SE VIENEN PROBLEMAS Después de las últimas semanas, me había cansado de estar tirada en la cama, sintiendo pena por mí misma. Tarde o temprano tendría que salir del santuario que era mi habitación y enfrentarme al mundo. Decidí hacerle caso a Jeffery y salir de fiesta con él. Nada mejor que un poco de música y mucho alcohol para levantarme los ánimos, aunque yo no solía darme a la bebida. Sara, mi madre, había tenido problemas con todo eso, y yo me negaba a seguir sus pasos. Pero a veces una se tiene que soltar el pelo. La incesante preocupación que sentía al saber que podía tener un hijo vagando por Dios-sabe-dónde, dolía más que si me hubieran arrancado el corazón del pecho. Supuse que lo mejor sería hacerle caso a Jeffery, que quería mostrarme las luces brillantes de Nueva Orleans, y

