Capítulo 34

984 Palabras

Me quedé anonadada. - Pero mis padres vivían en Nueva York – respondí extrañada. - Ya lo sé, por eso no tiene sentido, a no ser que hubiera otra persona con el mismo nombre – dijo encogiéndose de hombros -. Estaba en una de las cajas de los antiguos propietarios. Con la tormenta hubo goteras y tuve que apartarlo todo. Al moverlo, la caja volcó, y así lo encontré. ¿Quieres verlo? Asentí, me soltó la mano y subió la escalera. Lo seguí con la mirada un tanto confundida. ¿Cómo había llegado hasta ahí el diario de mi madre? Me dio un bloc de tapa dura, tan grande como un libro de bolsillo. Estaba forrado con papel de seda, que el paso del tiempo había vuelto amarillento y que estaba adornado con letras y dibujos de la Corea antigua, ya difuminados. Sentada en el sofá, acaricié la tapa. El co

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