*Narra Williams*
Estaba cansado, y no simplemente de que aquel sujeto y Emily me ignoraran durante toda su conversación, principalmente no tenía planeado saludarla, pero me fue inevitable querer molestarla. Y más cuando se veía tan distraída y atontada, mientras me acercaba pude escuchar como si apenas susurrara, por lo cual me dio curiosidad del saber por qué estaba así.
— Espera ¿Es verdad que saldrás esta noche con él? — Una vez que la había alcanzado, por fin pude preguntar.
— Claro ¿Debería importarte? —
Tiene razón, no debería importarme, pero su prometido estaba allí, y ella solo me había ignorado todo ese rato, como si yo no fuera nadie — Claro que sí, eres mi prometida — Suspiré intentando recuperar la razón, no podía hacer un escándalo, simplemente por el hecho de que ella tenía razón.
— No le veo el problema. Tú y yo teníamos un acuerdo ¿No? —
Estaba perdido, y era porque sabía que ella tenía razón, era su prometido, pero de palabra y por un acuerdo, no era nada serio, además de que no era de mi incumbencia — Si, tienes razón — Suspiré restándole importancia girando sobre mis pasos.
*Narra Emily*
— No sé qué se ha creído ese tonto de Williams — Refunfuñe una vez había llegado a mi casa y en mi habitación —No tiene derecho a reclamarme nada —
Mire el reloj que se encontraba en el tocador de mi habitación, eran las 7 de la tarde, y según lo que me había enviado Antony, pasaría por mí a las 7:30. Suspire cansada, si bien estaba feliz de que Antony regresara, pero al mismo tiempo nerviosa, hace muchos años no sabía de él,
tiempo, no había podido controlar mi corazón cuando lo volví a ver y salí corriendo del lugar.
— Soy una tonta — Susurre tomando mi cabeza entre mis manos mientras suspiraba y reflexionaba sobre mis acciones.
— Señorita, la buscan —
Escuche como llamaban a mi puerta mientras hablaban, parpadee confundida a la oración del empleado ¿Quién podría buscarme? Miré sigilosamente la hora en mi reloj, maldije por lo bajo comenzando a vestirme rápidamente.
— Vaya, sí que te vez guapa —
¿Se supone que ese era un cumplido? Suspiré decepcionada mientras me sonrojaba ligeramente al ver la sonrisa que Antony me dedicaba — Gracias — Devolví delicadamente la sonrisa.
*En el restaurante*
— ¿Y bien? —
— ¿Bien qué? —
— Vamos, sé que tienes mucho que contarme —
Suspiré cansada, a veces me arrepentía de tener estos sentimientos hacia él, pensé que con el tiempo se irían, pero estaba feliz de volverlo a ver — Bueno, no sé por dónde comenzar — Sonreí un poco burlona hacia su comentario.
— Bueno, entonces comenzaré yo —
Coloque mi mirada sobre él curiosa de lo que diría.
— ¿Cómo es que te comprometieron? —
Vamos, era lo mejor que podía decir, aquí realmente lo que se debería de preguntar, sería el cómo se enteró tan rápido él — Un día que mi padre me mandó llamar, "por cosas de negocios" nos presentó formalmente — Suspire restándole importancia.
— ¿Y cómo te lo tomaste? —
¿Qué trataba de decir realmente? Lo miré más detenidamente, se estaba comportando más raro de lo normal, generalmente no era tan serio conmigo.
— Digo, la gran Emily, no creo que no haya dudado en matar a su prometido —
Me retractaba de mi anterior pensamiento, este hombre no se podía comportar serio ni, aunque volviera a nacer — Guarda silencio —
— Pero bueno, cambiando de tema, ¿Qué tal se llevan? —
Bufe molesta por la pregunta mientras me cruzaba de brazos, era una mala pregunta, ¿Por qué nadie preguntaba, el cómo lo odiaba, o porque no me daban ideas de métodos de tortura?
— Por tu cara veo que nada bien —
Desvié mi mirada, no podía soportar la sonrisa que tenía su rostro y tal vez no pudieran controlar las ganas de darle un puñetazo en la cara, aunque me daba curiosidad el saber qué opinaba de este compromiso — Yo —
— Descuida, estamos entre amigos —
Sentí como mi pecho se contraía ante esas palabras, no estaban lejos de la realidad, pero preferiría que no las hubiera dicho. Agache mi mirada aun sumida en mis pensamientos — Creo que me toca preguntar, ¿Por qué has regresado de tu viaje?, no es que no me dé gusto volverte a ver, pero la última vez que nos vimos tú dijiste que —
— Se lo que dije —
Mire discretamente como me interrumpía y comenzaba a hablar.
— Es solo que, no todo es como quieres —
Me sentía mal, se podía sentir cómo sus palabras estaban mezcladas con cierta tristeza y resignación en su voz.