DESCUBRIMIENTO Los rayos dorados del amanecer ya estaban asomándose sobre el horizonte cuando Val entró de nuevo en la casa. Al parecer, había terminado de espolvorear el exterior con salvia. Por su rostro exhausto y su cabello húmedo a causa del rocío, empecé a comprender que este ritual era una aventura intrincada. El rito llevaba horas y, teniendo en cuenta que había dormido poco, parecía estar pasándole factura. La señora Noel me había explicado una vez la importancia de un hechizo de protección. La limpieza solo podía ser realizada por alguien conocedor y que poseyera algún tipo particular de magia, y cualquier persona que estuviera en el campo de energía podría perturbar el suelo sagrado y contaminar el conjuro. Teniendo esto en cuenta, al igual que la gran discusión que acabábamo

