Capítulo 2. ¿Casualidad o Destino?

1860 Palabras
Siento que la vida misma busca darle un sentido cómico a todo, es como si le gustara burlarse de las dificultades de los demás, o quizás solo de los míos, y aun no comprendo la complejidad de las cosas, o almenos, por qué casi todo siempre resulta de esta manera, almenos para mí. Dicen que, cuando cruzas por una gran dificultad, vienen a tu mente esos sentimientos de que puedes confiar en que alguien vendrá a tu auxilio, sin embargo, justo en ese momento en el que caía por las escaleras, no pensé en nadie, ni siquiera tuve la reacción de pedir ayuda, quizás porque en mi propio interior vivía ese sentimiento de que alguien como yo, jamás recibiría ayuda. Comentan que las casualidades no existen, que todo es obra del destino, pero ¿Qué es realmente el destino? Si el destino es real, ¿Por qué tengo que padecer este? ¿acaso no podré tener algo mejor? Aun así, no sé cómo llamar a lo que sucedió, Casualidad o destino, pero allí estaba ella, quizás solo fue por albur, es posible que solo pasara caminando, a lo mejor solo escucho el alboroto y se acercó, o Posiblemente, si fue el destino el que la llevo hasta allí, pero sea como sea, la encontré. Emily, me pareció una persona muy amable, ¿amable? ¿conmigo? no es estar lleno de desconfianza, pero nunca nadie ha sido amable conmigo ¿Por qué ella sí? Esa duda acrecía en mí, y mucho más cuando me guiaba a la enfermería. - Mateo, recuéstate un momento tranquilo, estarás bien, buscare a la enfermera … hablaba ella mientras me mostraba una ligera sonrisa. Honestamente no sé cuánto tiempo estuve allí, pero al final, la enfermera apareció, por unos momentos pensé que esa chica me había abandonado, pero, si fue por ayuda, recibí unos calmantes y me dormí, quizás solo fueron unos minutos, pero claramente me despertó, la voz alterada y desesperada de mi madre, la cual gritaba al director. - Dime que estas bien, Mateo … hablaba mi madre entrando a la enfermería. - Si mamá, tranquila, no pasó nada, estoy bien … le respondí algo confundido. - ¿no pasó nada? ¿Cómo te atreves a decirme que estas bien? ¡Caíste por unas escaleras! Y sé que no fue un accidente así que Dime, ¿Quién te empujo? … preguntaba ella cada vez más alterada. Escuchar a mi madre de esa manera hacia querer contar lo que ocurrió, decirle que fue Alexandra, pero, al pensar un poco, nació otra duda en mí, ¿acaso el decir lo que sucedió, terminaría con todo el tormento o al contrario haría que todo empeorase? ¡Maldición! ¿Por qué siempre tengo que crear estas dudas en mi interior? puede que decir quien lo hizo, me salga al revés, y los perjudicados no sean ellos, sino yo, y haga que mi vida complicada se convierta en un verdadero infierno, en uno mucho más grande del que he padecido. - ¿empujarme? No sé de qué hablas madre, nadie lo hizo, solo me caí, lo lamento, suelo ser muy descuidado … le respondía bajando la mirada. - Se encuentra un poco mejor, pero la caída fue algo fuerte, presenta una contusión, así que le recomendaría que lo lleve a casa y lo deje descansar … se expresaba la enfermera llena de seriedad. Creo que ni siquiera dejo que la enfermera terminara de hablar, cuando me tomo de la mano para llevarme a casa, mientras iba en el auto, no sé porque, pero sentí el silencio más incómodo de mi vida, se detuvo enfrente de la casa, pero no mostraba intención de querer bajar, la observaba como presionaba con fuerzas el volante del auto, parecía frustrada más que preocupada, así se mantuvo unos segundos, hasta que lentamente comenzó a soltarlo, y al terminar girar su mirada hacia mí. - Mateo, por favor no me mientas, ¿todo ha estado bien en el colegio? ¿verdad? … me preguntaba intranquila. Realmente no conozco la razón, pero muchas veces preferimos ocultarles las cosas a nuestros padres, aun sabiendo que son aquellos que darían todo por que estemos bien, al escucharla preguntar, solo guarde silencio, baje la mirada despacio, era imposible para mí, verla a los ojos, de esa manera, llevo su mano a mi rostro, y dijo: - Mateo, soy tu madre, se cuándo me ocultas algo, y justo ahora lo estás haciendo, y quisiera saber que es, saber que sucede, sé que vivimos en una realidad en la que no nos aceptamos a todos por lo que somos, sé que vivimos en mundo lleno de crueldad, en donde existen personas que se creen más que otros, que somos débiles en comparación a ellos, pero ¿debemos de dejarnos maltratar? ¿debemos de dejar que hagan lo que quieran con nosotros? Por favor mateo, ábrete un poco más, tenme algo de confianza, dime lo que sucedió, cuéntame lo que ocurrió, se honesto ¿alguien te arrojo por las escaleras? ¿cierto? … continuaba expresándose mi madre agitada. Quizás ese era el momento para armarme de valor y desahogarme, decir todo lo que he sufrido, aun así, no fui capaz de hacerlo. - Te lo dije Madre, solo me caí … le respondí con seriedad, mientras bajaba del auto y subía a mi habitación. Entre a mi habitación y aunque intentaba descansar, era un poco difícil, ya que en mi mente solo se reflejaba ese rostro amable, y en mi corazón un extraño sentimiento de esperanza o confianza, quizás solo por el hecho de que alguien por primera vez, fue bueno conmigo. Amaneció y es imposible decir que dormí más de 2 horas en toda la noche, cuando escuche la voz de mi madre, decirme que llegaría tarde al colegio, me arregle y Salí, como era de costumbre, entre al salón una media hora antes de que iniciara la clase, pero esta vez, al entrar se encontraban los padres, del grupo de Alexandra, ¿Qué sucedió aquí? Al parecer los había hecho llamar por un a conflicto que hubo en el comedor, con otro estudiante, es decir, conmigo, no tenía idea de que esto sucedería, nos sacaron a todos del salón, dejando dentro solo a ese grupo con sus padres, me sentía más nervioso que ellos, o almenos, eso es lo que imaginaba. Los mire salir, los padres enojados, los chicos muy molestos, pero mientras caminaban solo dirigían su mirada hacia mí, una mirada intimidadora, una mirada que te hacía temblar, una que te hacía creer que algo muy malo podría ocurrir. Volvimos al salón de clases, al pasar unos 10 minutos ellos volvieron, se sentaron en sus asientos, pero antes de hacerlo dejaron una nota en el mío. “te pasaste, esta no te la vamos a perdonar, las pagaras todas al terminar el día? … Un sentimiento de temor se apodero de mí, tanto que, al terminar el día de clases, Salí corriendo del aula, sin mirar atrás, sin pensar en algo más, solo sabiendo que ellos intentarían seguirme, que ellos me harían algo muy cruel. Destino o Casualidad, no sé lo que abunda en el mundo, pero allí estaba ella una vez más, al final de las escaleras, en esas mismas que la encontré la primera vez. - Mateo al fin te encuentro, he estado buscándote, quería saber cómo sigues … se pronunciaba ella mientras me veía acercarme a toda prisa. - Solo hazte a un lado y déjame pasar… le gritaba desesperadamente. - ¿estás bien? ¿sucedió algo? … me pregunto. Solo ignore sus cuestionamientos, y continúe corriendo para esconderme en los baños de las áreas deportivas, era claro que podría ser el último lugar en el que me buscarían. - Te encontré, sí que eres difícil de hallar … se pronunciaba Emily sentándose a mi lado. - ¿estás loca o qué? ¿quieres matarme de un susto? No vuelvas a aparecer de esa manera … le reprochaba su forma de llegar. - No es mi culpa que corras con desespero ignorando a las personas, debería darte vergüenza dejando a una chica hablando sola … me reprochaba el comentario. - Me da igual, no sé qué haces siguiéndome, hablándome, o lo que seas que intentas, solo aléjate de mí… le hablaba con seriedad. - Bien, me alejare, pero lo hare después que me respondas, ¿Qué haces aquí escondido? … me preguntaba ella con cinismo. - Eso no es de tu incumbencia… respondía mientras miraba a los alrededores que Alexandra no llegara. - Así que, si te escondes, ¿de quién? … continuaba preguntando. - Como te dije no es de tu incumbencia, así que déjame en paz … le hablaba un poco fuerte. - ¡pero que violento eres! Deberías de aprender a mejorar el vocabulario frente a una dama … hablaba ella sonriente. - Sí que eres fastidiosa, ¿acaso no tienes a quien más molestar? … intentaba hacer que se marchara. Justo en ese momento se escucharon las voces de los chicos cerca al lugar, ¡Maldición me encontraron! Era lo único que corría por mi mente. - Así que te escondes de ellos, sabes, ¡pensé que eran tus amigos! … continuaba hablando Emily, pero ahora con un poco de seriedad. - ¿Amigos? Eso no existe, por lo que deberías de marcharte, así no te harán nada a ti también … le replicaba resignado. - No te preocupes no te pasara nada, si lo que quieres es salir de aquí, pues sígueme… hablaba ella mientras comenzaba a caminar. La sigo, no la sigo, una duda creciendo en mí, pero ¿Qué hubieses hecho en mi lugar? ¿te hubieses quedado, y esperar a que ellos te golpeen? ¿o la hubieses seguido sin conocer el final del camino? Termine yendo con ella, y creo que fue lo mejor que pude haber hecho, me llevo hasta una ventana en la parte trasera de los baños, por la que pudimos salir sin ser vistos. Le di las gracias y continúe mi camino a mi casa, sin querer decirle nada más, pero al final me di cuenta que me estaba siguiendo, ¡qué diablos! ¿Qué es lo que quiere esta chica realmente? - ¿se puede saber qué haces? ¿Por qué me estas siguiendo? … le preguntaba lleno de angustia. - ¿siguiéndote? Para nada, solo coincidimos en el mismo camino eso es todo… me respondía ella sonriendo. ¿coincidimos? ¿en serio? ¿Porque nunca antes la había visto entonces? Sentía que esa chica era más rara de lo que podría ser yo, así fue hasta que llegue a mi casa, ella aún seguía caminado tras de mí, me detuve y pregunte. - ¿realmente no vives por estos lados? ¿o sí? - Pues, la verdad es que no, vivo en la dirección opuesta… respondía ella sonriendo. - Entonces, ¿Por qué viniste hasta aquí? … continúe preguntando. - Pues, quería asegurarme de que mi amigo, llegase a salvo a su casa, y como ya lo hizo, me voy, nos vemos mañana Mateo… hablaba mientras se despedía y se marchaba.
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