CAPITULO TREINTA Y SEIS. Y allí estaba él, de pie en la puerta de entrada al cuarto de Bianca, viendo y escuchando cómo Alina le canta suavemente a la niña mientras la acuna y no puede evitar dejar caer una lágrima conmovido por la imagen. - Contigo el cielo se vuelve más claro Se pintan las nubes de blanco y el Sol vuelve a sonreír, solo contigo El tiempo cobró un sentido y hoy que estás Aquí conmigo, sé bien, mi vida nació contigo . . . – Dios le había regalado la dicha de volver junto a la mujer que amaba y poder vivir el milagro de la vida. Ver crecer a su hija en el vientre de ella era algo que lo llenaba de felicidad y lo mismo ocurría al ver a su hija mayor convertirse en toda una señorita. Agradecido ante el señor por permitirle ser feliz junto a ellas. -

