Tras salir del hospital, en el que afortunadamente nadie nos reconoció, volvimos a aquel apartamento tan en silencio como habíamos ido. Yo estaba más tranquila sabiendo que no estaba embarazada y me aseguraría desde entonces que tomaría precauciones, en este caso siendo las pastillas que compró Jesse para mí. Él no había dicho nada y no me gustaba su manera de actuar últimamente conmigo. Actuaba muy extraño y no sabía por qué. Se escondía de mí y no me contaba nada de lo que hacía ni los planes que tenía para nosotros. O si acaso seguía contando conmigo. A ratos pensaba que a lo mejor se había arrepentido de haberme traído con él y no sabía cómo deshacerse de mí. Otra pregunta que llevaba rondándome varios días era por qué Jesse me había mentido todo este tiempo desde que nos habíamos co

