Al acercarse a la mesa su padre le hizo una seña para que pasara por detrás de la mesa y se acercara a donde estaba él conversando con la joven, Luciano paso por el frente a lo largo de la.mesa y luego se acercó a donde estaba su padre. —Luciano, ven, acércate más —le dijo su padre con un tono alegre en la voz— Te presento a mi ahijada, Audrey Thompson. Audrey, éste es mi Luciano, creo que no debes recordarte de él, eras muy pequeña cuando fuistes a la casa. —¿Tu ahijada? —dijo Luciano levantando una ceja por la sorpresa— Hola, Audrey, es gusto —dijo dirigiéndose a la chica que acababan de presentarle. —Hola, Luciano, también para mí es un gusto —dijo ella con su profunda y aterciopelada voz de contralto— No, padrino, la verdad no recuerdo —le dijo mirándolo con sus hermosos ojos mientr

