***** ¿Los ángeles caídos del cielo existían? Se preguntó al ver a Ryan recién duchado llegar de nuevo a la cocina. Cómo era posible que el hombre con solo un pantalón de chándal. El cabello húmedo y el torso desnudo adornado con sus significativos tatuajes; se viera como todo un Adonis. Ni si quiera sabía que los pies de un hombre podían ser sexis también. Sacudió la cabeza para despejar la mente, lo que no pudo sacudir fue la contracción en su vientre que comenzaba a ser un poco frustrante. Ryan carraspeó y pasó su dedo meñique por una de sus oscuras cejas; y sonriéndole de nuevo le dijo: —Al menos sé que te gusta lo que ves —Tú no deberías estar por ahí, así —Me has visto escaso de ropa, eso por no decirte que sin ninguna —replicó él en tono burlón. Jessica solo entrecerró los ojos

