bc

Acuarela de placer

book_age18+
1.9K
SEGUIR
18.8K
LEER
multimillonario
posesivo
sexo
familia
jefe
drama
sweet
bxg
ciudad
virgen
like
intro-logo
Descripción

Madeline Greenwood es una estudiante de arte que hace sus pasantías en uno de los museos más importantes de su ciudad y lleva una vida tranquila hasta que conoce al egocéntrico, frío e imperturbable Ambrose Su-hen, un multimillonario dedicado a mantener en alto el legado de las industrias automovilísticas de su familia y siempre a estado acostumbrado a obtener lo que quiere.

El mundo de los dos colisiona, cuando Madeline necesita a un modelo para crear su trabajo final de la universidad y el único que posee las cualidades que ella busca para ilustrar su pintura es el egocéntrico, orgulloso y altivo Ambrose.

¿Madeline logrará convencer al frío millonario para ser su modelo?

¿Bajo qué condiciones Ambrose aceptará posar para Madeline?

Una historia llena de amor, pasión y erotismo. En donde las pasiones más oscuras se verán pintadas por los colores de las acuarelas del placer.

chap-preview
Vista previa gratis
Prólogo
Lo observo escondida detrás de un árbol como lo he hecho desde que lo vi por primera vez, no soy una acosadora, ni mucho menos una loca obsesiva, pero lo necesito. Ese día que lo vi salir de la piscina en la mansión Su-he mostrando su escultural cuerpo, supe que él era perfecto. Supe que esos ojos rasgados, piel pálida y aquella expresión imperturbable que lo hace ver inalcanzable, eran lo que había estado buscando por mucho tiempo para plasmarlo en la pintura más importante de toda mi vida. No me considero una persona exigente, pero nadie había sido capaz de llenar tanto mis espectativas como lo ha hecho este hombre. Su expresión compleja y su magnífica anatomía son la combinación perfecta para realizar mi mejor trabajo, él es digno de estar retratado en una obra de arte, mi obra. Esa que sin duda será lo mejor que mis manos podrán crear y todo será gracias a él. Pero el problema aquí es. ¿Cómo lograré convencerlo para que él acceda? Todos los días no se tiene el privilegio de observar en secreto a uno de los hombre con más dinero y dueño de una de las industrias automovilísticas más importantes que ha podido existir en la faz de la tierra. De ahí mi dilema, él es inalcanzable y un hombre tan perfecto como él, jamás aceptaría ser el modelo de una pobre chica universitaria que sueña con ser la mejor artista de su generación y eso solo se logra creando trabajos magníficos, de esos que transmiten todo solo con observarlos y que sabes que será lo mejor que crearás en la vida por aquello que decides plasmar en el lienzo. PRIMER ENCUENTRO —No entiendo como me has podido convencer para que haya venido hasta aquí —me quejo mientras atravesamos la puerta por donde entra el personal del servicio de la mansión Su-hen. —Ya no te quejes Mady, solo será por unos minutos —dice mi mejor amiga Aurora mientras el personal de vigilancia nos terminan de hacer la revisión. —No quiero llegar tarde al museo, no me gusta ser impuntual —replico. —No te preocupes, le pediré el favor a Otto que nos lleve. —¿Y quien rayos es ese? —inquiero mientras caminamos atraves del jardín que nos abre paso a la entrada trasera de la inmensa estructura. —Es uno de los choferes de aquí —enarco mi ceja al escucharla—. Nos hemos enrollado un par de veces, ya sabes —se encoge de hombros mientras me guiña un ojo—. Así que no te preocupes por llegar tarde, te prometo que llegaras hasta con tiempo de sobra —agrega entrando por la puerta de una cocina. —Claro como digas —pronuncio siguiendola y antes de que pueda colocar un pie dentro del lugar me detiene. —Mady, porque mejor no me esperas de aquel lado —dice señalando el área de llena de árboles cerca de la piscina—. Es que lo que tengo que hablar con mi tía es muy importante y no quiero que escuches —agrega y siento como la ira se agolpaba en mi rostro. —¡¿Enserio?! —mascullo molesta—. Me haces venir hasta aquí a acompañarte solo para esperar a fuera —me quejo y ella me mira suplicante. —Madeline, eres la única amiga que tengo y no quería venir sola. Además, yo nunca te dije que entrarias —me aclara—. Solo te pedí que me acompañaras, ahora se buena amiga y vete donde no importunes a nadie —agrega ampliando una sonrisa y odio cuando mi amiga se comporta como toda una hija de perra. Se aprovecha de que la quiero con todo mi corazón, pero va llegar el día que la mande a la fregada porque sus cambios de humor ya me tienen harta. Camino molesta hasta la zona que mi amiga me indicó y espero pacientemente hasta que ella le de la gana de salir, no entiendo que rayos sigo haciendo aquí cuando ya debería ir camino hacia el museo. Recuesto mi espalda en un tronco y mi humor empeora cuando las hormigas comienzan a subir por mi cuerpo, maldigo infinidades de veces mientras bajo los escalones que dan acceso a la piscina y sumerjo una de mis manos para luego pasarla por la zona afectada por las picaduras. Uno de los guardias de seguridad que ronda el lugar se percata de mi presencia y se acerca a mi. —Señorita, el personal del servicio no tiene autorización de cruzar esta área a menos que sea solicitado —me informa y to me coloco de pie de inmediato. —Lo siento, pero yo no... Abro mi boca para explicarle al sujeto que no pertenezco al personal del servicio de esa mansión, pero mis palabras se atascan en mi garganta cuando veo emerger de las profundidades de la piscina al hombre más impactante que hubiera podido observar en toda mi vida. Su piel extremadamente blanca, y los músculos tonificados que forman su espalda son asombrosos, mira por encima de uno de sus hombros y trago duro cuando sus ojos rasgados se posan en mí, se gira ahora quedando de frente y el mi alma abandona mi cuerpo por unos segundos cuando puedo detallarlo completamente. Su complexión atlética es increíble, cada músculo se le marca a la perfección, se nota que es un hombre de gran altura por el largo de su torso y las facciones angulosas de su rostro dejan sin aliento a cualquiera, sus ojos marcados delatan que no es americano y a pesar de tener rasgos endurecidos no se puede negar lo guapo que es. El hombre tiene sus ojos fijos en mi y su sola mirada fulminante me paraliza, alguien me sujeta con fuerza por el brazo y soy jalada hacia atrás. —¿Pero que rayos haces aquí? —inquiere mi amiga en un gruñido y el escolta nos sigue—. Te había dicho que esperaras por los árboles, no que violara el espacio personal del dueño de la casa —agrega molesta y yo me suelto de su agarre. —Quiero que sea él —balbuceo y me amiga me mira como si hubiese enloquecido—. Quiero que él sea mi modelo —le digo mirándola y ella se ríe. —A veces eres tan graciosa —se burla y cuando ve que hablo en serio se queda callada, mira a mis espaldas y me vuelve a tomar por el brazo—. Este no es lugar para hablar sobre el tema —murmura serca de mi. Me giro y noto que el gorila de casi dos metros de altura que vigilaba la piscina se encuentra todavía pegado a nosotros. —Lo siento mucho Anderson, esto no volverá a suceder —se disculpa mi amigo y el tipo asiente. —Ya sabes que al señor Su-hen no le gusta que los del servicio invadan su espacio personal si no han sido solicitados —agrega y mi amiga me aprieta la mano para que no diga nada. —Es nueva —le explica mi amiga—. Ella ya aprendió la lección —agrega abriéndome los ojos para que apoye sus palabras y yo asiento a todo lo que ella me dice. El hombre se da la vuelta sin despedirse, no sin antes dedicarme una mirada fulminante, entiendo que hay que respetar el espacio personal de los demás, pero eso de evitar que tus trabajadores respiren el mismo aire que el tuyo me parece exagerado. Mi amiga me jala fuera de la mansión, atravesamos a toda prisa los grandes jardines y solo cuando estamos en la puerta de salida me suelta. —¿Cómo es que pretendes que el señor Su-hen sea tu modelo para la pintura final? —inquiere Aurora algo escandalizada mientras comenzamos a alejarnos. —Tengo buen ojo para estas cosas y sabes que no me conformo con cualquiera. Quiero que sea él. —¿Acaso te estás escuchando? —me mira como si yo hubiese perdido la razón —. ¿Es que acaso no sabes quién es él? —No —respondo encogiendome de hombros—. Debe ser el típico Playboy millonario que viene a pasarse unas vacaciones en una de sus tantas propiedades —escupo con desdén. Me he encontrado con muchos así en mi vida y no me sorprendería en lo absoluto que ese tipo fuera así. Aurora me mira incredula por lo que acaba de salir de mi boca y se coloca una mano en la frente mientras niega con su cabeza. —Ambrose Su-hen es el dueño de las empresas automotrices "Chǐlún Su-hen", una de las compañías automovilísticas más importantes de casi todo el mundo —me informa y por la manera en que pronuncia cada palabra se me hace parecida como la voz del buscador del Google—. Así que si to fuera tú, me estuviera sacando de mi mente esa absurda idea. —¿Por qué? —inquiero enarcando una de mis cejas—. Porque es solo un tipo con dinero —agrego con naturalidad y ella se detiene de manera abrupta para después fulminarme con su mirada. —¿Es que acaso no me has escuchado nada de lo que te he dicho? —gruñe molesta—. No solo es un simple tipo con dinero —pronuncia irritada—. Es un hombre tan podrido en billetes, que si le da la gana de comprar al país completo lo hace sin ninguna traba y punto —me aclara—. Es aquel que si un desconocido se le acerca solo un centímetro sin el haberlo autorizado, es más probable que la cara del individuo quede estrellada en el pavimento con una pila de hombres encima antes que le puedan decir un simple hola —agrega—. Fue una suerte que no te ocurriera eso en la piscina. —Algo se me ocurrirá —digo de repente—. Pero él tiene posar para mí o dejo de llamarme Madeline Greenwood —declaro como una promesa. —Pues yo que tu, me voy cambiando el nombre desde ahora —dice burlona—. No creo que puedas acercartele al hombre más de dies metros —agrega—. La única forma que veo en que puedas verlo más de cerca es que te consigas un trabajo. La mirada se me ilumina cuando una brillante idea se me cruza por la mente y eso ella parece notarlo. —Ah...no, eso no. No quiero verme involucrada cuando te lleven a la cárcel por acoso —dice negándose—. Además, el único empleo al que podías aspirar es el que me acaban de dar a mi hoy y no pienso sedertelo —sonrie ampliamente mientras me mira a espera de que le diga algo. Mi cerebro procesa la información algo lento y después de unos minutos de análisis la abrazo. —Me alegro de que por lo menos una de las dos pueda tener mejores ingresos y salir del agujero en que vivimos —digo con felicidad mientras la aprieto entre mis brazos y ella se queja. Ya comprendo porque vino con su tía y la razón por la que me pidió que esperara afuera, le iban a hacer una entrevista de trabajo. —En cuanto reciba mi primera paga, nos mudaremos —me aclara y yo me separo de ella para mirarla sorprendida—. ¿Que creías? ¿Que iba a dejar a mi mejor amiga botada como si nada? —agrega dedicándome una sonrisa que llena sus mejillas y mis ojos se empañan por las lágrimas Desde que llegué aquí, pocas han sido las personas que me han tendido la mano y entre ellas se encuentra Aurora. —Sabes que mi sueldo de la cafetería a duras penas me alcanza para cubrir los gastos de nuestro apartamento —le digo con mis mejillas llenas por las lágrimas. —Lo sé y no me importa si me Roca cubrir también la parte de tu renta, eres mi mejor amiga Madi y jamás te dejaría sola después de saber lo difícil que ha sido para tí sacar tu carrera adelante. La vuelvo a abrazar presa de las emociones y ella también me aprieta fuerte, me separo de ella en medio de lloriqueos bobos y agito mi mano para indicarle que ya ha sido suficiente. —Vamos te acompaño hasta el museo —se ofrece mientras detiene un taxi. —¿De que trabajarás? —inquiero curiosa mientras nos acomodamos en la parte trasera del auto. —Seré una de las chicas del servicio —se encoge de hombros—. La anterior renunció porque no soportó la forma tan estricta como era tratado por el señor Su-hen, al parecer el hombre es quisquilloso con la limpieza y muy celoso con su espacio personal —me explica y la curiosidad por saber más sobre ese hombre me consume. No soy una acosadora, pero con tal de tratar de averiguar cómo acercarme a él, soy capaz de hacer lo que sea, quiero que él sea mi modelo y cuando algo se me mete en la cabeza, no hay nadie que de ahí me la pueda sacar.

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

La embarazada sacrificada

read
3.2K
bc

Venganza por amor: Infiltrado

read
64.7K
bc

Mafioso despiadado Esposo tierno

read
25.8K
bc

Una niñera para los hijos del mafioso

read
54.4K
bc

Prisionera Entre tus brazos

read
101.9K
bc

Eres mío, idiota.

read
3.6K
bc

Profesor Roberts

read
1.7M

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook