Hera. El camino a casa se me hizo demasiado corto, la presión por lo que dijeran los chicos ante mi descubrimiento me tenía tensa. Entre al residencial en dónde se encontraba la mansión, había dado miles de vueltas en la ciudad pensando que podría distraerme de lo que había sucedido. Mi plática con McLaren había sido en vano y una total perdida de tiempo. Bufé, en cuanto el cielo se iluminó y un gran estruendo sacudió el mismo, luego un torrencial se desató. California está diluviando. Lo que m4e faltaba. Logré llegar a la mansión, pero no logré llegar seca a la puerta. Entre y maldije todo el camino hasta mi habitación. Abri la puerta y encendí la luz sin reparar el lugar. —¡Mierda! ¿Dante?— dije, mientras tenía mi mano en el pecho, tratando de que no se me saliera el corazón por

