Astrid Helena estaba con una energía desbordante. Se había pasado todo el bendito día llenándome el chat de mensajes, preguntándome qué iba a ponerme. El dress code era claro, cóctel y n***o. Algo raro para un club, sí, pero era uno exclusivo y nunca había ido, así que me metí en el vestidor y empecé a revisar con qué podía estar a la altura. Cuando por fin di con el atuendo ideal, me metí en la ducha y me regalé un baño largo y caliente. El agua ayudó a soltarme el cuerpo y también la cabeza. Estaba emocionada por la noche, incluso si no me terminaba de cerrar la idea de ser el jamón del sándwich entre mi amiga y su nueva conquista. Pero hacía tanto que no salíamos así, las dos, que no pude decir que no. Aun así, no podía evitar que una parte de mí se lamentara por no ver esta vez a

