018.

1635 Palabras
— Espero no duermas a tus pupilos.— Bromeó Minji, Jungkook la fulminó con la mirada. La acompañaba a la salida de la escuela. Las clases habían acabado, Taehyung tenía sus clases extra de música y Jungkook daría su primer tutoría de Historia, pero antes estaba escoltando a Minji a la puerta, donde seguramente Jaeri su hermana y Hoseok ya la estaban esperando. — Seré el mejor maestro de todos. — Pues...— Minji alargó la palabra.— Cuando intentas explicarme algo te desesperas muy rápido y no termino consiguiendo algo de conocimiento, sólo regaños. — Me aseguré de no tener alumnos como tú precisamente por esa razón. Minji le dio un empujoncito, Jungkook río y la empujó de vuelta, así estuvieron hasta que llegaron a la puerta. A unos metros en el estacionamiento, el auto de Hoseok estaba estacionado con él y su hermana dentro. — Me voy, Jeon.— Minji adelantó sus pasos, él se quedó de pie en la salida y sacudió su mano en forma de despedida.— En la noche envíame un mensaje. — ¿Para? — Quiero saber cómo te fue en tu primera asesoría.— Le sonrió, Jungkook le devolvió el gesto. — Espera mi mensaje entonces. Minji corrió al auto de su cuñado y subió a éste como si fuese suyo. Jungkook esperó a que el auto se perdiera en las calles para volver a entrar al establecimiento. Los pasillos estaban vacíos y sus pasos retumbaban como si fuese un gigante. Daba miedo. Se dirigió directo a las salas de estudio, la suya era la primera y aún no llegaban sus cinco pupilos asignados. De su mochila sacó los libros que había tomado de la biblioteca, eran varios de los temas que se habían visto en clase, aunque él ya sabía la historia al derecho y al revés, le servirían como herramientas didácticas. — ¿Es aquí la asesoría de Historia?— Preguntó alguien a sus espaldas. Jungkook se giró a la puerta, la voz lo había tomado por sorpresa. — Jibyul... La castaña también se sorprendió ligeramente pero en ese momento su cabeza estaba en otro mundo, además, no estaba muy contenta con Jungkook después de la fiesta de la hermana de Minhyuk; la había abandonado. Ella en ese momento sólo quería terminar rápido con la asesoría que tenía pendiente e irse a casa. — Estás aquí— Hizo la observación.—, claro que es la asesoría de la clase de Historia.— Dijo, ignorando la sorpresa en el rostro de él. Entró a la sala, arrastró una silla y se sentó sin decir otra palabra. Jungkook tampoco dijo nada, volvió a concentrarse en los libros, pero no podía evitar mirarla de reojo. Estaba molesta por algo, lo sabía porque la conocía y en ese momento ella miraba a la nada mientras mordisqueaba el interior de su mejilla. No había cambiado nada, sus gestos eran los mismos de hace un año y delataban su estado de ánimo. Jungkook se había hecho experto en descifrar su lenguaje corporal, él siempre se encargaba de subirle el ánimo si es que algo o alguien la molestaban. La incertidumbre de saber si ella estaba bien o lo estaba carcomiendo. Era inevitable. — ¿Pasó algo malo?— Intentó sonar casual, ni siquiera la volteó a ver. Jibyul lo miró mientras seguía apilando los gruesos libros. — ¿Por qué lo dices? Jungkook se encogió de hombros y se atrevió a verla, haciendo contacto visual directo y sin mostrar debilidad. — Te conozco. La castaña dejó escapar un bufido y sonrió derrotada. Pasaron unos pocos de minutos, Jungkook ahora escribía algo en la pizarra y cuando terminó, Jibyul habló. — Tuve una pelea con Jimin.— Confesó, Kook se paralizó un milisegundo.— Y sé que hablar de él es incómodo así que no diré más. Jungkook asintió. La Jibyul de ese momento estaba siendo transparente y sincera, no como la chica de las últimas semanas con sonrisa fingida y voz chillona. — Gracias, creo. — Escucha, Kook.— Dijo ella.— Vengo en son de paz y con ganas de dar todo de mí en estas asesorías. Hay que mantenerlo así. — Me parece perfecto, Byulie. — ¿Byulie?— Preguntó ella con una sonrisa. La primera sonrisa verdadera que había reconocido Jungkook en todo ese tiempo, o por lo menos de las veces que habían interactuado. Sintió algo moverse en su interior y sin pensarlo sonrió él también. Llamarla "Byulie" fue inconsciente de su parte; así solía decirle antes. No sabía que había extrañado tanto la sonrisa de Jibyul hasta ese instante. — ¡Sentimos llegar tarde!— Dos chicos llegaron a la sala.— Lee y Songmi vienen en camino. — Adelante.— Jungkook los invitó a tomar asiento. Entraron y tomaron asiento, a los pocos segundos un chico y una chica se hicieron presentes, hicieron una pequeña reverencia y también se sentaron. Jungkook se presentó, dijo su nombre, en qué grupo estaban e incluso les informó dónde estaba localizado su casillero por si tenían una duda y no lo encontraban le dejaran una nota. — ¿Entonces esto será todos los días?— Preguntó uno de los chicos con voz cansada. — Así es.— Jungkook asintió.— Esto hasta que la maestra vea mejora en su aprovechamiento en clase.— El grupo suspiró.— Vean el lado bueno, sólo es una hora. — ¿Yay?— Dijo Songmi, la otra chica. Jungkook rió divertido por sus ánimos. — ¡Como sea!— Dio un fuerte aplauso, los demás se sobresaltaron.— Hora de ponernos en acción. — ¿Cómo se puede poner en acción cuando se trata de la materia de Historia? — Estás a punto de saberlo.— Jungkook sonrió. El resto de la hora, les explicó superficialmente los temas que serían abarcados en las sesiones de estudio, también dio a entender la forma en que trabajaría y por último aplicó un examen diagnóstico pues necesitaba saber que tan del 1 al Minji carecían de conocimiento en la materia. Jungkook no planeaba que ellos sintieran una tutoría tediosa como lo podían llegar ser las clases con la maestra. Su objetivo era que vieran la Historia de la manera en lo que él lo hacía, justamente como lo era, una historia con diferentes géneros, como lo podían ser la acción, suspenso e incluso el romántico. La Historia tenía de todo, por eso es que a Jungkook le fascinaba. — ¿Eso es todo por hoy?— Preguntó Lee. — Yep.— Jungkook asintió mientras acomodaba los exámenes.— Los veo mañana, chicos. Uno por uno se fueron despidiendo de Jungkook y saliendo de la sala, Jibyul, quien estuvo muy callada en la sesión fue la última. — Por favor no te burles de mi evaluación, Kook.— Se encontraba ya en la puerta.— Hasta mañana. Jungkook sonrió con los labios cerrados y asintió en forma de despedida. Jibyul comenzó a alejarse, él la miraba como si estuviese en cámara lenta, apretó las correas de su mochila tratando de controlar sus impulsos, pues sabía que al final del día se arrepentiría. Pero al final falló. — ¡Hey, Jibyul! La chica frenó y se giró lentamente, ahora Jungkook sonreía a lo grande y nervioso se rascaba la nuca. Jibyul sonrió también. — ¿Sí? — ¿Te acompaño a la salida? A la castaña le brillaron los ojos. — Claro, eso estaría bien. Jungkook tomó el libro que no había entrado a su mochila y corrió para alcanzarla, juntos empezaron a caminar. Había silencio, por lo que Jungkook decidió romperlo. No sabía de dónde carajos estaba teniendo tanta confianza. Casi como el Jungkook de hace un año. — Te seré sincero— Habló, ella le dedicó una mirada.—, me sorprende que estés en la tutoría. Solías ser de buenas notas. La chica dejó escapar un pesado suspiro. — Han sido tiempos... abrumadores.— Confesó.— Mi familia, mi relación, todo. Se me han descontrolado las cosas un poco. Kook apretó los labios. — Siento oír eso. — No te preocupes, Kook.— Dijo ella cuando ya estaban en la puerta, pudo notar que su padre ya la esperaba en el auto.— Los días malos siempre pasan, ¿no era eso lo que siempre me decías? Él asintió. — Justamente esas eran mis palabras. — Me voy.— Dijo ella y como si su ánimo hubiera renacido, con una voz más viva se despidió de él.— Te veo mañana, Kookie. Jungkook se despidió con la mano, ella se alejó y finalmente se retiró. El chico soltó un fuerte suspiro, ¿qué demonios acaba de pasar? se preguntó en su cabeza. Kook tú ya no eres su amigo. — ¿Qué mierda?— Preguntó alguien tras de él.— ¿Esa era Jibyul? Jungkook se giró para encarar a Taehyung quien seguramente recién terminaba con las clases de música. — Así es Taehyung, era Jibyul. — Pe-pero...— El rubio tartamudeó. No entendía lo que pasaba, ni siquiera estaba seguro de estar soñando o no. — Soy su tutor de Historia ahora. Taehyung no dijo más y Jungkook tampoco, fueron a la parada de autobús y hablaron hasta que Taehyung se despidió y bajó en su calle. Jungkook llegó a casa, merendó, hizo tareas y jugó un rato en su consola en videojuegos. A pesar de hacer todo para mantener su cabeza ocupada, en ella sólo estaba Jibyul. Ni siquiera se cuestionaba el valor que había tenido en las asesorías, simplemente era ella, su sonrisa y su alegre forma de ser de la cual estaba encantado. Llegó la hora de irse a la cama y su cabeza seguía en el mismo lugar. Y claro, olvidó la llamada que le había prometido a Minji.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR