Kira Petrova No puedo creer que este imbécil está amenazándome con echarme. Necesito el dinero, pero no puedo doblegarme a su antojo. Quién se cree para usarme de esta forma, me está tratando como si fuera una cualquiera y no lo soy. Se está equivocando conmigo y debo hacérselo saber. No dejaré que me humille así. Es indescriptible las emociones agridulces que siento justo ahora. Cuando llegué a este lugar me sentí aterrada, no sabía quién era el hombre que me dejó aquí y mucho menos con qué finalidad lo hacía, pero al darme cuenta de que se trataba de El Adonis sentí mi corazón latir aceleradamente. Cada paso que daba hacia mí me hacía temblar incontrolablemente. Sus labios, a pesar de no corresponderle al beso, se sintieron en perfecta armonía con los míos. Con un simple acto mis brag

