Astrid Mis músculos arden, pero no cedo. Giro, estiro mis brazos tal como me lo piden, aunque cada fibra de mi cuerpo grite que me detenga. —De nuevo— dice Anastasia, nuestra nueva profesora. Su tono es impasible, como si lo que exigiéramos de nuestros cuerpos no tuviera consecuencias. Ella se sumó al staff hace apenas una semana, justo cuando comenzaron los ensayos exhaustivos para la obra. Desde entonces, se ha convertido en una sombra constante, evaluando, corrigiendo, exigiendo. Ella se encargará de la coreografía completa. Todos estaban emocionados al saber que "la gran Anastasia Petrova" sería parte del equipo, y yo también lo estuve. Por un instante, me sentí afortunada. Creí que me enseñaría, que vería algo especial en mí. Pero eso fue antes. Ahora ya no pienso que es estric

