ARIANA —Holaaa. En ese momento, estaba mirando los ojos llorosos de mi padre. Al principio pensé que estaba a punto de llorar porque verme solo le traía recuerdos dolorosos de lo que había perdido. Me sorprendió un poco cuando me abrazó con fuerza. Tardé unos minutos en recuperar la compostura antes de devolverle el abrazo. Mirando por encima de su hombro, vi que tanto Julia como Alex miraban en nuestra dirección, Alex evitando el contacto visual y Julia cubriéndose la boca mientras las lágrimas le corrían por la cara. ¿Quién coño ha muerto aquí? Una vez que nos separamos, lo vi mirar a Marco y a los niños, sobre todo a Mia y Leo. Antes de que pudiera decir nada, Leo se colocó delante de él, seguido de Mia. —Abuelo, por favor, no te enfades con mamá. Es una buena chica—, dijo Mia, y

