POV MADELINE Me dirijo hacia una puerta corrediza de cristal que da acceso a una pequeña terraza y aunque me congele por el horrible frío que ha traído la noche, prefiero quedarme aquí que estar en presencia del maldito que me ha jodido la vida. —Madeline —escucho a alguien pronunciar mi nombre y toda mi piel se eriza. No hay que ser un genio para saber de quién se trata y prefiero seguir dándole la espalda que mirarlo a esos malditos ojos rasgados, que fueron los que me hechizaron desde la primera vez que lo vi cuando salió de la piscina en la mansión Su-hen. —¿Qué quieres? —pronuncio lento, no quiero que note lo mucho que estoy afectada por su presencia. Ya bastantes veces me ha visto débil y frágil, pero esta vez no me permitiré ser ninguna de esas dos. —Quiero que hablemos —dice

