Dmitry Sokolov —¡Bájala de allí! —Espeto molesto llegando hacía Vigo. —No puedo, Dmitry —responde en tono neutro. —Claro que puedes, pero no te da la gana de hacerlo. —Entonces corrijo mi respuesta. No me da la puta gana de bajarla. ¿Satisfecho? —sonríe. —Joder, Vigo voy a matarte —camino hacia él y lo tomo por el cuello. Hace un movimiento rápido y se deshace de mi agarre. —Ella tomó esa decisión, no la obligaré a hacer lo que no quiere —contraataca golpeándome. —Debiste hacer que aceptara —golpeo su rostro. Lleva la mano a su mejilla y sonríe escupiendo sangre. —¿Eso es todo lo que tienes? —inquiere. —¡Carajo! —Lo golpeo de nuevo—. Ella no puede estar allí, nada más ver cómo los hombres babean por ella me encabrona. Escucho una carcajada de su parte. —Contrólate, nadi

