—Pobre viejo —murmuró---. Ha muerto, Paula. John Cross murió pocos días después de que yo le viese. Me parece que tenía cáncer. Estaba acabado y, evidentemente, sufría mucho. —Oh, Sandy, ¡qué horrible! —dijo Paula apretando los labios——. Pobre hombre. Eso no se lo deseo a nadie. Y no era tan malo. Débil, sí, un poco desafortunado, quizá, y, además, se encontraba entre las garras del infame de su hijo. Alexander se aclaró la garganta. —Cogí el coche y me fui a Leeds inmediatamente a ver a John Cross al hospital. Permanecí a su lado casi Cuatro horas. El médico me dejó quedarme todo ese tiempo porque... bueno, se estaba muriendo. John Cross habló de ti durante un rato. Dijo que te respetaba mucho, Paula, y que admiraba tu honestidad y equidad. Luego me explicó que -estuviste muy cortés

