SCARLETT REED
Sonreí lobuna, había logrado formar mi imperio después de todos estos años, Polonia me había mostrado los hermosos colores de la vida, ahora contaba con veintidós años recién cumplidos, me encontraba celebrando la inauguración al lado de mi mejor amiga Lorena Rinaldi, ¿Se acuerdan de aquella castaña de ojos ámbar que me atendió en aquella tienda del centro comercial en mi primer día aquí en Polonia?, bueno pues es ella, fue una enorme sorpresa para ambas saber que asistíamos a la misma universidad y fue aún mucho más la sorpresa saber que estudiábamos la misma carrera, fue una locura volvernos mejores amigas, me ayudó mucho con el idioma y tantas otras cosas, me ayudó también a sobrellevar no estar al lado de mi hermana mayor, si, le había contado todo, ella es la única aquí que me conocía de verdad, me había apoyado tanto y ambas éramos las CEO de este imperio, se llamaba “COLOR REVOLUTION", me gustaba mucho el nombre pues venía de una teoría que nosotras teníamos, sobre los colores de la vida, cada color formaba parte de una revolución
—¿En las nubes otra vez?- volteé y le sonreí, estaba increíblemente hermosa, aquel vestido color jade le sentaba de maravilla a su piel pálida, sin olvidar que se entallada muy bien a su cintura y caderas, y aquellos tacones de veinticinco centímetros le hacían ver extremadamente alta
—Solo recordando viejos colores- ambas reímos, se había vuelto muestro emblema personal, a toda oración le añadimos la palabra “colores”
—Pues ahora estamos en el presente y es hora de disfrutar amiga, no todos los días se habrán futuros imperios valorizados en más de doscientos millones de dólares- ambas reímos, si, se que es extraño como que algo que recién han abierto puede tener tanto valor, la respuesta es simple
Habíamos empezado con una tienda de diseños online, hasta que poco a poco empezamos con blogs y esas cosas. Hasta que un artista muy reconocido a nivel mundial nos ofreció doscientos millones de dólares a cambio de darle todos los derechos de diseño y la página, obviamente nosotras nos negamos y nos empezaron a llover inversionistas y ahora somos reconocidas a nivel mundial siendo tan jóvenes
Si, se que se preguntarán, ¿No te han reconocido entonces tus padres?, la verdad es que no, sigo llevando el nombre de Sharon James, aunque en mi registro universitario llevo mi nombre verdadero pues no quiero tener problemas, pero para los demás soy Sharon, la única que sabe quién soy en realidad es Lorena, y la otra razón por la que no le reconocen es que siempre en todos estos años he llevado peluca de tonos los colores posibles, junto con unas gafas que le quedan bien al contorno de mi rostro, por lo que es cien por ciento imposible de que me reconozcan
Le hice una seña de que debo de hacer algo y ella asintió y se fue a charlas con varios inversionistas, era muy gracioso verla tan extrovertida pues de las dos yo siempre era la que más andaba en la diversión, pero bueno quién no estaría alegre por tremenda inversión que han hecho varias personas influyentes
Me coloqué a un rincón del lugar donde nadie pueda verme y saqué mi móvil, presioné el buscador y coloqué el nombre de Ciara Reed, un montón de links aparecieron en la pantalla, un momento de nostalgia me invadió. Me sentía tan impotente de no saber que hacer, ya tenía por fin lo que habíamos planeado pero ahora con esto ya no sabía qué hacer, hace unas semanas habían anunciado en la revista MEDIA NOCHE de que mi hermana se encontraba embarazada, había varias fotos de ella que sonreía en dirección a los paparrazi pero quién la conociera bien sabría que no era así, no había sonrisa en aquel hermoso rostro y me sentí tan mal al pensar de que era probable de que ese maldito la hubiera violado o que se hubiera embarazado por culpa de mis ambiciosos padres
—Lo siento tanto, Ciara. Pero ya no falta nada para regresar- susurré, me limpié las lágrimas y salí de mi escondite para despedirme de los demás, Lorena entendió a que se debía mi bajón y asintió, pidió que le avisara cuando llegue y le dije que me mande también un mensaje cuando esté llegando
No vivíamos juntas, ella tenía novio y yo no estaba dispuesta a escucharlos gemir en las noches, así que había decidido tener mi propio departamento en un lugar modesto, no quería llamar mucho la atención, pedí a mi secretaria que me pidiera un Uber mientras tecleaba algo importante para los próximos diseños de las portadas de las nuevas revistas que se estaban poniendo de moda, nos habían solicitado diseños con toques llamativos de colores y eso era mi especialidad
—Señorita el Uber está que la espera afuera- asentí y me despedí, seguí tecleando hasta ingresar al Uber sin fijarme bien lo que había adentro
El Uber empezó a avanzar y casi pego un grito al sentir como me arrebatan el celular y unos labios encima de los míos, trato de empujarlo pero aquel tipo me muerdo el labio y terminó por gemir del dolor lo cual aprovecha y mete su lengua, con mis manos trato de apartarlo pero es imposible, sube mis dos manos encima de mi cabeza, siento como las lágrimas están por avesinarse fuera de mis ojos, mierda esto me pasa por estúpida, que clase de Uber es este y lo peor es que terminaré ultrajada por aquel tipo con una fuerza envidiable
—P-Para- logro articular y esta vez las lágrimas salen por si solos y se deslizan por mis mejillas causando que el beso se vuelva salado, eso hace que el tipo se separe y me mire frunciendo el ceño
Retengo la respiración, aquel hombre corpulento debe tener unos treinta y cinco años aproximadamente, lleva algunas canas que se le ve muy sexi, noto que en su cuello lleva tatuajes y por alguna razón sospecho que por las demás partes de su cuerpo también las hay, sus ojos heterocromáticos me dejan sin aliento, en uno tiene un color muy azul como el océano y en el otro es de un marrón oscuro, nos quedamos mirándonos por lo que parece una eternidad hasta que él es el primero en hablar
—¿Por qué lloras?, ¿Acaso no es para esto por lo que estás aquí?- parpadeo y le miro desconcertada para luego mover mi cabeza de un lado al otro en signo de negación
—Y-Yo solo le pedí a mi asistente que me pida un Uber, no sé porque estamos en el mismo- eso pareció hacerle click en la cabeza, me miró por un momento más de pies a cabeza para luego soltar un gruñido y terminar por alejarse de mi
—Pues tu asistente es una estúpida, estas en el Uber s*x, aquí es donde hay sexo- lo miré horrorizada, había oído de aquella aplicación pero nunca creí que me encontraría en una, más que nada por que aunque virgen ya no era, yo no era de esa clase de persona
—Lo siento, será mejor que me baje- negó, aún se veía enojado, mierda le he estropeado su ligue de esta noche
—No, no podemos el recorrido dura dos horas. Ya pagué y no pienso pagar una maldita multa solo porque la estúpida de tu asistente se equivocó- muerdo mi labio conteniendo las groserías que amenazan por salir de mi boca
—Mira enserio lo siento, pero no me apetece hacer esto y- entonces de la nada se empezó a reír, era una risa burlona al igual que si expresión
Frunzo el ceño, es un imbécil si cree que permitiré que me falte el respeto
—Mira niña, a mi tampoco me apetece hacer esto contigo. Pero la multa es de diez mil dólares, y no creo que quieras pagar esa cantidad tan absurda solo para querer bajarte, al menos que quieras pagar mi multa junto a la tuya- mi boca se quedó seca derrepente, ¿Qué clase de cantidad tan absurda era esa? ¿Y por qué fue tan imbécil de pedir dos horas?, ¿Es que pensaba follar hasta que ya no le sirva su m*****o?
—Entonces tú también eres un idiota, ¿Cómo puedes pedir dos horas? ¿Qué clase de enfermo s****l eres? ¿Pensabas durar tanto hasta que tú m*****o esté exprimido como un limón?- le encaré porque ahora sí me encontraba muy cabreada, el tipo me miró más enojado y se me acercó peligrosamente, tragué saliva al tenerlo tan cerca, un pequeño movimiento ya sea el más mínimo y sus labios volverían a tocar los míos
—Mira niña, yo duró mucho más que dos horas, y te lo puedo demostrar si te sigues quejando, se una niña buena y cállate- abrí mi boca sorprendida, mordí mi labio y preferí callar, pero que conste que no fue por él, sino por mi. Tenerlo muy cerca de mi ya de por si era muy peligroso
—Así es, se obediente- entonces no me resistí y le acesté un golpe directo a su nariz
Oh mierda, había perdido el control y aquel tipo tenía una mirada que me decía que no me salvaría de esta tan fácil
Vaya mierda de vida.