Capítulo IV

820 Palabras
*Narra Emily* Después de llegar a mi casa, escuché como la voz de mi padre que estaba en la sala me llamaba. — Emily ¿A sucedido algo? — — No realmente, solo quería informarte que he aceptado el matrimonio que acordaste — — No sabes la alegría que me da al oír eso — Suspiré mientras miraba a mi padre aliviado y contento. — Me harás sentir menos culpable con eso — Claro, la culpabilidad de casar a tu hija con un extraño — Bueno, sin más yo me retiro. Ya le he dado la noticia después de todo — Continúe caminando para pasar a subir las escaleras — Digas lo que digas, aún estoy inconforme con esto — Susurré para mí mientras caminaba a mi cuarto. *Al día siguiente, saliendo de la oficina* — Me disculpo, no vi por donde iba — Cerré mis ojos por reflejo mientras tomaba mi nariz entre mi mano soportando el dolor. — Debes de tener más cuidado con esa nariz tuya, podría estropearse — Sentí nuevamente dolor, sin embargo, estaba vez era en mi frente. Abrí lentamente mis ojos mirando a la persona delante de mí con incredulidad en mis ojos — Un momento, esa voz, ¡¿Antony?! ¡¿Pero tú que haces aquí?! — — Vaya, si hubiera sabido que me recibirías así, nunca hubiera regresado — — No me refiero a eso, es que tu estabas de viaje — — Bueno, me entere de ciertas cosas — Sabía a qué se refería, y más con esa mirada de desconfianza que me lanzaba — No, no tengo ni la más mínima idea de a que te refieras — Desvíe rápidamente mi mirada de la de él, dándole una sonrisa nerviosa — ¡Por dios! Mira la hora, me tengo que ir — Mire mi muñeca para después pasar a retirarme rápidamente de ese lugar. — ¡Oye! ¡Espera! No sé a que se refería, ni reloj traía — *Saliendo de la empresa* Sonreí por mi hallazgo deteniéndome en la esquina de la empresa — Eso estuvo cercas — Si me hubiera quedado otro minuto más estoy segura de que me comenzaría a cuestionar sobre mi compromiso, y eso no estaría bien, ya que no sabría que decirle. — ¿Qué estuvo cercas? — Me sobresalte al sentir una respiración cercas de mi cuello, sintiendo como un escalofrío recorría mi columna — Na-nada — Gire lentamente para prestarle atención a la persona que estaba jugando conmigo — Eres tú, menos mal — Suspiré susurrando lo último. — Claro que soy yo ¿A quién esperabas? — — A nadie, es solo que — Guarde silencio mientras escuchaba otra voz familiar. — Oye, saliste muy rápido de la empresa, por poco y no te alcanzo — Mire como intentaba recuperar el aliento. — Lo siento ¿Es que interrumpí algo? — Suspiré restándole importancia — La verdad es que no — — ¿Enserio, y quién es él? — Giré mi mirada para otro lado buscando una excusa creíble — Amm... Él es... Él es — Nada, nada de nada, ni una excusa creíble o, aunque fuera tonta. — Mi nombre es Williams — Lo mire incrédula, rogándole con la mirada que no se le ocurriera decirle. — El prometido de la señorita Emily — Pero todo fue en vano, se lo había dicho, ahora me esperaba la tortura. — Vaya, entonces los rumores eran ciertos ¿Tienes prometido Emily? — Maldije por lo bajo, no llevaba ni una semana, no, es más, no creía llevar ni tres días, pero ya hasta Antony sabía de mi compromiso por unos rumores que se expandían rápido, más rápidos que en una carrera o el mismo fuego. — Calla ¿Quieres? — Lo mire irritada y fríamente, si a lo que venía era a burlarse de mí, no lo necesitaba, aunque me alegrará que regresará. — Tranquila, no te enojes — Bufé cruzándome de brazos irritada — Nunca cambiarás — — Disculpe mi atrevimiento, pero ¿Usted es? — Mire está vez a Williams que se encontraba en silencio hasta el momento, incluso podría decir que me había olvidado de su presencia — Nadie que te interese saber — Guarde silencio después de decir aquello. — Vamos Emily, no seas así. Yo soy Antony, el mejor amigo de Emily — — No digas tonterías ¿Quién dijo que fueras tú mi mejor amigo? — — Aunque tu digas que no, yo sé que si ¿Por qué no vamos a cenar a un sitio para platicar? Estoy seguro de que tienes mucho que contarme Emily — — Si digo que sí, ¿Me dejaras de molestar? — — Es una promesa — — Entonces está bien, nos vemos en la noche — Suspiré cansada con aquello, comenzando nuevamente a caminar. Este día será más largo de lo que pensé. — Espera, Emily —
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