Mila sabía muy bien que luego de la noche que había tenido con Isadora, nada podría parecerle tan atrevido. La mujer estaba llena de una energía s****l tan impresionante que dejaba como un tonto a cualquiera que estuviera a su lado si no le seguía la corriente. Todo lo que había hecho la noche anterior quedaría guardado en su memoria eternamente, porque había sido una experiencia única e irrepetible. Se había percibido como una mujer sensual, el objeto de deseo de la noche y comprender ese hecho, la había hecho sentir poderosa de muchas formas. Había llegado a su hogar bien entrada la madrugada con los nervios a flor de punta, sensibilidad extrema en su cuerpo, acelerada por el alcohol en su sangre y tan cansada que no permanecer de pie ni un solo segundo completo. Se había quedado dormid

