Su entusiasmo me saca momentáneamente de mi propia tormenta interna, y me esfuerzo por sonreírle. No quiero arruinar su alegría, no cuando está tan emocionada por este nuevo comienzo. —Eso suena genial, Mila —respondo, tratando de parecer tan entusiasmada como ella—. Estoy segura de que este lugar va a ser perfecto para nosotras. Iván se mantiene en silencio mientras Mila y yo hablamos, pero puedo sentir su presencia, su mirada, como si estuviera vigilando cada una de mis reacciones. Sabe que aún no he tomado una decisión, y parece estar dispuesto a darme el tiempo que necesito, aunque sé que no será mucho. Finalmente, después de unos minutos, Iván se acerca a nosotras. —Me alegra que te guste el apartamento, Mila —dice, su tono es más suave de lo que he oído antes—. Quiero que te sien

