POV Selena Casi me ahogo con mi propia saliva cuando escuché a mi jefe decirme que nadie más vendría a la cena. Que era una manera de agradecerme lo que yo había hecho por la empresa. ¿Pueden creerlo? Aquí queda asentada que hasta el más detestable de los cuervos puede tener una linda acción hacia otro. Igual no me fio. Ni me voy a dejar engatusar por esa hermosa sonrisa, ni esos ojos tan oscuros como la noche misma. No soy tan fácil como él cree. Ya tuve mi momento de debilidad en el pasado cuando me dejé convencer por un dulce Enzo que prometía amarme y cuidarme hasta el final de los días y resultó ser un cerdo de la peor calaña. No, miento. Hace un par de noches atrás también fui débil y cedí ante ese animal s****l que me sometió a sus más bajos instintos y yo, descubriendo una pe
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