Dalilah. Me desgarre la garganta. —¡No!— grite, mi cuerpo quedo paralizado. Llena de sangre y los cesos de mi madre. Ahora mismo tenía la sangre de mis padres en mis manos. Sangre que se había derramado por mi culpa. Seguí gritando, quedándome afónica. Mi cabeza giraba y mi mente se perdía en un espiral de dolor y agonía. Las lágrimas rodaban gruesas sobre mis mejillas. El pecho me dolía y se me apretaba haciendo que la respiración me faltará. Unos brazos me rodearon, inmediatamente la colonia de Hunter me penetró las fosas nasales, haciendo que mi dolor menguara un poco. Me levanto y me metió a la fuerza a la camioneta, a nuestro alrededor otra ráfaga de disparos se escucharon, de la consternación no me había dado cuenta. Pataleaba gritando que me dejaran con ellos. Estaba ce

