La asesoría de Historia había terminado y aunque Jibyul no se había quedado a la clase, Jungkook le pidió que lo esperara en la biblioteca pues pasaría por ella al terminar. — Hey, Byulie.— Jungkook llegó a la mesa que estaba sentada.— ¿Estás lista? Jibyul levantó su cabeza, la cara la tenía hinchada debido al llanto, miró a Jungkook con un puchero en sus labios. Lentamente se puso de pie y se acercó a él, sin preguntar enganchó su brazo con el de él. — Lista.— Dijo bajito. — Ya no te sientas mal, Jibyul.— Pidió él mientras empezaba a caminar.— Iremos a tu restaurante favorito, comerás muy rico hoy. — Gracias, Kookie. Todo el camino en el taxi, Jibyul estuvo pegada a Jungkook y no se separó en ningún momento. Por un lado él estaba triste por el bienestar de ella, pero por otro, se se

