— ¿Te encuentras bien?— Hoseok le preguntó a Minji, recién llegaban a la escuela, Jaerin tuvo que correr porque había olvidado el libro de su primera clase en el casillero.
— ¿Por qué preguntas?
— Mm, porque sueles ser un pájaro parlanchín en el auto y hoy estuviste muy callada.
— Tengo sueño.— Se encogió de hombros, restándole importancia antes los ojos de Hoseok para que no insistiera.
— ¿Te desvelaste?— Cuestionó.— ¿Haciendo qué?
Esperando la llamada de Jungkook que nunca llegó.
— Simplemente mi sueño se espantó.
Hoseok la abrazó por los hombros, Minji casi tropieza al sentir el peso de su cuñado y se molestó cuando éste la despeinó.
— Bueno enana, te veo en la hora de salida.— Se alejó de ella.— Sonríe, recuerda que hoy tu mamá preparará lasaña.
Y así lo hizo, Minji consiguió sonreír pues era una de sus comidas favoritas. Hoseok le sonrió de vuelta mientras se despedía con la mano, se giró sobre sus talones y siguió su camino.
Minji entró al aula, sus ojos captaron a Taehyung recostado en su butaca, el lugar de Jungkook todavía estaba vacío y por eso suspiró. Trataba de convencerse de que Jungkook no le había llamado porque de seguro terminó muy cansado o estuvo ocupado con tareas, lo entendía, pero de cierta manera se sentía triste y por esa tristeza se frustraba, pues a la Minji de hace dos semanas no se hubiera sentido así, ni siquiera le hubiera pedido a Kook una llamada.
Maldito Jeon, tenía que abrir su bocota y cantar hermoso.
El pelinegro en cuestión cruzó la puerta, una pequeña sonrisa adornaba su rostro. Minji seguía su paso delicadamente hasta que éste tomó asiento, entonces fue que Jungkook la miró y ella apartó la mirada rápidamente.
— Buenos días, bebé. Buenos días, Taehyung.
— Ya te dije que no me llamaras así.— Murmuró ella.
— ¿En qué día estoy?— Preguntó un somnoliento Tae, Minji lo miró divertida.
Los tres no dijeron más, Jungkook revisaba las evaluaciones diagnósticas que había aplicado el día anterior, Minji usaba su celular y Taehyung volvió a dormirse. La pelicorto miraba de ves en cuando a Jungkook, el seguía con una estúpida sonrisita.
— Ya deja de verme, Mimi.— Cantó Jungkook.— ¿Qué pasa?
Ella dio un pesado suspiro, consiguiendo que Kook dejara lo que hacía en el olvido y la volteara a ver.
— ¿No se te olvidó hacer algo ayer?
Jungkook la miró confundido y dudoso negó con la cabeza, fue entonces que miró el celular en sus manos y lo recordó. ¡Mierda! Se había olvidado por completo de llamarle.
— Mimi, realmente lo siento.— Dijo apenado y no sabía qué más decir, los ojos de cachorro que le brillaban a Minji lo hizo sentir culpable.— Pero,— Sonrió.— a fin de cuentas sólo fue una tutoría de Historia y tú la odias, ¿estamos bien, no?
Minji selló los labios y muy bajito dijo:
— No es la Historia lo que me importaba.
*
Minji realmente no podía controlar sus emociones, había intentado de todo para que la situación con la llamada de Jungkook no rondara su cabeza y en lugar de olvidarlo empeoró la situación. Había intentado de todo, pasarse notitas con Taehyung durante clase y Jungkook no les dijo que pararan como acostumbraba. También estuvo yendo y viniendo del lugar de Minhyuk y Jungkook tampoco fue por ella en ningún momento como siempre lo hacía. Escuchaba música con los audífonos escondidos y Kook no la regañó tampoco, ni siquiera lo notó.
Él simplemente estaba ausente.
Y claro, Minji se sentía como una niña egoísta y caprichosa por sólo querer la atención de Jungkook sin importar qué. Y se odiaba en ese momento por sentirse de esa manera y porque sabía que estaba siendo una inmadura, pero no podía evitarlo.
— Me sorprendió hoy, señorita Kwon.— Le dijo el profesor de Geografía. Era hora del almuerzo, todos se dirigían a la puerta del aula.
— ¿Por qué?— Preguntó la chica sin detener sus pasos, cuidando de no chocar con Tae que estaba frente a ella.— Ni siquiera hablé.
— Exacto.
Minji sonrió derrotada y sacudió la mano para despedirse del profesor. Los tres fueron directo a la cafetería, Minji seguía desanimada por lo que de nuevo usaba sus audífonos y escuchaba música mientras comía. Podía ver a Jungkook y Taehyung charlar pero no escuchaba ni pío de su parte. Por suerte, el tiempo del almuerzo había pasado rápido.
Se encontraban ya en su salón de clases en espera de la profesora a excepción de Jungkook que había ido al baño.
— Oye, Mimi.— Taehyung se giró a ella y al verla con la misma cara caída optó por ir a sentarse a sus piernas, Minji se quejaba de su peso pero al chico no le importaba.— ¿Pasó algo malo? Estás muy decaída.
— Estoy bien.
— No lo estás.— Afirmó él, viéndola directo a los ojos.— Estoy seguro que no has dicho ni 100 palabras en el día.
— ¿Y eso es malo?
— No es normal.— Corroboró.— Sueles decir 100 palabras ¡por minuto!— Minji sonrió por la alterada de Tae.— ¿Qué tienes? Me preocupas.
Y lo desanimada que estaba Minji fue un poquito iluminado por la sinceridad de Tae. Confirmó que tenía el mejor amigo de todos.
— No dormí bien.— Dijo con un puchero y dejó caer su cabeza en el pecho de Taehyung.— Me desvelé, sólo necesito dormir algo y volveré a ser la misma de siempre.
— ¿Segura?
— ¡Sí!— Dijo sonriente.— Y ya bájate que de verdad voy a vomitar mi almuerzo.
— De acuerdo, está bien.
Taehyung rió y volvió a su lugar.
— Oye, Tae.— Llamó ella, el rubio la miró.— ¿Sabes cómo le fue a Jungkook ayer en su asesoría?
El chico suspiró.
— No lo sé.— Encogió sus hombros.— Creo que bien, pero eso de que Jibyul es parte de la asesoría no sé cómo vaya a terminar.
¡¿Qué Jibyul qué?!
— Oh.— Trató de sonar como si no le importara pero en el momento que escuchó ese nombre siento como una piedra gigante le cayera encima.
Eso había sido todo.
Minji se puso de pie y empezó a guardar sus libros en la mochila. Taehyung la miraba sin entender nada.
— Hey, ¿a dónde vas?
— Al baño.
— ¿Con la mochila?
— Sí, Tae.— Dijo obvia.— Más tarde te veo, si el maestro llega ya sabes qué hacer.
Taehyung asintió aún sin comprender del todo lo que acababa de pasar y el impulso de Minji.
La pequeña salió del aula, sus pasos fuertes pero sin saber a dónde se dirigían exactamente. Oh, maravilloso. Pasó por su cabeza de manera irónica al ver a Jungkook caminar por el pasillo, él la miró confundido. Ya no estaba triste, estaba enojada.
— Yah, yah...— Jungkook trató de detenerla, Minji no se detuvo.— Kwon Minji, ¿a dónde vas?
Minji siguió caminando, Jungkook optó por detenerla tomando su mochila.
— Suéltame.
— ¿Qué te sucede?— Preguntó él confundido.— ¿Estás enojada conmigo?
Minji dio un fuerte paso al frente para quitar el agarre que tenía Kook en su mochila.
— Voy al baño.
Jungkook se quedó estático al escuchar el tono de voz de su amiga. Nunca la había escuchado hablar de esa manera y lo había sorprendido demasiado. De todas maneras no entendía la actitud que ella estaba tomando, le molestaba un poco pues a su parecer no había hecho nada malo, así que simplemente la dejó ir, se giró sobre sus talones y volvió al aula, ahora molesta también.
Minji sin pensarlo fue a los salones de práctica. Necesitaba bailar, necesitaba sacar toda su frustración en ese momento y no había mejor manera que en lo que era buena. Sin embargo, la sala de prácticas estaba ocupada, las luces neón se filtraban desde las ventanas y música de los 70's se escuchaba.
¿Qué carajos?
Asomó su cabeza por la puerta y se sorprendió al ver a Jimin sentado en el piso con mucho papeleo en sus manos y moviendo su cabeza al compás de Funkytown de Lipps Inc. Una gran sonrisa en su rostro, él de verdad estaba disfrutando de ese momento.
— ¿Jimin?— Minji habló sobre la música, el pelinegro se sobresaltó, haciendo algunos de los papeles volar.
— Oh, mierda... ¡Minji!— Dijo y aunque las luces estaban apagadas y lo único que iluminaba el lugar eran las luces neón, Minji notó que el chico se había sonrojado.— ¡Qué pena!— Dijo y empezó a reír, haciendo que Minji riera también. Era un momento bochornoso para él.— Es sólo que esa canción me pone de muy buen humor.
Minji sonrió.
— ¿Qué estabas haciendo?— Preguntó ella refiriéndose a las hojas y carpetas regadas en el piso.
— Oh, eso...— Jimin se puso de pie y se acercó a ella.— Estoy haciendo la planeación estratégica del concurso, además de llenar papeleo.
— Ya veo...
— ¿Tú qué haces aquí?
— He tenido un mal día.— Dijo sin más.— Venía a desahogarme bailando.
— ¿Mal día?— Jimin preguntó algo preocupado, ella asintió.— Sé que no es mi incumbencia, pero tengo la solución a eso.
— ¿De verdad?
— Te lo dije antes. ¡Es canción me pone de buen humor!— Entonces tomó por sorpresa a Minji cogiendo sus manos y empezando a brincar, causando que ella también lo haga y de brincos se transformaron en baile. Jimin cantó haciendo su voz más chillona:— Well, I talk about it, talk about it, talk about it!
Minji empezó a reír fuertemente, Jimin bailaba muy gracioso, claro que estaba siendo exagerado pero era sólo para que ella se sintiera mejor.
Entonces los dos cantaron al unísono:
— Gotta move on, gotta move on, gotta move on!
La chica no paraba de reír, la sonrisa en su rostro era grande y sus pasos de baile deslumbrantes. De pronto había olvidado todo lo que la estaba atormentando, lo único que estaba en su cabeza era la letra de la canción.
— Won't you take me to Funkytown?— Jimin cantó mientras la señalaba.
— Won't you take me to Funkytown?!— Minji cantó y repitió la acción de él.
Siguieron disfrutando de la canción al máximo y cuando ésta acabó, ambos se desplomaron en el piso y las carcajadas llenaron el lugar. Sus pechos subían y bajaban por las profundas respiraciones que tenían, eso había sido muy buen cardio.
— Ni siquiera me gusta la música disco.— Confesó Minji.
— Pero qué dices, mujer.— Jimin acusó, ella soltó una risita.— Es la mejor música de todas.
— Es buena.
La música había acabado pero Minji seguía con una sonrisa en su rostro y meramente satisfecha.
— ¿Te sientes mejor?
— Sin duda. Muchas gracias, Jimin.
Y otra vez Jimin era el caballero que rescataba a una damisela en peligro.
— Escucha, tengo que seguir con lo que estaba haciendo, pero puedes quedarte aquí si quieres.— Ofreció.— Tal vez deberías escoger la canción que presentarás en el concurso o adelantar algunas tareas.
Minji soltó una fuerte carcajada.
— ¿Tarea? Sí, claro.— Se burló, de un movimiento estaba de pie de nuevo.— Me iré por la primera opción.
— Me parece perfecto.
Jimin se arrastró hasta su pequeña oficina en el piso, Minji fue a tomar su mochila simplemente para volverla a tirar en el piso y usarla de almohada, pero esta vez cerca de donde Jimin estaba. Se colocó los audífonos y entró a Spotify, lista para adentrarse en una profunda investigación en las diferentes playlist que encontraba a su paso. Le gustaba cuando hacía búsqueda de canciones pues encontraba mucho material para futuros proyectos.
El tiempo pasó volando, Minji estaba muy indecisa. Jimin estaba muy concentrado en lo que hacía, demasiado dedicado a decir verdad.
Minji se puso de pie y empezó a hacer movimientos de baile con las diferentes canciones que se reproducían. Ahora estaba en la etapa de frustración pues tenía demasiadas ideas en la cabeza y no sabía con cuál irse.
Su dilema en ese momento era: The Box de Roddy Rich, Eazy Breezy de Kiana Ledé y Right Thurr de Chingy.
Jimin dejó de hacer lo que hacía y plantó su mirada en ella, fascinado de su trabajo, las ideas estaban en su cabeza y su cuerpo las exoresaban. Minji sintió la mirada sobre el chico por lo que lo miró de vuelta, Jimin le hizo la señal de que se quitara un audífono.
— Son buenos pasos.
— Gracias.— Minji sonrió.— Aunque no sé qué canción escoger.
— Qué bueno que no concursaré.— Jimin rió, sabiendo que él hubiera estado mucho más frustrado. Por suerte era el anfitrión del evento.
— ¡Al diablo, bailaré las tres!
Jimin sonrió y empezó a aplaudir.
— ¡Esa es la actitud, Mimi!— Apoyó.— Puedes decirle a Yoongi hyung que te haga el mix.
— Sí, Yoongi es perfecto en eso.— Minji sonrió, la emoción crecía en ella. Estaba ansiosa por montar la coreografía ahora.
Minji estaba muy feliz, la inspiración corría en sus venas.
Jimin comenzaba a guardar sus cosas.
— Es hora de irnos.— Dijo.— La hora de salida pasó hace rato, seguro todos ya están en sus casas.
— ¿En serio?— Los ánimos de Minji se espantaron, había puesto el celular en modo avión y ninguna llamada había entrado a su celular por lo mismo.— Maldición, ¡Jaerin y Hoseok me van a matar!
— ¡A correr!— Dijo Jimin y ambos salieron disparados.
A la mitad del camino Jimin notó que Minji batallaba con el peso de su mochila, por lo que se la arrebató de manera cuidadosa y él la cargó en su lugar.
— ¡No es necesario, Jimin!
— ¿Traes piedras o qué?— Se burló él, Minji se sonrojó apenada.
— Llevo todos los libros, no me gusta dejarlos en el casillero.
El pelinegro negó con la cabeza divertido, era la primera persona que conocía que hacía eso. Llegaron derrapando a la puerta de la escuela, por suerte Jaerin y Hoseok se encontraban ahí,
— ¡¿Dónde demonios estabas?!— Preguntó su hermana, ignorando el hecho de que Minji estaba con Jimin.
— Estaba en la sala de práctica, lo siento.— Sonrió traviesa.
— ¿Y no se te ocurrió avisar, enana de jardín?— Preguntó Hoseok.
— ¿No se te ocurrió ir a buscarme al lugar donde siempre estoy, simio sin pelo?
— Vaya,— Hoseok sonrió, dejando escapar un risa.— volviste a ser tú.
Jaerin los miró sin entender y la verdad es que no le importaba, ella quería irse a casa para comer de la lasaña de su madre.
— ¿Dónde están Jungkook y Taehyung?— Hoseok preguntó y miró a Jimin, él apenado sacudió la mano saludando. Claro que era inusual que él estuviera con Minji.
— ¿Por qué preguntas?— Minji cuestionó.
— Porque tu madre dijo que estaban invitados a comer lasaña.
— Bueno, no están aquí.— Minji se encogió de hombros y mentalmente se puso como recordatorio enviarle un mensaje a Tae.— Pero Jimin sí,— Dijo y se giró a él.— ¿te gusta la lasaña?
— Minji, de verdad no quiero ser una molestia.
— ¡No lo eres!— Sonrió a lo grande.— Me ayudaste a recobrar mi ánimo hace rato, te mereces un gran pedazo de lasaña.
Jimin aún se sentía como un intruso a pesar de que era muy buen amigo de Jaerin y Hoseok.
— Eres bienvenido, Jimin.— Dijo Jaerin, a fin de cuentas estaba agradecida por haber ayudado a su hermana.— ¡Pero vámonos ya! Muero de hambre.
— Fantástico.— Exclamó Hoseok.— Además de tener a la enana de jardín ahora tenemos al enano de jardín.
— ¡Yah!
Minji y Jimin se quejaron y como si se hubiesen comunicado telepáticamente, empujaron al mayor causando que éste tropiece.
*
La comida tranquila que se tenía planeada parecía una pequeña fiesta de jardín. El padre de Minji había montado un mesa larga para que todos pudieran sentarse y su madre había encargado de hacer más aperitivos. Era de las pocas ocasiones que tenían la oportunidad de merendar juntos, por lo aprovechaban a lo grande.
Y para la suerte de todos, habían encontrado a Taehyung en la parada de autobús.
Las hermanas pequeñas de Minji se encontraban en el jardín esperando que la comida estuviera lista en la mesa, junto a ellos estaba Jimin pues Nari no lo había dejado escaparse. Jaerin y Hoseok le ayudaban a su madre para que todo estuviera listo. El señor Kwon era el encargado de la música. Y Minji estaba en su habitación con Taehyung, habían ido rápido para dejar sus mochilas.
— No entiendo qué hace él aquí.— Dijo por milésima vez Taehyung.
— Me ayudó hace rato y en forma de agradecimiento lo invité. Sabes que la lasaña de mamá es deliciosa.
Taehyung había tenido la oportunidad de comerla ya un par de veces y la verdad es que le fascinaba.
— Está raro.— Se refirió a la situación.— Primero Jungkook con Jibyul y ahora tú con Jimin. ¿A caso quieren darse celos?
— ¡¿Qué?!
Y de pronto los ojos de Minji se abrieron y volvió a aterrizar en la realidad. Por todo ese rato no le había cruzado por la mente que Jimin era el novio de Jibyul. Mieeerda. Ahora se podía malinterpretar todo y entonces estaría jodida.
— Sólo digo.— Taehyung se encogió de hombros.
— No me acordaba de ese hecho tan obvio.— Confesó.— Estaba demasiado abrumada como para pensar en las relaciones populares de la escuela.— Selló sus labios.— Jimin fue sincero al ayudarme, eso es todo. Le quería mostrar agradecimiento.
— Ya veo...
— Estoy jodida.
— Bueeeno,— Tae alargó la palabra.— si sus intenciones son buenas y las tuyas también, no hay de qué preocuparse.
— Eso espero.
Estaba segura de su parte que sus intenciones eran de lo más sanas. Jimin comenzaba a ser una persona concurrente en sus días y hasta ese entonces tampoco había notado malas intenciones de su parte. Era imposible resistirse a ser su amiga, no tenía nada de malo después de todo.
— Es mejor que bajemos.— Taehyung miraba por la ventana de la habitación de Minji, la vista era directa al jardín.— Nari lo está acosando.
Dios, esa niña...
Minji y Taehyung volvieron a unirse con el resto, sentándose junto a Jimin y las pequeñas traviesas.
— Tus hermanitas son algo peculiares.— Jimin dijo divertido.— Esa Nari es caso serio...
— A mí una vez me pidió matrimonio.— Confesó Taehyung, Jimin empezó a reír a carcajadas, Minji miró enojada a la niña sentada frente a ella.
— Basta.— Le dijo en tono autoritario.
— No es mi culpa que tengas amigos tan guapos.
— ¡Papá!— Chilló la pelicorto.— ¡Controla a tu hija hormonal!
En ese momento la señora Kwon, Jaerin y Hoseok salieron por las puertas de cristal, con los platos de comida en mano y empezaron a servir la mesa. Minutos después ya estaban todos sentados y listos para comer.
— ¡Esperen!— La mamá de Minji los detuvo.— Tengo que tomar una foto antes.
Minji miró a Jimin y le susurró:— Le encantan las selfies, sonríe.
Jimin así lo hizo, Taehyung ya estaba acostumbrado pues ya era como parte de la familia, incluso la señora Kwon lo reclamaba como su hijo. La foto se tomó, Jaerin le pidió a su mamá que se la pasara pues había resultado una captura muy bonita, además ella y Hoseok lucían genial.
— Ahora sí, provecho.
Minji y Taehyung miraron a Jimin, pues querían ver su reacción ante el primer bocado. El chico metió un pequeño y pedazo a su boca y empezó a masticar, poco a poco sus ojos fueron abriéndose.
— Está deliciosa, ¿cómo es posible?
— Exacto.— Mimi y Tae dijeron al mismo tiempo con una gran sonrisa.
La lasaña de la señora Kwon era la mejor del mundo.