¿Quién era yo ahora, sin cámaras, sin celular y sin Thiago? Me sentía el estómago revuelto, el frío de la soledad ¿cómo era posible que aquel hombre millonario me metiera en sus redes? Eran ya las seis de la mañana cuando decidí salir del parque, ir a casa no era buena idea, solo pude dirigirme a casa de Laura - ¡Soy Lisa, ábreme la puerta, por favor! - Grité después de haber tocado la puerta en repetidas ocasiones - ¡Estás loca, cómo se te ocurre irrumpir mi sueño! - Dijo Laura aún con el pelo desordenado, más dormida que despierta - Definitivamente estoy loca - contesté y me senté con tristeza en su pequeño sofá - Traes una cara de muerto - Comentó mi amiga mirándome perpleja - ¿Dónde amaneciste? - En una quinta, no sé ni siquiera dónde - respondí como si fuera un robot, mecánicamen

