―¿Y a sus familiares? ―Ahora me dirijo a ver a mi única hija, a ver qué tal lo toma. ―¿Va a quedarse a vivir con ella? ―No sólo voy de visita, simplemente para despedirme. ―Despedirse ―Si, no sé si voy a recordarla mañana, si la que aún puedo reconocer en la foto de mi cartera no se convertirá en una extraña tal y como han ido haciendo todos los de los de álbumes de foto que poseo. ―¿Y no es mejor que se quede con ella? ―No lo sé, a veces pienso que el tiempo es un gran castigo, que nos hace más daño de lo que somos capaces de reconocer. ―No creo que sea el tiempo ―traté de rectificarle. ―¿Ah no?, ha visto usted alguna persona centrada en edad que no tenga algún achaque físico o psíquico. ―Bueno, ese es el normal desgaste de un cuerpo que ha vivido mucho ―respondí intentado apoya

