Y ahí estaba ella desesperada, sacando su maleta y metiendo cualquier ropa que viera cerca, mientras hablaba por su móvil, aunque más bien le gritaba al móvil
—¿Cómo es que no puede haber un vuelo directo?, ¡NO TENGO TIEMPO!, por favor ayúdeme. Estoy desesperada, necesito llegar a Francia urgente, no hay tiempo, no tengo tiempo- habló aquella chica al borde de la histeria, y no era para menos, su hermana estaba embarazada y encima había terminado en la cárcel, eso era sin duda de mucha importancia y ella debía regresar cueste lo que cueste
Siguió discutiendo con el encargado de las aerolíneas y pronto cuando se llenó su maleta, ella agarró su bolso de mano y mientras agarraba ambas cosas se dirigió a la puerta, no había tiempo, pensaba ella. Debía agarrar vuelos en escala y aunque le llevará dos días llegar ella debía hacerlo, era su hermana, su dulce hermana mayor que había dado su libertad por ella y ella no la iba a abandonar en este momento tan crucial, según ella su hermana debía de tener unos cinco meses de embarazo o algo así decía la revista y al final y al cabo su esposo Matthew Ferrer estaba muerto, ella no sabía con exactitud que había pasado pero sospechaba de que todo tenía que ver con Matthew, ella estaba segura de que él le había atacado primero y ella solo había terminado por defenderse, ella estaba segura y rogaba que fuera así porque sabía perfectamente que si no era lo que ella pensaba, la familia de Matthew Ferrer se encargaría personalmente de que su hermana nunca salga de la cárcel
—Está bien, lo entiendo perfectamente. Entonces por favor le pido que sea un vuelo de pocas escalas, esto es urgente. Enserio necesito llegar a Francia lo antes posible- habló aquella hermosa chica de cabello cobrizo mientras arrastraba su maleta hacia el ascensor, aún seguía viviendo en aquel barrio que había elegido desde el primer día que había llegado a Polonia, era tranquilo aunque por las noches era algo peligroso, pero a ella poco le importaba, su hermana era más importante que todos. Apenas colgó procedió a llamar a otro número, aquella mejor amiga que había conseguido desde el primer día de universidad, aquella chica de hermosos ojos ámbar
Un tono
Dos tonos
Tres tonos
Pero nada, la castaña no le había contestado y no era para menos, ya era muy tarde eran casi la una de la mañana, y su amiga adoraba dormir, no le sorprendía que no contestara, volvió a intentar otras tres veces pero nada, rendida prefirió dejar de llamarla y luego le explicaría, no tenía tiempo debía tomar un taxi que la debía estar esperando ya mismo, enojada empezó a maldecir en francés pero pronto esa amargura se fue al ver al portero durmiendo de una forma graciosa, no le dijo nada. No por que se lo veía muy agotado y le daba pena despertarlo, había notado que el portero apenas y dormía sus horas correspondientes por lo cual no se molestó en hacerle saber que se iría, tenía su número y ya luego cuando aterrizara en Francia se lo diría, o más bien se lo diría cuando haya llegado a un país próximo a Francia, pues tomaría escalas aunque ella no quisiera
Arrastrando su maleta salió sin hacer mucho ruido de la residencia, no quería molestar a nadie y no se dejó cohibir por la penumbra de la noche, todo estaba totalmente oscuro y los faroles solo alumbraban esquinas lejanas, a lo lejos vió el taxi y se apresuró casi corriendo pero era casi imposible por la pesada maleta, ¿Quién le había mandado a colocar todo lo que estuviera a su alcance?, era millonaria, bien pudo haber solo agarrado unas cuantas ropas, pero no, ella por la desesperación había agarrado toda la ropa que estuviera a su alcance y ahora eso le estaba pasando factura
—j***r, para la próxima debo intentar mantener más calmada, o más bien no debe haber ninguna próxima vez- habló enojada la peliroja y encima se estaba muriendo de frío, ¿Quién le mandaba a salir a aquella hora en pijama?, Y ¡ENCIMA SU PIJAMA ERA APENAS UN BABY DOLL SE SATÍN!, y era muy escotado la parte e arriba y sin olvidar que apenas y le llegaba hasta las rodillas, ah pero al menos no había sido tan estúpida y tenía puesta una gabardina encima, al menos aún le funcionaban un par de neuronas
Pero entonces las luces de farol empezaron a parpadear y cuando menos se lo esperó fue intercepta por dos tipos robustos, pero no podía verles la cara muy bien, lo primero que hizo fue gritar pero fue callada de inmediato por un tipo que había estado atrás de ella, y ella ni cuenta se había dado, entonces empezó el forcejeo, ellos tiraban y el otro de atrás la retenía por qué le tenía tapado la boca, ella les miraba asustada, no podía creer la negligencia de lo que había hecho, ¡Salir tan tarde!, ese había sido el maldito problema, y vaya mierda de problema.
Las lágrimas empezaron a deslizarse por sus mejillas y por la desesperación terminó por tirar la maleta a un lado, los tipos solo la tocaban lo necesario, ni siquiera se acercaban mucho, órdenes del jefe después de todo
Ella no paraba de llorar e imaginar todas las terribles cosas que estaban por hacerle, desde violarla, torturarla hasta cortarla en pedazos viva. Vaya mierda terror que estaba viviendo, no podía creer que tuviera tan mala suerte y se maldecía aún más por no haberle dicho al portero que solo se iría un par de días, y maldecía también a su mejor amiga, la maldita no le había contestado y ahora estaba viviendo está pesadilla, ¿Qué otras malas cosas podían pasarle?, el tipo que estaba detrás de ella acercó sus labios al oído de ella y le susurró
—Solo haz lo que te decimos y no sufrirás ningún daño, no queremos lastimarte. Solo obedece, son órdenes del jefe- ellos los miró asustado y terminó asintiendo pero algo en la voz del chico que estaba atrás de ella le aprecio familiar, ¿Dónde había escuchado aquella voz antes? ¿Y quién era aquel maldito jefe? ¿Acaso ella había ofendido a alguien importante sin que se diera cuenta?, ella no recordaba a quien, ella siempre se había mostrado amable y cooperativa después de todo no quería problemas y mucho menos que la reconocieran
Los tipos la miraron por un momento, y ella estaba por gritar otra vez cuando el tipo la soltó pero entonces vio que el tipo adelante de ella tenía un revólver en la cintura, no podía arriesgarse, lo más seguro es que la terminen pegando un tiro entre ceja y ceja, y aunque no querían hacerle daño, sospechaba que tenían otros métodos para llevarla como sea con el jefe, parecía un chihuahua asustadizo, no paraba de temblar y había notado que los tres tipos que tenía adelante suyo la miraban de reojo y parecían querer burlarse de ella, y no era para menos, su espalda y por poco chocaba con el tipo de atrás, no se había dado cuenta en ese momento pero a cada dos pasos que ellos daban, ella daba unos tres pasos hacia atrás pero el tipo que tenía a sus espaldas la empujaba hacia adelante pero no a lo bruto, era más bien un toque sutil, por lo que confirmaba que ellos no querían lastimarla, sin embargo ella tenía los nervios a flor de piel. No sabía que querían con ella, ni mucho menos si saldría viva de esto pero haría lo que sea para sobrevivir, ella solo quería llegar donde su hermana y apoyarla, ya de por si se sentía decepcionada de sí misma por no haber ido a penas hubiera cumplido la mayoría de edad, pero a la vez se contradecía por qué era algo estúpido, en ese momento no tenía influencias, ni siquiera era millonaria, fue poco a poco que logró superarse y fue con ayuda de su mejor amiga.
Pronto vió que estaban por llegar a un auto que estaba muy bien camuflado con unos cuantos arbustos, entonces ella lo supo, estoy había sido planeado, muy bien planeado, y además como sabían de que iba a estar aquella hora saliendo como loca de su departamento, ¿Cómo es que sabían donde vivía?, y sin olvidar que ella había visto aquel auto antes pero otra vez no recordaba donde, se lamentaba profundamente no haberle dicho a su adorable vecina, esa mujer era todo un amor pero no tenía tiempo para pensar en ella
Entonces en modo de burla aquellos tipos le hicieron una reverencia para que ingrese primero, ella no era estúpida, no podía escapar por que ellos no tardarían en seguirle el paso, ella solo decía obedecer
—¿Al menos puedo saber quién es aquel famoso jefe?- preguntó la chica mientras se cerraba la gabardina, ellos rieron, aquel tipo rubio, ahora sí ya podía verlo, pues ya estaban en la comodidad de aquel auto, aquel rubio se había reído por que había tenido en vivo y directo la vista de sus senos, bueno, ni tanto, solo lo que se veía siempre cuando andaba con vestido escotado, pero aún así se había sentido profanada, por lo que se había terminado por subir hasta el cuello el cierre. Eran cuatro tipos en total, uno se encontraba en el asiento del piloto y otro en el copiloto, y los otros dos estaban a su izquierda y a la derecha de ella, más que nada para que ella no trate de escapar
Se sentía sumamente intimidada, los cuatro eran fortachones, bastaba con decirles de que los que estaban a su lado la apretaban mucho, el auto parecía de último modelo y apenas y había espacio para todos ellos
—Te dije que habíamos elegido mal el auto- gruñó aquel tipo de su derecha quién miraba al espejo de adelante, el chico que estaba en el puesto del piloto se rió y se encogió de hombros, ella miró a cada uno y se sorprendió al notar que lo más seguro es que le llevaran unos tres o cinco años más
El que estaba en el puesto del piloto tenía el cabello de color rojo, pero de un rojo chillón, y tenía una pequeña cicatriz en su ceja izquierda, tenía unos ojos color gris y daba mucha curiosidad por apreciarlas de cerca, también se notaba que hacía mucho ejercicio y que también ocultaba varios secretos que sinceramente la pequeña chica de cabello cobrizo no quería ni saber, luego su vista se dirigió a chico del asiento del copiloto, su cabello era n***o, pero muy n***o tan oscuro como la noche, sus ojos creyó verlos de un color ámbar, y también se notaba que hacía mucho ejercicio, luego miró de reojo al de su lado izquierdo, este si le daba miedo, mantenía e semblante muy serio, no podía ver el color de sus ojos pero si el de su cabello, un color castaño casi tirando a rojo, el de su lado también le daba miedo por qué tenía la ligera sospecha de que ya lo conocía pero no tenía idea de dónde, se sentía tan familiar con él y eso le aterraba, aquel tipo no le había visto la cara y no se atrevía a voltear, pero bien había notado que tenía el cabello rubio pero con mechas castañas, oh bien era teñido o bien había nacido con ese color de cabello
—¿Al menos puedo saber a dónde me llevan?- preguntó tímida, se sentía tan cohibida por aquellos tipos que se sentía desfallecer ahí mismo, les tenía miedo mucho miedo y sus ojos no paraban de lagrimear, le estaba fallando, se sentía tan decepcionada de ella misma por qué no estaba cumpliendo su promesa, su hermana mayor se encontraba sola y embarazada, y lo más seguro es que daría a luz ahí, y ella no podía hacer nada para probar su inocencia porque estaba siendo secuestrada y no tenía idea por cuánto tiempo sería y eso le hacía sentir mucho peor