Karol Brown Me despierto con el espectacular olor a café. Mis ojos desorientados es lo primero y lo único que se puede notar en mí rostro en este momento. Mis pies bajan hasta el suelo, tocando ligeramente el suelo frío de la mañana y mis manos retiran la suave manta, que no hace más que cubrir ese frío cada día. Entonces es cuando me levanto finalmente y voy por el pequeño pasillo, con pasos firmes pero más lentos de lo normal. Y justo pasa. Sus ojos oscuros se clavan en los míos y lo recuerdo todo, cada detalle... Recuerdo el sabor de su boca y el olor que emana de él. Una sonrisa se expande y se marca sobre sus labios, yo también lo hago. -Buenos días, pequeña. -Buenos días - Susurro colocando un mechón rebelde, detrás de mí oreja. -Preparé café, sé que adoras el café...- Un

