ARIANA El desayuno fue... una pesadilla. Fingí que Liam no existía. Lo ignoré mientras organizaba a Mia y Leo para salir. Por suerte, era viernes y no tenía que trabajar. Al menos hoy no tendría que fingir que podía concentrarme. —¿Tienen todo? —les pregunté mientras revisaban sus mochilas. Asintieron y me fui arriba a cambiarme rápido. Escogí un vestido azul oscuro, simple pero ajustado, con unas Vans que ya me habían salvado de muchos apuros. Me recogí el pelo, brillo en los labios, bolso al hombro y bajé. —¿Papá nos lleva al colegio? —preguntó Mia en cuanto me vio. Negué con la cabeza mientras buscaba las llaves. Por dentro, me impactó lo tranquila que estaba. Mia, con esa entereza suya, parecía llevar mejor esta tensión que yo. Claramente es hija de su padre. —¿Han visto mis llav

