Me metí en la cama, a plena luz del día, pero en realidad sentía que era noche que me estaba agobiando, lloré hasta no sentir dolor. Esperé que el reloj marcara las cinco para poder levantarme, me duché, me vestí nuevamente y me quedé en la sala, sentada en el sofá, imaginando el aroma de Thiago, recordando lo de la noche anterior y sentí culpa, me odié de nuevo por haber dejado ir la oportunidad, imaginé mi vida en esa mansión que mencionó, pensé en miles de escenarios que cada vez parecían más bonitos, pero eran solo eso: Imaginación, pese a que antes de embarazarme lo había pensado, yo no podía construir mi felicidad por encima de la integridad y del valor de otra mujer por muy mala que esta fuera; lo mejor era seguir con mi vida, aunque ahora tuviese que velar por el bienestar de mi hi

