SCARLETT REED
Lo miré nerviosa, aquel tipo me miraba como si hubiera perdido la cabeza o peor aún parecía querer estrangularme ahí mismo, así que hice lo primero que se me vino a la mente, giré por completo mi cuerpo dispuesta a salirme de aquel Uber s*x o como se llame, grité de sorpresa al sentir sus grandes brazos alrededor de mi vientre y posteriormente me jaló hasta chocar mi espalda con su pecho, dejé de respirar en ese mismo instante. Me quedé estática y al parecer él tambien, por un momento se me olvidó la mente, nuestros ojos se encontraron por la luna del auto, contuve la respiración al sentir su respiración en mi nuca, se quedó quieto un momento y miró mi cuello, apreté mis labios por el gemido involuntario que estuvo por escapar desde el fondo de mi garganta, si esto era el Uber s*x, ahora entendía todo con respecto a ese nombre. Entonces hizo algo que me dejó desconcertada y con los pelos de punta, sopló en mi cuello y de inmediato los bellos apenas visibles de mi nuca se erizaron, mis ojos se volvieron a encontrar con los de él de inmediato y me miraron como si estuvieran pidiendo permiso para dar el siguiente paso, con la mente nublada por esta nueva sensación, asentí lentamente y eso pareció ser luz verde para él.
Con toda confianza deslizó sus labios por la curva de mi cuello, heché la cabeza hacia atrás por puro instinto y exhalé la respiración que había estado conteniendo, solo había sido un roce pero había bastado para que me prenda a mil, me doblé más dándole más acceso a mi cuello, no se qué me pasaba pero estaba dispuesta a que estoy llegue a más y él no parecía poner objeción, entonces nos olvidamos de aquel golpe y empecé a disfrutar de aquellos labios que recorrieron desde mi cuello hasta donde estaba las tiras de mi vestido, suspiré de puro placer cuando mordisqueó aquella zona tan sensible para mí, posé mis ojos en la luna del Uber, me encontré con aquellos ojos tan hermosos que jamás había visto en mi vida, tenía dos dedos agarrando las tiras de mi vestido y su otra mano estaba en el cierre de mi vestido, le hice una seña con los ojos por la luna del auto y no perdió tiempo en hacer aquel movimiento pero lo estaba haciendo lento como si quisiera disfrutar todo para que se le quede grabado en su mente, sus dedos rozaron la piel descubierta de mi espalda, involuntariamente me quebré más hacia atrás, y él pareció gustoso de ser él quien provocara tal reacción en mi, entonces mi pecho quedó por completo al descubierto pues no llevaba sostén encima ya que el vestido no lo requería, mis tetas rebotaron al bajar la tela por completo, miré sus ojos a través de la luna del auto y noté como se mordió el labio inferior y luego se lo lamía, mi pecho se infló de orgullo al ver que le gustaba, afortunadamente poseía unos pechos grandes que varias envidiaban
Sonreí satisfecha por su reacción y él me sonrió mirando también a la luna del auto, mirándome aún por la luna del auto empezó a masajear mis pezones, haciéndolas chocar entre sí y jugando con la punta, las apretó, las estrujó tanto que yo ya no aguantaba y me retorcía de puro placer, pequeños gemidos empezaron a salir de mi boca, sentía que estaba tocando el puto cielo
Mis ojos se abrieron al escucharlo gemir y gruñir, mordí mi labio, aquel sonido sin duda alguna se quedaría grabado en mi mente para siempre, se había escuchado tan varonil y había hecho que se me empapen las bragas, suspiré al sentir como las apretaba aún más fuerte a mis niñas, alcé mis manos y como pude le agarré su abundante cabellera y lo acerqué a mi, como pude junté nuestros labios y nos dejamos llevar en un beso cargado de deseo, placer, mucho placer, nuestras lenguas jugaron entre sí, los dos nos teníamos tantas ganas y queríamos demostrar al otro quién mandaba aquí, mordí su labio inferior y lo jalé con mis dientes y sonreí victoriosa al escucharlo gemir
Como pude me di la vuelta y me senté a horcajadas a él, me agarró firmemente y empezó a deslizar el vestido mientras nos seguíamos besando, me colocó a un lado con delicadeza y se colocó encima mío, tiró el vestido hasta que al final terminé semi desnuda con él encima mío, besándome mientras masajeaba mis grandes pezones, arquee la espalda al sentir como bajaba sus dedos hasta llegar a mis bragas jugueteó con ellas hasta que finalmente las retiró, hice un puchero porque él aún seguía con mucha ropa encima. De inmediato le empecé a retirar su casaca de cuero negra y luego empecé a desbotonar su camisa también negra, se alejó y se terminó por retirar por completo su camisa, luego se detuvo a mirarme por un buen rato, en sus ojos se notaban como luchaba por controlarse pero también sé notaba el fuego y el deseo en ellos, el deseo de poseerme, el deseo de haceme suya .
Mordí mi labio y eso pareció prenderlo más, bajó su boca hasta mis tetas y las empezó a lamer a la vez que se acunclillaba y me abría las piernas para colocarse entre ellas, me retorcí y gemí fuerte y claro, me gustaba como me tocaba, era loco como habíamos terminado a esto. Le había golpeado la nariz y ahora estábamos a punto de follar como locos, y lo curioso es que yo no quería detenerme ni por un segundo
Dejó mis pezones y dirigió sus labios a mi oído, mordí mi labio al escucharlo decir aquellas palabras, bien podría detenerme y mentirle pero no quería, mi cuerpo lo pedía, lo pedía aquí y ahora. Coloqué mis manos en su cinturón y se lo quité, estaba a punto de desbotonar su pantalón pero me detuvo y me agarró el rostro y me miró serio
—¿Cuántos años tienes, eres menor de edad? Y lo más importante ¿Eres virgen?- mordí mi labio y lo miré, aparté su mano de un manotazo y lo miré seria
—Tengo veintidós años y no, no soy virgen- hablé con la respiración acelerado, sus ojos me miraron satisfechos y asintió
—Bueno.. es una pena- fruncí y el ceño y estaba por contestarle pero entonces sin previo aviso entró en mi en una estocada, arquee la espalda y grité de placer y dolor puro, eso había sido brutal, muy salvaje y hasta despiadado, pero vaya que me había encantado
Volvió a salir y volvió a entrar de una estocada, sus penetraciones se volvieron más y más fuertes y pronto sentí mojarse más y más mi coño, metió su dedo pulgar en mi interior y me empezó a masturbar mientras me la seguía metiendo hasta más al fondo, nuestros gemidos y respiraciones iban al compás, con sus dientes me mordió y chupó mi pezón derecho y con sus dientes los jaló, grité de placer y él gruñó
Ya estaba a punto de correrme, y él también lo sabía pues mi coño apretó su pene y él volvió a gruñir mientras seguía mordiendo mis pezones
—Estás tan apretada cariño- lo jalé y acerqué mis labios, nos besamos hasta ya no poder aguantar más la respiración y entonces sucedió, fue tan placentero y glorioso. Toda una oleada de placer nos embriagó, se corrió dentro de mi y pegó su frente con la mía, en ningún momento despegamos los ojos del otro, había sido tan electrizante y espléndido. Aún seguía dentro de mi, como si le costara querer salir, miré hacia abajo donde nuestros cuerpos se unían y me mordí el labio
—No hagas eso- me susurró, y me agarró la mejilla de manera cariñosa, lo volví a mirar y terminé por perderme en aquellos hermosos ojos que estaba segura escondían oscuros secretos y dolor, aún había una chispa de lujuria en ellos y eso me volvió a prender a mil
—¿Por qué?- le devolvió el susurro y me mordí el labio, él miró hacia mis labios y se mordió su labio inferior
—Porque me vuelves loco preciosa, y haces que imagine las mil y un posiciones que podríamos hacer ahora mismo- mis ojos se desviaron hacia su lado derecho en donde colgaba un pequeño cronómetro que indicaba que aún quedaban media hora restantes, volví mis ojos hacia él y le sonreí
—Aún te queda media hora, aprovéchalo con sabiduría- le dije y él me sonrió, pero me dió esas sonrisas que decían: Cariño, grave error
Aún así estaba dispuesta a correr ese riesgo.
Media hora más tarde, me encontraba empapada por completo al igual que él, nuestras respiraciones se encontraban irregulares y a penas y nos había dado tiempo para vestirnos, sabía ya lo que vendría después, no era adivina pero era lo más obvio
No lo miré, me encontraba avergonzada por lo sucedido, me había dejado consumir por el pecado de la lujuria, y lo peor es que aún tenía tantas ganas de querer más
Aún quedaban cinco minutos hasta llegar al destino final, miré hacia el lado contrario mientras fingía arreglar mi maquillaje
—No es necesario que hagas eso- por un momento me detuve y lo miré de reojo
—Tengo que hacerlo, no puedo salir con esta cara de mapache a medio morir- entonces para mí sorpresa él se rió, y noté por el rabillo del ojo como negaba
—Sabes que no me refiero a eso- y si, sabía perfectamente a que se refería pero sinceramente prefería parecer desentendida pero bueno...
—Ya se que sigue, ¿Ok?, dirás qué tenemos que olvidar esto porque solo fue sexo casual y bla bla bla, me dirás que nunca más nos volveremos a ver y eso..- le dije mientras me seguía mirando por el espejito de mi maquillaje
Lo escuché soltar una carcajada por lo que le miré mal, odio que se burlen de mi como si fuera una estúpida y lo odio más que ver a una persona que no tiene modales a la hora de comer, ay como lo detesto
—¿Por qué te burlas?- le dije enojada y lo miré frunciendo, él me sonrió y estiró su mano a mi dirección
—Soy Jasper Hale, tengo treinta y seis años. Y soy el hombre que te dará el mejor sexo por el resto de tu vida- contuve mi respiración y lo miré atónita, inspeccioné su rostro para saber si me estaba bromeando o no pero lo había dicho tan seriamente que casi me había dado un pequeño paro cardíaco
—Estás loco- dije por fin y él negó, estaba por hablar pero el Uber se detuvo dando a entender que esto era el final del recorrido
—¿Y bien? ¿No me dirás tú nombre?- me mordí mi labio y miré mis labios, negué y le di una sonrisa de disculpa. Había entendido que solo me había dicho sobre el sexo candente, no de querer algo serio y sinceramente no me iban esos tíos, y tampoco es que me vaya a quedar en el país
—No, lo siento pero ya te digo de que no estaré en este país así que sería en vano. Adiós- y sin demorar más salí de aquel Uber, empecé a correr en tacones sin importarme sus gritos y terminé por tomar le primer taxi que me hizo caso
Toqué mi pecho y sentía que tenía el corazón en la boca, se sentía tan sub-real lo que había pasado, me toqué los labios, aún recordando su toque hace varios minutos
—Oh j***r, vaya estupidez que he cometido- susurré y luego le indiqué al taxista donde dejarme
Miré mi móvil y una nueva noticia apareció dejándome impactada, mi garganta se puso seca y sentí como mi respiración se contuvo
“NOTICIA DE ÚLTIMO MINUTO, LA MULTIMILLONARIA FAMILIA FERRER SUFRE PÉRDIDA DE HEREDERO POR CULPA DE SU ESPOSA CIARA REED, A QUIÉN CULPAN DE HABERLO MATADO A PUÑALADAS CON UN CUCHILLO DE COCINA, ESTO Y MUCHA MAS EN NOTICIAS DE ESCÁNDALO MUNDIAL"
Oh mierda, pero que has hecho Ciara. Maldita sea, esto no puede empeorar