Capítulo III

798 Palabras
*Narra Emily* — Querida, que bueno que llegas, tu prometido te ha citado hoy, quiere hablar contigo — Mire como mi padre se encontraba sentado en el sofá de la sala mientras leía el periódico y sorbía una taza de café. — Es un tonto padre, por no decirle otra cosa — Gire a su dirección esperando una aprobación a no ir — Me niego rotundamente a ir, ya le he visto y no me ha dicho nada — Suspire dirigiéndome a mi habitación sin recibir su respuesta. — Tienes que ir. Ya he confirmado tu asistencia — Me detuve para mirarlo un minuto de espaldas a mí — ¿Qué has hecho que? — — Lo que escuchaste — — Pero yo no quiero ir — — Lo lamento pero ya está confirmado — Bufé enojada ante su respuesta, ni siquiera me había dirigido la mirada, solo eran órdenes que él quería que cumpliera, como si fuera mi deber — Está bien, iré, pero llamare a Lilia para que me acompañe — — Lo siento, pero creo que esto solo le corresponde a él y a ti — — Esta bien, padre, pero quiero que sepas que si me llego a casar con él, no lo haré porque esté enamorada de él — Cerré la puerta de mi habitación fuertemente. Tome lo primero que encontré para después dirigirme al restaurante reservado por el sujeto. *Restaurante* — Por aquí señorita — Mire como un camarero me hablaba para dirigirme a la mesa reservada. Era linda, la mesa estaba cubierta con un mantel blanco manteniendo un hermoso bordado con encajes al final, estaba ubicada cercas de un gran ventanal, una botella de vino sobre ella, junto con dos copas para servir. — Vaya, sí que bienes guapa Emily — Suspire rodando mis ojos ante su sarcasmo fallido —No sé quién te ha dado el derecho de llamarme por mi nombre — Coloque mis manos sobre la mesa para mirarlo fijamente. — Ciertamente, nadie me lo ha otorgado — Bufé inconscientemente mientras tomaba asiento frente a él. — Bueno dejemos las discusiones, luego tendremos tiempo de sobra para ello — — Serás un — — Para lo que te he llamado, creo, que nos puede beneficiar a los dos — Guarde silencio después de que él me interrumpiera, no era tan maleducada como él. Además, se veía que hablaba en serio — ¿Cómo sería eso? — No es que tuviera mucho interés pero, estaba curiosa ante su propuesta que tenía, claro. Yo podía tener una mucho mejor a la de él, pero sería drástica y puede que un poco loca. — Por favor, no me interrumpas querida — — Idiota — Susurre irritada, ¿Cómo se atrevía a regañarme? Ni mi padre me regañaba así. Bueno, me regañaba más severo que esto, pero aun así, él no era nadie para regañarme. — Como sea, por lo que veo, estás en completo desacuerdo con el matrimonio — Regrese mi mirada a sus ojos. — Ciertamente, desconozco la razón de ello, ¿Quiero saber si estarías de acuerdo con un matrimonio arreglado? — — ¿Cómo sería eso? — Parpadee confundida — Creía que nuestro matrimonio ya era arreglado — — Ciertamente lo es querida — Y volvemos a lo mismo, otra vez lo de "querida" ¿No tenía otra palabra diferente o realmente estaba urgido por casarse? — Pero estamos comprometidos, fue un arreglo entre nuestros padres, no un arreglo entre nosotros — Yo no miraba la diferencia, después de todo terminaríamos casados, por las buenas o las malas — No le noto la diferencia — — Es eso, o quieres casarte de verdad — — ¡No! espera — Lo tome de la manga del traje que traía puesto — ¿Qué tendríamos que hacer en ese acuerdo? — — Nada que tú no quieras — Dirigí mi mirada al rostro de él, manteniendo el sonrojo en mis mejillas — !Pervertido! — Solté su manga para desviar mi mirada rápidamente. — No sé de qué te quejas, yo no fui el que dijo o hizo algo — — De cualquier manera, estoy segura de que debiste de haber pensado algo — Mantuve mi mirada enojada, viendo como él solamente se limitaba a rascar ligeramente su nuca avergonzado e incómodo. — Tranquila, no pensé nada, solo necesito saber si aceptas o no — — Yo — Estaba insegura, ¿Realmente podría confiar en él? — Descuida no te haré nada — — Esta bien, yo acepto lo que propones — Suspire resignada igual que él. — Bueno, entonces nos veremos luego — Asentí mirando cómo se marchaba después de dejar todo arreglado en el restaurante, no sabía si había hecho bien o no, solo esperaba no arrepentirme de ello.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR