UN TESORO ESCONDIDO Había tenido una semana de lo peor. Debido a todos los moretones que cubrían mi piel y los dolores que sentía por todo el cuerpo, uno podría llegar a pensar que yo era la hijastra pelirroja. Val había comenzado a pensar que mi humanidad estaba afectando a mi lado zop y había hecho todo lo que estaba en sus manos para despertar mis habilidades latentes, pero lo único que había conseguido fue que mi lado humano lo maldijera. No obstante, descubrí que yo sí que tenía algunos talentos; podía moverme rápido y se me daba bien el manejo de la daga. Además, mis lanzamientos habían mejorado. Le daba a mi objetivo casi todas las veces. Al menos había conseguido algo, aunque sabía que, si alguna vez me encontrara con una criatura de habilidades sobrenaturales, mis posibilidades

