Capitulo 55

2646 Palabras

Vladimir La mañana se sentía extraña, como si Moscú quisiera despedirse de mí. El aire estaba helado, seco, cortante, y aun así había una calma particular en las calles. Astrid caminaba a mi lado, envuelta en su abrigo, con sus mejillas encendidas por el frío. No dijo nada cuando le dije a dónde íbamos, solo me tomó la mano con esa firmeza que siempre me recuerda que no estoy solo. No había vuelto al cementerio en mucho tiempo. Desde que deje a mi papá meses atrás. Y la verdad es que no pensaba venir aquí esta mañana. Tal vez porque una parte de mí prefería evitarlo, como si al no estar frente a esas lápidas pudiera seguir creyendo que no me faltaban. Pero ahora era distinto. Tenía que traerla conmigo, porque ella es mi presente y mi futuro, y mis padres debían saberlo. Aunque no p

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