020.

2708 Palabras
— ¡Mimi, corre! La chica había entrado al aula a dejar sus pertenencias y cómo aún faltaba tiempo para que la clase empezara, aprovecharía para ir con Jaerin y pedirle su dinero del almuerzo pues Hoseok había vuelto a robarlo la semana pasada. Sin embargo, un alterado Taehyung venía corriendo por el pasillo, su esponjoso cabello rubio subía y bajaba por culpa de sus trotes. — ¿Qué demonios, Tae? El chico sin frenar sus pasos, tomó su mano e hizo que ésta corriera también. — Jungkook viene en camino, vio la foto y ¡está furioso! De pronto el corazón de Minji empezó a latir a mil por hora. — Nos va a matar, Tae. — ¡Lo sé! Minji no entendía cómo había conseguido ver la foto. Sabía que Jaerin la había publicado en su historia, sin embargo, Jungkook no usaba i********:. Por eso no le había dado importancia. Pero ahora, su cuerpo temblaba por el miedo, no sólo ella estaba jodida, Taehyung también corría con la misma mala suerte. Salieron a los jardines, rodearon el edificio y a lejos, en un arbusto se encontraban escondidos. Apenas alcanzaban a ver al interior de su salón de clases. Un arrebatado Jungkook entró por la puerta, casi tirando todo a su paso; Minji y Taehyung se tomaban de las manos y temblaban. El pelinegro en el aula miró el asiento vacío de Tae, rápido se giró al asiento de la chica, no estaba ella pero sí una gran evidencia, alzó la mochila de Minji en el aire. — ¡Maldición! — Mierda, mierda...— Taehyung alcanzó a ver como Jungkook devolvía la mochila a su lugar y de inmediato salía del salón.— ¡Viene a buscarnos! — Taehyung quiero que sepas que eres el mejor amigo que he tenido, gracias por aguantarme y por ser parte de mis locos planes... — Mimi, basta.— Dijo él.— ¿De verdad crees que nos mate?— Preguntó preocupado, Minji ladeó la cabeza dudosa. — ¡Ustedes dos!— Se escuchó de lejos.— ¡Sé que son ustedes! ¡Sus zapatos se ven, idiotas! — Huye.— Gritó Minji y salió del arbusto, Taehyung tras de ella. A la par, tomados de la mano y corriendo como si su vida dependiera de ello, giraron la cabeza para ver tras de ellos, Jungkook casi les pisaba los talones. — Mierda, ¿por qué tenía que ser tan atlético?— Maldijo Taehyung. Y Minji iba a responderle, pero sus palabras fueron sustituidas por un grito de susto, pues de pronto sintió como sus pies se desprendieron  del pasto, su cintura siendo rodeada por el fuerte brazo de Jungkook. — ¡Taehyung encárgate de que en mi funeral vistan de verde pastel!— Rogó.— Odio el n***o en esos eventos, hacen la ocasión más triste, además... — Minji, cierra la boca.— Gruñó Jungkook. Taehyung frenó y se giró sobre sus talones, listo para ir a rescatar a su amiga. Sí, le tenía miedo a Jungkook en ese momento, pero era una batalla donde Minji era de su escuadrón y no dejaría a un soldado caer. — ¡Kook, déjala ir! — Ven por ella.— Retó el pelinegro, Minji luchaba en bajar pero le era inútil, Jungkook cambió el agarre y ahora la sostenía sobre su hombro como si fuera un saco de arena. — ¡Jungkook, mis calzones! Claro que traía shorts bajo la falda de la escuela, pero creyó que sería una buena excusa para que Kook la bajara, sin embargo no funcionó. Él se alejaba cada vez más, Taehyung indeciso de ir o no. A la mierda. Pensó Taehyung y corrió a ellos, rodeando a Jungkook y tomando a Minji de los brazos, empezó a tirar de su cuerpo, Jungkook en contraataque hizo lo mismo pero con las piernas. Parecía el juego de la soga, Minji claramente era la soga. Mientras Taehyung le gritaba a Jungkook que la soltara, Kook los maldecía a ambos y Minji no hacía más que reírse a carcajadas. — ¡Ustedes tres!— Gritó alguien a lo lejos, los tres individuos se giraron en aquella dirección encontrándose a la muy enojada maestra de Biología, de pie justo en el límite donde empezaba el jardín.— ¡Vengan, ahora mismo! Lentamente, Jungkook y Taehyung dejaron a Minji en el piso, ésta rápidamente abrazó al rubio, Kook los fulminó con la mirada. Resignados los tres fueron con la maestra. — Buenos días.— Saludó Minji con su gran sonrisa. — Siempre son ustedes tres.— Reclamó la maestra ignorando a la chica.— Y todo es tu culpa, Kwon. Deberían estar en clase justo ahora. — Nos dirigíamos para allá.— Dijo Taehyung. — No, no lo hacían y no lo harán.— Los tres la miraron confundidos.— A la oficina del director, ahora. — ¡¿Qué?!— Jungkook chilló.— Pero, pero... — ¡Ningún pero!— La maestra lo interrumpió.— Ahora. No tuvieron de otra y como niños castigados se dirigieron al interior de la escuela. La maestra iba tres pasos adelante de ellos, Minji y Taehyung caminaban juntos, Jungkook a un metro de distancia. — Me las van a pagar.— Dijo el pelinegro entre dientes. * — Así que como no quieren estar en el aula, los mandaré a la lavandería y tendrán que lavar las toallas sucias del equipo de soccer.— Finalizó el director después de todo su regaño.— Tendrán que investigar qué hicieron en clases y tener las tareas listas para mañana mismo. — Viejo, no te pases.— Protestó Minji.— Los del equipo de soccer son muy sucios. — Es un castigo, Minji.— Dijo obvio.— Y ya te dije que no me llames de esa forma. — Lo siento, vie... director Lee. — Así me gusta.— Dijo con una sonrisa.— Ahora, retírense, tienen mucho trabajo que hacer. Los tres se pusieron de pie a regañadientes, el prefecto los escoltó hasta los vestidores, juntaron todas las toallas posibles y finalmente terminaron en la lavandería de la escuela. Jungkook aprovechó justo cuando el prefecto se retiró, no sin antes advertirles que estaría rondando el lugar cada hora para ver su avance. — Son unos traidores de mierda. — ¡Oye!— Taehyung lo miró mal.— Sabes lo deliciosa que es la lasaña de la señora Kwon. — Lo estás empeorando, imbécil. — No le digas imbécil, idiota.— Minji saltó a defender a Tae. Jungkook la fulminó con la mirada y ella le dedicó su dedo cariñoso. Seguía asustada, pero enojada al mismo tiempo. Ella también se podía poner a la defensiva. Como si fueran dos bandos y hubiera una barrera entre ellos, Minji y Taehyung estaban del lado derecho de la habitación y Jungkook del izquierdo, lo único que se escuchaba eran las máquinas moverse. — Y bien...— Jungkook decidió hablar, su tono de voz seco.— ¿Qué hacía Jimin en tu casa? Minji miró a Jungkook directo a los ojos. — Lo invité. El pelinegro bufó, una risa amarga escapó de su boca. Fantástico. — Vaya, me queda claro que este año se llevan el premio a los mejores amigos del planeta. Minji lo miró enojada. Taehyung se dedicaba a escuchar y meter las toallas dentro de una de las lavadoras. — No te entiendo, Jungkook.— Reprochó la chica. — ¿No entiendes qué?— Gruñó su pregunta, mantenía sus puños apretados para controlar su enojo. Se sentía más que traicionado en ese momento y maldecía a Jimin, era obvio que Minji no lo invitaría sin razón alguna, él tuvo que haber hecho algo y eso significaba que habían pasado tiempo juntos. Y Taehyung... Mejor no pensaba en él. Si alguien conocía el pasado entre ellos dos era él. — Estás furioso porque pasamos tiempo con Jimin, sin embargo tú le diste asesoría a Jibyul y estás muy bien con eso. Jungkook la miró incrédulo. Además, ¿cómo mierda sabe que Jibyul es parte del programa? Sus ojos rápido cayeron en Taehyung, el rubio mostró una sonrisa nerviosa. — ¡Es diferente! — ¡No lo es!— Gritaron Minji y Taehyung también. — Él me traicionó.— Afirmó Jungkook.— Era mi mejor amigo y me traicionó. — Tengo entendido que ambos lucharon de manera limpia y él ganó.— Recordó Minji.— La que te traicionó entonces fue Jibyul, ella fue la que tomó la decisión final. Jungkook de verdad no podía creer lo que estaba escuchando. Minji prácticamente se estaba poniendo del lado de Jimin. — Ella tiene un buen punto.— Apoyó Taehyung. — Oh no, tú no.— Jungkook se dio la vuelta y pateó una montaña de toallas. — Estás enojado.— Señaló Taehyung.— Claro que piensas que te traicionamos, pero no es así. Pero si fueras un espectador como nosotros seguro pensarías lo mismo. — Pero no soy un espectador, Tae. Soy el que salió afectado. La voz de Jungkook lo único que pudo transmitir fue dolor, tanto Minji como Taehyung sintieron culpa y prefirieron no decir más. * Minji se encontraba pateando la máquina expendedora, su comida se había quedado atorada. Era la hora del almuerzo, ella se había ofrecido en ir a conseguir algún aperitivo para ella y Taehyung, Jungkook no había dicho palabra alguna después de la discusión, pero aún así le llevaría un paquete de sus galletas favoritas. Todo ese tiempo su cabeza estaba llena de pensamientos, tenía claro que ella no había hecho nada malo y a fin de cuentas el problema que esos tres habían tenido en el pasado no tenían nada que ver con ella, Minji ni siquiera los conocía. Sin embargo, por un lado no podía evitar sentir que estaba traicionando a Kook, pero por otro seguía indignada porque él podía actuar como si nada hubiera pasado con Jibyul. Jibyul y Jimin eran igual de culpables en todo caso. Y hablando del rey Roma... — Lo estás haciendo mal.— Jimin se acercó, Minji lo miró sin decir nada y lentamente se alejó. Lo observó como tomaba la máquina de las esquinas y le daba una sacudida. Las galletas fueron liberadas.— Aquí tienes. — Gracias. Jimin la miró como si la estudiaba. — ¿Otra vez tienes un mal día?— Preguntó, Minji selló sus labios.— Comienzas a preocuparme. — No lo hagas.— Dijo y dio un gran suspiro.— Estoy bien. Otro mal día. Tan sólo iban dos pero Minji no quería que fuesen costumbre. Su vida era feliz, llena de alegría y locura, y todo eso gracias a ella. Ella misma se encargaba que su vida fuera una montaña rusa muy divertida, de esas extremas que no querías bajar nunca. Jungkook en dos días la había convertido en el juego más aburrido de todos. No quería eso. Que un chico fuera lo suficientemente influyente en su vida nunca estuvo en sus planes. Ella era Kwon Minji y lo único que le importaba era el baile. Tenía que volver a ser esa chica, quería serlo. — ¿Segura? — ¡Sí!— Dijo con una sonrisa.— Lo que pasa es que estoy castigada, ya sabes, lavando las toallas del equipo de soccer.— Hizo una mueca.— Estoy mareada por la peste, eso es todo. Jimin soltó una delicada risa. — Es por eso que no te he visto en todo el día. — Y no lo harás. Hay mucho trabajo allá en la lavandería.— Rió.— Tengo que irme. El chico iba a despedirse, pero una persona lo interrumpió. — ¡Cariño!— Jibyul. Minji la miró, la castaña llegó al lado de Jimin y enganchó sus brazos.— Oh, Minji... Hola.— Su sonrisa falsa hizo que Minji se retorciera en el interior. ¿En serio Jungkook no lo notas? — Hey.— Dijo de vuelta.— Me voy.— Comenzó a alejarse y se despidió agitando su mano en dirección a Jimin, él le sonrió de vuelta, ignorando por completo lo que Jibyul decía en ese momento, pues la verdad no estaba interesado en qué ensalada comería en esa ocasión. * Minji se había quedado un poco más de tiempo en el studio de baile. Además de tomar las clases, había trabajado un poco en la coreografía para la competencia. Los pocos resultados le había gustado, era cuestión de perfeccionar y seguir con el montaje de la coreo completa. — ¡Mierda!— Gritó Minji asustada al encontrarse con Jungkook sentado en el pórtico de su casa. — Es tarde.— Dijo él, levantó su mano en forma de saludo. — ¡Casi me hago en los pantalones!— Dijo ella mientras presionaba su pecho.— Me asustaste. — Lo siento. — ¿Qué haces aquí?— Preguntó al fin mientras caminaba por el sendero hasta llegar al pórtico. Jungkook soltó un gran suspiro, dio palmaditas en el mármol para que Minji se sentara a su lado. Así lo hizo ella. El ambiente estaba turbio y Minji seguía sorprendida, pues Jungkook difícilmente perdía su orgullo. Que estuviera en su casa era un gran paso. — Estuve pensando toda la tarde, intentando ponerme en tus zapatos...— Comenzó a hablar.— Y la verdad creo que exageré y fue duro con ustedes dos. — Kook... — No estoy en posición de prohibirte con quién hablar o con quién no, pero espero que comprendas por qué me es difícil si es persona es Jimin. — Lo hago.— Confesó.— Pero sinceramente lo único que ha hecho Jimin es ayudarme. — ¿Sin malas intenciones? Minji asintió y Jungkook tomó una bocanada de aire. — Ayer pasé un mal día, Jimin fue el único que hizo algo para que me sintiera mejor. — ¿Tuviste un mal día?— Preguntó, Minji apretó los labios y asintió. Él ni siquiera lo notó.— Cuando te fuiste de clases, ¿estuviste todo ese tiempo con Jimin? — Síp y lo único que hizo fue ser una buena persona.— Afirmó.— Tendrás que soportar que sea cercana a Jimin... Así como yo tendré que soportar que vuelvas a hablarle a Jibyul. Jungkook la miró confundido, ¿soportar? — ¿Tú por qué? — Veo cosas que tú no.— Aseguró, Jungkook hizo una mueca.— Pero allá tú. — No puedo sacar a Jibyul del programa. — Lo sé y lo acepto.— Se encogió de hombros.— Jimin está organizando una competencia de baile, digamos que Hoseok y yo somos los estelares. Me estaré topando con él seguido. — Y tendré que aceptarlo, ¿no? Minji asintió con la cabeza. Jungkook se quedó pensando un largo rato. — De acuerdo.— Habló al fin.— Pero con una condición.— Minji lo miró esperando que lo dijera.— Hasta el momento eres la chica más especial que tengo, aunque siempre peleamos, lo eres.— Sonrió.— Y yo sé que yo también lo soy para ti, además de Tae... Que eso nunca cambie, ¿sí? La chica sonrió y sin pedir permiso, se lanzó a Jungkook para apretarlo. — No lo hará, Kook. Jungkook le devolvió el abrazo y la apretó fuerte, Minji rió por eso. No le quedaba de otra a Kook, dejaría que Minji hablara con quien quisiera, sin embargo, estaba dispuesto a patear culos si ella salía lastimada. Sea quien sea. — Como sea, así que el pelmazo de Jimin está organizando ese evento... — ¡Sí! La verdad estoy muy emocionada.— Confesó.— Es la primera vez que competiré en solitario. — Y ganarás, Mimi. Eres la mejor. Minji sonrió por el apoyo de su amigo. — ¿Irás a verme? Jungkook rió mientras negaba con la cabeza. — ¡Claro que sí, tonta!— Dijo obvio.— Los gritos de Taehyung y míos serán los que más se escuchen ese día. La bola de sentimientos que Minji tenía en el estómago y había estado cargando los últimos dos días se fue haciendo pequeña hasta desaparecer. Ella en ese momento lo supo, no necesitaba a nadie más en su vida más que a Jungkook y Taehyung. Eran los mejores amigos que pudo conseguir.
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