[ISABEL] —Buenos días, corazón. —Le digo a Quentin mientras le pongo a Adelaide sobre la la cama y ella inmediatamente gatea hasta su rostro y lo toca con las manos. Quentin voltea poco a poco a verme con un rostro de pocos amigos y de sufrimiento total, al parecer las crudas a los 40 casi 41 no son lo suyo. —¿Qué pasa? — Pregunta y se lleva la mano a la cabeza. —Necesito que cuides a Adelaide hoy todo el día. Resulta que Keira me invitó a un Spa y hace mucho que no voy a uno.— Comento coqueta. —¿Un Spa? — Pregunta. —Así es, los Spa no son para los bebés, así que Ade se quedará con su papá y ambos pasarán muy bonito tiempo juntos. Léa se irá a sus clases de pintura y de natación así que regresará a la hora de la comida para que le cocines algo rico. Quentin aún no reacciona,

