La noche en el refugio estaba tranquila, la luna llena se deslizaba por el cielo estrellado, iluminando el bosque con un brillo plateado. Sky y Kael se encontraban en la habitación, observando a Jaden, que jugaba con pequeños fragmentos de luz que flotaban a su alrededor como si fueran motas de polvo dorado. Solo que no eran polvo. Sky lo sabía. Eran los primeros indicios del poder que su hijo comenzaba a manifestar. Jaden reía, encantado con las luces que revoloteaban a su alrededor, moviendo sus manitas en el aire como si las controlara a voluntad. Kael, apoyado contra la pared, observaba con una mezcla de asombro y preocupación. —Es demasiado pronto —murmuró Kael, sin apartar los ojos de su hijo—. Apenas tiene unos meses... y ya está mostrando habilidades. Sky se acercó a él, poniend

