lacio se ve mucho más largo de lo que es.
Esta vez sí me maquille y peine. No soy de maquillarme mucho, solo sombras para pestañas y labial, me pongo algunos accesorio y como siempre mi collar que me regaló mi abuela. Desde el día que me lo regalo yo no me lo he quitado, es como llevar una parte de ella conmigo.
Al salir en la sala estaba Ally con el bebé. Lo tenía encima de sus piernas, al parecer se levantó.
– Hoy la tía Krystal va a tener una cita, esperemos que consiga un orgasmo– le habla bajito al bebé.
– ¡Oye! no le digas esas cosas al bebé – me mira y se comienza a reír a carcajadas.
– El ni entiende, aparte por ese medio el nació– la miro como diciendo enserio– Si eso es raro, no quiero pensar que mi mama tuvo sexo con su jefe. Hay no que asco, mejor dime, ¿Llevas condones?
– Ally no voy a tener sexo con él, solo vamos a salir y explorar la química.
– Si, claro– hace una sonrisa picarona y se va a su habitación con el bebe y vuelve rápido, me tiende algo lo tomo y es un preservativo.
– Ya te dije que no voy a tener sexo– siento mis mejillas calentarse, tiro el preservativo en el sofá.
– Después me lo agradecerás– me guiña un ojo. Le quitó al bebé, que está muy despierto.
Sam se encargó de que mañana tuviera una cita con unos de los mejores pediatras de la ciudad.
Yo lo tendré que llevar ya que mañana Ally tiene un ensayo, ya que pronto va actuar en una exhibición, para la universidad. Es uno de los personajes principales y van a venir unos productores, para ver si ella es buena. Si es así, qué sé que será así, la contrataran para una serie.
Tocan el timbre y ella va a abrir rápidamente, me acerco y es Cole, está como para chuparse todo lo dedos.
Está con una camiseta blanca y unos jeans rasgados y una casaca de cuero negra, que se le ve como un chico malo.
Ally y yo nos quedamos un rato mirándolo, veo como sus pómulos se tiñen de un rosado.
– ¿Pasa algo? – cuando habla nos saca de nuestra ensoñación.
– No, nada – le doy como tres besos a Elijah que hace una mueca de forma de sonrisa. Huele delicioso, prácticamente Ally me lo tiene que quitar de mis brazos ya que no quiero despegarme de él.
Cole me observa con el bebé. Se lo tiendo a Ally a regañadientes, ella solo se ríe.
Cuando estamos caminando hacia la salida el me detiene, toma mi mano. Bajo la mirada hacia nuestras manos, siento como me pasa una corriente. Seré un poco literaria pero su toque quema, siento una corriente que recorre todo mi cuerpo.
– Hola, Julietta– mi apodo en sus labios rosados, sonó tan erótico.
– Hola, Romeo– él sonríe. Si él juega yo también puedo jugar.
Entramos en su carro y él prende la calefacción. Pone una canción de Justin Bieber, la tararea en el camino. Río bajito ya que canta algo mal, lo bueno es que es guapo. Lo bueno es que estudia derecho, si no como cantante pierde.
Me he dado cuenta que le gustan cantantes del pop, mi estilo de música a comparación son muy diferentes al de él. Me acostumbraron a escuchar músicas clásicas o jazz desde pequeña, pero eso no significa que a veces escuchara canciones de la época, lo hacía escondidas y me gustaban.
– ¿A dónde vamos?
– Una sorpresa – que bien, a mí no me gustan las sorpresas. Bueno no es que no me guste, solo me pongo ansiosa y muy preguntona.
– ¿Y cómo es la sorpresa?
– Es solo una sorpresa– dice con una sonrisa.
– Ósea me refiero si es buena o mala, porque hay sorpresas malas como también están las buenas. Las emotivas son mis favoritas, porque cuando dicen que es una sorpresa puede ser una mala, qué pueden hacer llorar a cualquiera...– creo que ya comencé a divagar.
¡Que alguien la calle, se está avergonzado sólita!
Mi conciencia me hace parar rápidamente mi parloteo.
– Veo que cuando te dicen sorpresa, te pones muy preguntona y divagas mucho– me mira de reojo y se ríe.
Es tan lindo que no dice que eres una loca habladora.
Otra vez la voz de mi conciencia, decido ignorarla y enfocarme en las calles. Siento como mi sonrojo, baja desde mi rostro hasta mi cuello, esto es peor que botar gaseosa de tu nariz, siento mis orejas y cuello caliente.
– Tranquila con el sonrojo, Julietta– dice, lo que hace que me ponga más roja como si eso fuera posible. No puedo creer que me esté sonrojando con este chico como si fuera quinceañera.
Él detiene el auto y me fijo en el lugar en donde nos encontramos, el cartel neón llama mucho la atención. Al fijarme veo que estamos en un Bar-karaoke.
A mí me encantan, aunque soy más de discoteca, igual esto es más tranquilo.
No tengo tan mala voz todo lo contrario a Bonnie, tú viéndola pensarías que por ser bonita, debe tener buena voz. Pero todo lo contrario parece que tiene una foca atragantada en su garganta.
Al entrar, todo está lleno de luces fosforescentes, no hay muchas personas, pero sí lo suficiente.
Un señor que parece de ascendencia asiática, que no nació para el canto, está que destruye una canción de Beyoncé, la que parece su esposa que está un poco ebria le tira piropos, yo río. Un amor así, debe durar siempre.
Cole nos conduce a una mesa, un chico se nos acerca a darnos la carta. La reviso y ya se que elegir, cole me da la señal para que pida yo primero.
– Yo quiero una hamburguesa con doble carne, tocino, pepinillos, sin mostaza, ensalada y una coca cola– quiero que le ponga más cosas pero la cara de Cole, me hace callar.
Va a pensar que soy una comelona. Pero no me importa, amo la comida si una persona no ama la comida ni debería existir. Yo debería declarar que las personas se casen con la comida.
– Quiero una hamburguesa de carne con doble queso, con pepinillos, aros de cebolla, con mostaza y una cerveza.
Este chico ha roto mi corazón, como le puede gustar la mostaza. Yo la odio, tú me pones mostaza en mi comida y ya no la como. Son mis reglas.
Él chico se va y vemos como el señor termina de cantar, casi se cae del pequeño escenario. Aguantó la carcajada que quiere salir de mí, igual Cole, reímos discretos.
– Te propongo algo– yo lo miro atenta, me gustan los retos.
– Dime – una chica sube y ella si tiene una bonita voz, sus amigos la animan a que cante más fuerte.
– Él que se tome dos chupitos más rápido, debe cantar y bailar la canción que él otro proponga– me lo pienso, soy de ese tipo de la población que se emborracha rápido, pero igual toma.
– Ok, está bien– el chico nos trae nuestras hamburguesas y Cole le pide que traiga cuatro chupitos.
Él tiene una pequeña sonrisa. Piensa que ganará, ingenuo, no sabe que básicamente vivía en discotecas y siempre hacemos este tipo de juegos.
Debes ganar para verlo mover ese trasero. Un vídeo de eso nos hará millonaria en You Tube.
La voz de mi conciencia habla nuevamente, en esto le doy la razón. Nos acercan los dos chupitos para cada uno, me estiro y muevo mi cabeza de un lado al otro, él hace lo mismo. Él tiene una sonrisa de insuficiencia y yo solo sonrió.
– A la cuenta de tres– yo asiento– 1...2...y 3 –me pomo en una los chupitos, siento como quema mi garganta, pero cuando termino veo que Cole no se ha acabado ni la mitad del segundo.
– ¡Te gane! – él frunce el ceño y yo comienzo a reír, pero toso un poco. Chupo el limón que había y el ardor se aplaca.
– Pero, que tú eres una alcohólica con licencia ¿o qué?– yo comienzo a reír más fuerte.
– Bueno tu castigo será bailar la canción de Rihanna, Work. así que a mover ese trasero. Él ríe pero se acerca al DJ para pedirle la canción.
– Buenas noches– su voz ronca atrae miradas– La chica que está allá me hizo una apuesta, así que espero que si lo hago mal, le tiren tomates a ella y no a su humilde servidor – La pocas personas me miran y yo no puedo dejar de reír.
La canción comienza y yo lo grabo, comienza a cantar y comienza a bailar, no lo hace nada mal. Mueve su trasero hacia las personas, las personas se ríen y las chicas comienzan a gritarle cosas, se que esas chicas me estarán agradeciendo por el deleite visual que le estoy dando.
Tiene un buen trasero, creo que la mayoría de las chicas aquí ha sufrido un paro respiratorio de tanto contener la respiración. Yo no soy la excluida.
Cuando termina la canción, viene de nuevo a su asiento yo no he podido dejar de reír, él me mira y ríe también.
– Creo que deberías hacerle la competencia a Rihanna– le digo, él se ríe de esa forma ronca que hace que te tiemblen las piernas.
– ¿Cole? – escucho que dice una voz, él se calla abruptamente y su cara se pone pálida.