¿Amigo? Siento que es una palabra tan Banal, que solo utilizamos para intentar generar, aunque sea un poco de afecto en otras personas, pero que, para mí, solo es una palabra que carece de valor, una palabra tan insignificante, que busque toda mi vida evitar, quizás por el hecho de que en toda mi vida no he sentido nunca un mínimo afecto de otras personas, o quizás solo porque en lo único que me he refugiado o en lo único que me he sentido muy bien, en con las letras, con los libros con esas historias que me ayudan a ser quien debo ser, pero sea como sea, solo es una palabra sin un significado importante.
Al menos eso creía yo, ya que toda mi manera de pensar se vio afectada por esa diminuta, pero inquietante frase, “asegurarme que mi amigo llegue a salvo” ¿amigo? ¿Por qué se refiere a mí de esa manera? Solo el escucharla me dejo confuso, tanto que no encontraba cómo reaccionar, pero tienes que entenderme, es la primera vez que alguien utiliza ese término conmigo, alguien que me dice amigo, y no lo hizo por obligación, ni por intentar caer bien, creo que realmente lo sentía así, y debo admitir que se sintió bien, de hecho, muy bien.
Solo levante mi mano para decir adiós, mi mirada quedo fija en ella mientras la veía marcharse, ir en la dirección contraria tal como lo había mencionado, quedo claro que no vivía por allí, así que, todo lo hizo por mí, camino hasta allí por mí, se arriesgó por mí, y debo decir que todo esto me hacía sentir importante, aunque sea solo una vez, y muchas veces hasta las personas más insignificantes como yo, merecemos sentirnos valorados.
Entre a mi casa, y fui directo a mi habitación, creo que, por primera vez, no venía a mi mente todos los problemas del colegio, por primera vez no le di importancia a Alexandra, y menos a lo que pudiera intentar hacer, y sin darme cuenta, solo presentaba una estúpida sonrisa en mi rostro, y en mi mente, esa figura hermosa, y esa melodiosa voz de Emily, diciéndome amigo una y otra vez.
Si, sé que es estúpido, es muy estúpido, pero creo que, en la vida, muchas veces necesitamos llenarnos de estupideces, para poder descubrir la felicidad, y reconocer que en ocasiones esa felicidad se haya solo en las cosas que vemos como fuera de lo común, así sean en boberías.
Como lo mencione anteriormente, me encanta el mundo de las letras, y siendo honesto aunque toda mi vida he querido dedicarme a ellas, nunca me he atrevido a estampar la primera palabra de alguna historia, y esa noche, después de tantos conflictos, de tantas emociones, de tantos altibajos, después de sentirme tan un nuevo yo, pues, me sentía extraño, tome el lápiz y el papel, dicen que necesitamos esperar esa inspiración, pues, es posible que Emily se haya vuelto la mía, porque hizo posible el escribir, y sabes algo, se me hizo de lo mas sencillo.
Me levante temprano para ir al colegio, sonara loco, pero esta vez me sentía animado por ir a estudiar, aun no comprendo ¿Cómo es posible que una palabra que, para mí no tenía significado, me hiciera sentir tantas cosas, te haga querer hacer más, y escucharla más?
- Mateo levántate, llegaras tarde al cole… ¿ya estás listo para irte? ¿te encuentras bien? … preguntaba mi madre entrando a mi habitación algo confundida.
- De hecho, madre, me siento mejor que nunca, y quiero mantenerme así, así, que me voy, no quiero llegar tarde hoy … le respondía mientras tomaba mi mochila y salía de casa.
Llegue con mucho ánimo al colegio y al entrar al salón de clases, toda esa alta moral que tenía, se desbarranco de la forma más cruel posible, allí, se encontraba ese grupo, ese estúpido grupo que tanto detesto.
- ¡Ya pensaba que nunca llegarías! Te hemos estado esperando por mucho rato … se expresaba Alexandra con ira en su rostro.
- ¿acaso creías que no tendría consecuencia lo que provocaste? … se pronunciaba Roque también Molesto.
Intente dar unos pasos hacia atrás, pero, Maikel, otro de los chicos de ese grupo, me esperaba del otro lado de la puerta.
- Sujétenlo… ordenaba Alexandra sonriendo con ironía.
Me sujetaron de los brazos y me llevaron arrastras hasta el baño, introdujeron mi rostro en la poceta una y otra y otra vez, mientras me insultaban, me gritaban, me hacían sentir nuevamente como ese ser insignificante que siempre he sido. Al terminar solo me dejaron allí, como un vagabundo, con un ser inmundo, lleno de lágrimas, de frustración, de dolor.
Respire despacio, varias veces seguidas, dicen que todos tenemos un límite, y es posible que haya llegado al mío, aun no comprendo por qué la vida, cuando te sientes más cómodo con ella, cuando estas sintiendo que todo te podría ir bien, llega algo y lo arruina todo, por primera vez me sentía distinto, feliz, y ahora todo se fue al carajo, nuevamente.
Subí las escaleras hasta el tejado, saque uno de mis libros de mi bolso y me senté a la orilla, creo que hay momentos en los que tienes que tomar decisiones, y allí, sentado, viendo, el libro en mi mano derecha, viendo, la gran caída, frente a mí, ¿Por qué no terminar con todo este martirio? ¿Por qué no darle la paz que las personas necesitan si dejo de existir? Me levante, con la mirada fija delante, cuando la escuche.
- Hasta que al fin te encuentro, sí que eres una persona difícil de hallar … se pronunciaba Emily sonriendo.
Voltee despacio, viéndola sonreír mientras se sentaba sin apartar la mirada de mí.
- ¿Qué se supone que estás haciendo? Ven siéntate conmigo un rato ¿quieres? … hablaba ella viéndome fijamente.
no sé por qué, quizás porque mi decisión no estaba del todo concretada, pero termine apartándome de esa orilla y sentándome junto a ella.
- ¿Qué estás haciendo aquí? Siento que no comprendes las cosas, te dije varias veces que te apartaras de mi ¿no? … le reprochaba que hubiese llegado.
- No seas estúpido, somos amigos, los amigos no se apartan ¿o sí? … me replicaba ella aun sonriendo.
- La verdad no lo sé, nunca he tenido amigos… le respondía bajando la mirada con vergüenza.
- ¿nunca has tenido amigos? Ahora que lo dices, aun no te he visto con alguien de tu salón de clases, o almenos no con alguien que sea cercano a ti … hablaba ella pensativa.
- Pues sí, cada uno de ellos piensa que soy el aburrido compañero de clases, el extraño, el que siempre anda con la mirada perdida, al que prefieren no acercarse para no arruinar su reputación, a no ser, qué sea para burlarse de mi o algo peor … hablaba sin pensar mientras me recostaba en el tejado.
- Y, ¿estas realmente seguro, que todos ellos piensan eso de ti? … preguntaba ella mientras se recostaba a mi lado.
- Pues, siéndote honesto, no, pero es lo que creo desde lo profundo de mi corazón … le respondía con la mirada puesta en el cielo.
- Muy interesante, pero, si no estás realmente seguro, ¿Por qué lo crees así? Todo podría estar en tu cabeza, al final no sabes si tienes razón en lo que crees o no … continuaba hablando ella.
- ¿razón? A mí no me interesa tener la razón o no, simplemente es lo que creo, te digo algo, muchas veces intento imaginar que piensan ellos de mí, y quizás por como la propia vida me ha tratado, viene a mi mente enseguida el tipo raro del salón, el asocial, el ser despreciable e inmundo que nadie quiere cerca, no tan en el fondo es lo que creo que piensan de mi … me expresaba con tristeza mientras me sentaba despacio.
- ¿es enserio? Y ¿Qué crees que pienso yo sobre ti? … me pregunto Emily con curiosidad.
- ¿tu? Es que no sé nada de ti, no podría hablar de lo que creo en realidad … le evadía la pregunta.
- No seas idiota, solo dime ¿Qué crees que pienso de ti? … repetía la pregunta ahora con mayor curiosidad.
- Pues, la verdad es que eres un enigma, pero creo que piensas similar a los demás, solo que aun no comprendo el por qué intentas acercarte a mí, eso es lo único que me crea curiosidad … le respondía confuso.
- ¿Será todo eso que dices cierto? … preguntaba Emily un poco incomoda.
- No lo sé, pero como te dije, no es que me importe del todo… le replique sin pensarlo.
- Y bueno, ya vi que no comenzaste con buen pie el día ¿Qué te sucedió? … se mantenía preguntando ella.
- Pues, mi típico día … fue la respuesta que pude dar.
- ¿y qué piensas hacer? ¿quedarte aquí el resto del día? ¿volver a acercarte a la orilla a ver si eres capaz de saltar? ¿seguir quejándote de todo lo que te suceda? … hacia muchas preguntas a la vez.
- La verdad es que creo que debo hacer lo mismo de siempre, al final el único perjudicado soy yo … respondía bajando la mirada.
- ¿y eso ha funcionado a mejor? Yo creo que no, ya tengo que irme, tengo clases en unos minutos, pero si te quedas escondido aquí, ellos habrán ganado una vez más, y te digo algo no me gusta ver a mis amigos sufrir, deberías armarte de valor y hacer algo al respecto… terminaba de hablar Emily mientras se marchaba.
El escucharla hablar, daba un poco de paz, aun no comprendo la razón, pero me dejo pensativo por unos momentos, y creo que en el fondo está en lo cierto, si solo me escondo después de que me hagan algo, lo único que gano es que se sientan satisfechos, así que por primera vez, me levante y me acerque al salón de clases, aun después de todo lo que me habían hecho.
- Profesor, perdón la tardanza, puedo entrar a clases …pregunte en la entrada del aula.
- Mateo, pensé que no habías venido, claro adelante … me respondía el profesor.
Por primera vez, veía en esos rostros, una mirada de decepción, es como si sintieran que fallaron en hacer lo que querían hacer, y se sintió bien, muy bien, esta vez el satisfecho, era yo.